martes, 20 de octubre de 2009

Barack Hussein Obama y sus dos grandes logros: Jack y Squat

Debe ser como reacción al empacho de la “operación correazo” al PP, perdón Gürtel, por lo que vuelvo a ocuparme del innoble premio de la paz otorgado a Obama. Me resulta menos estresante y más entretenido. Porque Obama es el tercer presidente de Estados Unidos de Norteamérica –se debe concretar, porque “estados unidos o desunidos” en América hay varios- que recibe el polémico “award”. Mi primera reacción ha sido la de comparar la ejecutoria de cada uno de los presidentes Norteamericanos galardonados, respecto de los méritos que amparan tal honor. Tanto la lista del primer galardonado, el republicano Theodore Roosevelt (1906), como la del segundo, el demócrata Thomas Woodrow Wilson (1919), están bien repletas de acciones, y sobre todo de intervenciones en Sudamérica. Mientras que la de Obama está vacía. Este es el gran misterio. Pero es lógico; no ha dado tiempo a que el último galardonado hiciera méritos. Según algunos mal pensados, no hacía falta.

Para empezar, debo descubrir que estoy hecho un lío con lo del Premio Nobel de la Paz. Según el testamento del sueco Alfred Nobel, este premio fue instituido para honrar y premiar “a la persona que haya trabajado más o mejor a favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la promoción de procesos de paz”. Teóricamente está claro. Entiendo que lo que se premia es ejecutoria, hechos realizados verificables. Pero en el caso de Obama parece que se premia a las intenciones. Debe ser que como este premio se otorga en Oslo (Noruega), a diferencia de los otros premios que se entregan en Estocolmo (Suecia), los primeros tienen una “sensibilidad” especial.

Ciertamente, otorgar un premio, aunque sea a científicos cuyo currículos sean más o menos verificables por sus publicaciones y los correspondiente registros universitarios, siempre es difícil. Pero hay que reconocer que lo del Premio de la Paz tiene enjundia. Ya lo decía Cole, -el de la Historia del Pensamiento Socialista-: “ninguna idea o sistema importante puede ser definido exactamente”. No es que quiera justificar el desconcierto que produce la biografía de los galardonados a tal honor, La Paz, en los últimos años tan llenos de sobresaltos.

El Premio Nobel de la Paz empezó a otorgarse a partir de 1901 con el suizo Jean Henri Dunant, por sus trabajos en pro de la creación de la Cruz Roja. Desde entonces, hasta nuestros días, el Premios de la Paz ha quedado desierto una veintena de veces. La última vez que quedó desierto fue en 1972. Desde entonces hasta el de Obama, siempre se ha otorgado sin pausa. Nunca había habido un periodo tan largo de galardonados sin interrupción. ¿Quiere decir que en estos casi últimos 40 años proliferan los hombres –no hay mujeres en la lista- de paz? Mi madre decía que cuando se habla mucho de la paz es porque está cerca la guerra. La descripción en la historia de los Tratados de Paz abundan tanto como los de las Guerras. Van emparejados, y siempre después de la guerra de turno. Ya lo decía Napoleón “la primera virtud es la devoción a la patria”, y claro por la patria, todo, la muerte, la guerra.

Citas de grandes escritores o pensadores hay para toda ocasión. Pero resulta especialmente copioso el apartado dedicado a La Paz. La de Cicerón es paradigmática: “Si deseamos la paz, hemos de mantenernos bien armados. Si deponemos las armas nunca gozaremos de la paz”. En la misma línea se manifiesta Cervantes: “Las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”. Ciertamente la mayoría de las citas tienen este soniquete, o sea, “el imperio de la paz” de Napoleón III. O sea, siempre después de haber aniquilado al oponente. Así las cosas, estaríamos de acuerdo con Tácito: “Hacen un desierto y lo llaman paz”.

Es cierto, lo dicho más arriba destila pesimismo. También puede parecer un debate dialéctico contra la ministra Carme Chacón y sus misiones de paz. ¿Pero acaso tenemos motivos para estar optimistas después de un siglo XX como el que acabamos de dejar, y comprobar que el que ahora hemos inaugurado es más que inquietante? ¿Alguien sabe cuántos conflictos armados –lenguaje de la ONU- hay en estos momentos en el mundo? Las diferentes estadísticas, sean oficiales o de ONG, no se ponen de acuerdo. Pero son muchos. También son muchas las dictaduras que se sientan en las comisiones de derechos humanos de la ONU, incluso, en su riguroso turno, las presiden.

Es posible que todo lo anterior sea un circunloquio que hago para poder entender la coherencia de los currículos de los primeros presidentes norteamericanos galardonados, más arriba citados, y la naturaleza del galardón. Roosevelt, el gran “rough rider” –nombre del 1er Regimiento de Caballería Voluntarios durante la guerra Hispano-Estadounidense-, el conquistador de Guantánamo, intervencionista en Sudamérica, cuando convenía, el gran acusador a España por lo del Maine, que le dio gran popularidad para ser elegido. Quiero decir, con admiración, que Roosevelt ha sido uno de los mejores presidentes que ha tenido Estados Unidos de Norteamérica para sus intereses y crecimiento, por tantas y tantas cosas que no cito, pero que son conocidas, como es el caso de la creación de los grandes parques nacionales, que tantos imitadores ha tenido por todo el mundo.

Y qué decir de Wilson, otro gran intervencionista –otros los llaman imperialistas-, con su ciertamente característico espíritu wilsioniano de política exterior, que propugnaba apoyar, en los países “clave” para Estados Unidos, aquellos gobiernos catalogados como “buenos”. Su intervención en Sudamérica fue notoria; invadió México, Haití, la República Dominicana, que estuvo a punto de ser anexionada. Implantó la Ley Seca y la jornada de 8 horas de trabajo, gran cosa. Aunque algo tarde, su decisión de “intervenir” en la Primera Guerra Mundial fue ciertamente determinante para alcanzar la Paz de Versalles, como dije más arriba, los tratados de paz siempre después de una Gran Guerra.

También le acreditan sus famosos 14 puntos de la “paz americana”, entre los que estaban el germen de la creación de la Liga de la Naciones, antecedente de la Sociedad de Naciones, antecedente de las Naciones Unidas, que desgraciadamente habría que refundir nuevamente, dada la, en mi opinión, inutilidad en la que ha degenerado la ONU después de la Segunda Guerra Mundial. En este caso, en Wilson, bien hallado el galardón, incluso con sus claro obscuros. Evidentemente, en la ocasión de Wilson, el Comité del Nobel de la Paz en Noruega no premiaba futuribles, como ha sido el caso de Obama.

Entre las distintas fuentes de información que utilizo para mantenerme informado de lo que pasa y se dice en tan, para mí, interesante y admirado país, está una publicación digital que se llama Personal Liberty Alerts, que dirige Bob Livingston. Puntualmente, una o dos veces por semana, recibo una crónica ilustrativa y clarificadora de los acontecimientos que los medios tradicionales, de afinidad demócrata o republicana, nos cuentan a su aire. En esta ocasión quiero glosar una artículo titulado Innoble Barack’s Award, firmado por Chip Wood, un acreditado editor de libros sobre temas de rabiosa actualidad como es el caso de Crisis Investing.

Para arrancar con su artículo, Chip Wood aprovecha la parodia que hizo el actor Fred Armisen en un conocido programa sketch llamado “Saturday Night Live (SNL)”, precisamente 3 días antes del otorgamiento. Wood transcribe parte del sketch con cierto detalle, en un tono mezcla de humor ácido y cinismo, aunque también es posible encontrar el video en Youtube, entre otros miles de videos semejantes, todos muy críticos, sobre Obama.
Aparece el actor Armisen travestido de Obama dando uno de sus sobrios discursos delante del público americano, donde decía, más o menos: “Son los de derechas las enojadas. Creen que estoy convirtiendo a este gran país en algo que se asemeja a la Unión Soviética o la Alemania Nazi. Pero eso no es verdad.” Mientras hablaba el clon de Obama salía en una pantalla virtual una lista móvil de promesas tales como: el calentamiento global, la reforma migratoria, los homosexuales en el ejercito, los límites del poder de los ejecutivos, la tortura de presos, el cierre de Guantánamo, la retirada de Irak, la reforma sanitaria, y así sucesivamente.

Entre tanto Armisen se preguntaba “¿Qué ha hecho nuestro presidente para merecer ese Premio Nobel de la Paz después de casi un año?” Contesta Armisen travestido de Obama, ¡Nada! Pero recuerden, continua Armisen, o sea, Obama, “Yo puedo hacer lo que quiera. Tengo mayoría en las dos Cámaras del Congreso. Yo podría hacer obligatorio que todos los homosexuales se casasen y exigir que todos los coches funcionen con marihuana, ¿no? ¡NO!” Luego Armisen se quedó mirando su lista en la que aparecen dos nuevos logros, dos palabras, y dice: “Pero mirando atentamente esta lista veo aquí dos grandes logros: ¡Jack & Squat! Así terminó el sketch de Fred.

Ante este final me quedé como cuando te cuentan un chiste en inglés, con abundantes palabras slang; no entendí nada. Me pregunté, ¿dónde está la gracia? Me acordé que Google no suele defraudar y busqué uno de esos diccionarios urbanos que se ofrecen en la web. Ahí estuvo la solución. Los dos logros que el clon de Obama encontró, Jack & Squat, significan, precisamente, ¡nada! Es como cuando nosotros decimos: quien tiene un tío en la Habana, ni tiene tío ni tiene nà.

Entrando en materia, dice Wood, de su cosecha, que el reglamento del Comité Nobel exige que todas las candidaturas deben estar entregadas antes de 1 de febrero. Si esto es así, quiere decir que Obama fue nominado tan sólo 12 días después de que jurara el cargo de presidente. Esto no parece razonable, por lo que Wood se pregunta “¿es que alguien se cree que esto fue lo que sucedió en realidad?”. A lo que Wood contesta imaginando una situación que le parece evidente: “El Comité Nobel rompió sus propias reglas para dar a Obama el premio”. A lo que abunda imaginándose que alguien del Comité noruego gritó que hay que respetar el reglamento, a lo que el que dirige el cotarro contestó: “No necesitamos de esas pestilentes reglas”.

Lo que sugiere Chip Wood es que cuando los elitistas de la izquierda internacional quieren honrar a uno de los suyos pueden prescindir de “esas pestilentes reglas”. Evidentemente Wood está muy irritado, no tanto con el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Obama, como que lo haya aceptado, sin fundamento.

Después de seguir divagando descargando sus iras sobre la izquierda internacional que reconoce a los suyos, afirma, “El hecho puro y simple es que la selección de este año fue manipulada. Y está lejos de que esta haya sido la primera vez que prostituyen la noble idea de un premio de la paz, tan solo para servir a las innobles ambiciones de la izquierda”.
Para reforzar sus argumentos Wood hace un repaso de algunos de los escandalosos casos de otorgamiento de Nobel de la Paz de años recientes. “¿Recuerdan cuando en 1994 el Comité del Nobel otorgó tal honor a un ladrón, a un asesino, como fue Yasir Arafat?” Y se pregunta, “¿cómo es posible darle un premio de la paz al padre del terrorismo moderno?” Afirma Wood que un personaje de ese jaez, en un mundo cuerdo, habría sido juzgado. “En cambio, fue un visitante asiduo de la Casa Blanca, en la etapa de Bill Clinton, entre todos los líderes del mundo. ¡Qué farsa!”

Luego Wood nos zarandea para que recordemos el caso del otorgamiento del año 1973, cuando el premio fue compartido entre el secretario de Estado Henry Kissinger y el primer ministro de Vietnam del Norte Le Duc Tho, con el fundamento de los acuerdos de paz de Vietnam. Wood espeta a sus lectores preguntándoles si recuerdan como definían los comunistas el concepto de paz: “cuando toda oposición ha sido eliminada”. Esta es una frase que hace pensar en la guerra, con las armas dialécticas de la corrupción, entre el PSOE-Gobierno y oposición-PP. Continúo después de esta digresión. Y sigue Wood echando leña a la memoria: “Kissinger y su pandilla se aseguraron de eliminar toda oposición para que el poder comunista lo tomara en Vietnam del Sur. ¡Bien hecho, señor Secretario!”

Ahora Wood pasa a opinar sobre el escandaloso caso de Al Gore. Estamos en los premios Nobel de la Paz del año 2007. El párrafo que dedica a este caso es tan denso que lo mejor es que lo reproduzca integro. “No hace falta ser un asesino en masa; basta con abrir una puerta para ser honrado por el Comité Nobel. A menudo es suficiente con demostrar una devoción servil a la extrema izquierda. ¿Cómo se puede explicar la elección del ex Vicepresidente Al Gore? Incluso aunque admitiéramos todo ese pastiche de ciencia amañada deliberadamente llamado “An inconvenient Truth!”, ¿se puede afirmar con honestidad que se mereció el Premio Nobel de la Paz?

Después de la anterior andanada, Wood se despide de este modo: “Bueno, está bien, lo admito. Al Gore trabajó más para ganar que nuestro Teleprompter-en-Jefe. Hay que admitir que, a veces, los ‘liberales’ lo hacen bien.”

Como es sabido en Estados Unidos de Norteamérica, a su extrema izquierda –nada equivalente a la de aquí- , por esos extraños juegos del significado de las palabras cuando atraviesan fronteras y océanos, les llaman liberales. Es como decir que anverso y reverso son iguales.

Con este segundo y largo post sobre el innoble premio Nobel del año 2009, creo que tengo agotada la veta, por lo que espero volver sobre el intrigante asunto del “desarrollo sostenido” con dinero público, aunque en vista del escaso apoyo que ZP ha cosechado, incluso entre sus fuerzas sindicales más fieles, es posible que el asunto se muera antes de haber nacido.

lunes, 12 de octubre de 2009

Un Nobel de la Paz a la medida de Obama

El pasado viernes por la tarde, recibí un mensaje de un amigo por el que me provocaba para que opinara sobre lo del Premio Nobel de la Paz a Obama. Así, a bote pronto, le contesté según el texto que adjunto a continuación, en un lenguaje coloquial. Al principio pensé que me había pasado. Hoy, después que han transcurrido tres días, me confirmo, tranquilamente, en lo dicho. Haciendo una pausa en mi serie sobre Desarrollo sostenible –sostenido, con dinero de los contribuyentes-, creo oportuno dejar este testimonio en mi blog.

Amigo, sobre Obama le diré un par de cosillas. El Nobel de la Paz está absolutamente desprestigiado. Es casi una ofensa. Puede que no sea tan listo y se olvide de que es el presi de USA. Pretenden atarle las manos cogiéndole la palabra vana. Tiene una larga lista de compromisos y tareas que tiene que resolver: Cuba, Afganistán, Irán, Israel-Palestina,.......Si fuera alisto -necesariamente tiene que serlo- no lo aceptaria. Si lo acepta, todo lo que diga y haga le compromete y corre el peligro de caer en el pozo negro del desprestigio que tienen los que le preceden. Obama no puede caer en la trampa que le tienden de que sea perfecto, ni creerselo. Si como supongo los otorgantes lo han sondeado antes para saber si aceptaría, ha picado por vanidad. Si acepta vale menos, como estadista. Necesita tener las manos libres dado el camino que le queda por recorrer. Que sea la próxima vez y demostrara valor. Los otorgantes son sospechosos de precipitación e inoportunidad. Otra cosa sería si hubiesen esperado, al menos, que hubiese cumplido un mandato y llevado a cabo algo de la larga lista que todo el mundo mundial espera expectante. Amigo, se diga lo que diga, este premio -¿premio o castigo?- está terriblemente contaminado. Insisto, le han tendido una terrible y peligrosa trampa. ¿Será que los otorgantes saben que es vulnerable por ahí y están tanteándolo? Estoy expectantes por ver lo que dicen mañana las columnas de opinión de USA, según el color del medio. Saludos, Francisco

domingo, 13 de septiembre de 2009

El insustentable desarrollo sostenible (II)

Sostener es sujetar para no avanzar por miedo al futuro.
Para progresar, nunca en línea recta, la humanidad, desde las cavernas, fue inventando y perfeccionando actividades productivas, con efectos una veces positivos y otros negativos. Cuando hablamos de sostener queremos decir controlar, decretar moratorias desde las Naciones Unidas –que paradoja- por miedo a cometer errores en el futuro. Esto significa renunciar a la libertad, al libre albedrío, la muerta de la creatividad y ponerse en manos de unos iluminados predicadores de la apocalipsis ecológica de la nueva religión laica; soberbia de dioses que no admiten errores.

Lo del desarrollo sostenible está pasando por un momento deslumbrante. Basta con colocar dicha expresión en cualquier buscador de la web, y en menos de 15 segundos la máquina nos presenta una lista con casi 5 millones de sitios, procedentes de los cuatro puntos cardinales, donde se trata la cuestión. Está claro que esta experiencia de globalización es unos de los rasgos de la única civilización en la que nos movemos –afortunadamente llena de culturas entre las que perviven algunas horrorosas y otras sencillas y agradables como la del ajo y el aceite de oliva –las plataformas de la ceja son otra cosa-. Si hacemos un muestreo, pinchando aleatoriamente en las páginas ofrecidas por el buscador, la mayoría resultará que están entusiasmadas con la definición Brundtland comentada en mi post anterior. Predominan los argumentos tópicos, sectarios, de ideología izquierdista, con poco o ningún fundamente científico, donde la gran olvidada es la Ciencia Económica.
Pero sobre todo se aprecia pavor al futuro, desconfianza a la ciencia en general, a la que hay que frenar y controlar mediante paneles y comisiones apropiadas dirigidas desde una ONU, donde la mayoría de los países miembros desprecian la democracia y los derechos humanos, aunque pueden, por turno riguroso, presidir impúdicamente las correspondientes comisiones. Los discursos políticos son los más sobrecargados de sostenibilidades, con aplicaciones diversas, donde predomina la perversidad. Son auténticos escenarios de un mundo platónico donde el concepto de evolución o las modernas teorías del caos están ausentes.
La ideología del que arguye, bien si está por la labor de sostenella o de enmendalla, condiciona el enfoque del desarrollo sostenible que defienda. Así, los ecologistas, la mayoría defienden planteamientos radicales tales como el crecimientos cero, o sea, quietos donde nos coja. Los pobres serán pobres y los ricos, ricos. El Norte seguirá siendo Norte y el Sur seguirá siendo Sur. ¿Recuerdan aquel juego de cuatro sillas y cinco jugadores? En nuestro caso los jugadores serían miles de millones. Los ecologistas están tan asustados, con tanto miedo al futuro que se han agarrado al llamado principio de precaución como a una tabla de salvación. La cosa consiste en no llevar a cabo nuevas actividades productivas mientras no se demuestra que no son “dañinas”. Por supuesto los ecologistas se han irrogado la exclusividad de definir lo que es o no dañino. Cada vez surgen nuevas y sutiles formas de dictadura.
Esta es la consagración platónica de un universo estático, según el cual existe un modelo ideal y permanente de las acciones humanas. En el plano intelectual esto se me antoja una regresión al estadio de la infancia de la humanidad. O sea, renunciar a comprender la lógica de la evolución de la humanidad. No es broma, pero algunos verdes radicales, afirman que la mejor época en la que el hombre –y las mujeres, los niños y las niñas, los ancianos y las ancianas, los soldados y las soldadas sin graduación; esto sí que es una broma pesada- estaba en perfecto maridaje con la madre naturaleza, fue en la Cuaternaria. ¿Cómo es posible que se ignore que la historia de la humanidad ha sido una constante lucha de supervivencia frente a la hostil madre naturaleza, en los desiertos, en las nieves, en los mares, frente al fuego, en los tsunamis, los terremotos, el rayo, los diluvios, las enfermedades, los mosquitos. ¿Por qué contrariamos a la madre naturaleza instalando aire acondicionado en nuestras viviendas? ¿Por qué coño –con perdón- no hemos sido siempre nudistas o herbívoros? ¿Por qué no sobrevivieron los Neandertales (NH) y sí los Homo Sapiens Sapiens (HSS), o sea, nosotros?
Esta es la historia de la evolución de la humanidad –espero que con esto de referirme a la humanidad las feministas no se mosqueen conmigo- sobre la tierra con la naturaleza siempre hostil. Al parecer la especie humana, o sea la citada HSS, es la única que le lleva la contraria a la madre naturaleza. ¿Estaremos equivocados frente a nuestros hermanos los animales y plantas? Me encanta ver llover detrás de los cristales. Me encanta ver a los nudistas pasear en bicicleta en verano con los penes y las conchas a la vista. ¿Conocen a algún deportista que se atreva a practicar la pértiga, boxear, ir de caza, jugar al fútbol, al baloncesto o al golf con las bolas colgando y la concha expuesta? Me encantaba pasear por la nieve con unas buenas botas y un buen equipo de abrigo. Ya sé que estoy exagerando. Pero es que frente a la tragedia del principio de precaución y del crecimiento cero zapatero papatero, hay que echarle un poco de humor a la cosa.
Para los ecologistas todo son pegas. Es posible que alguno de mis lectores crea que exagero, pero hay ecologistas, con sus fieles seguidores políticos, que defienden el decrecimiento económico. Así, como suena. Busquen en Google, lean atentamente, comparen y reflexionen. Dicen que por encima de todo está el respeto al medio ambiente, por lo que es necesario reducir la producción económica, porque hace tiempo que estamos castigando al planeta Tierra, impidiéndole que se regenere de una forma natural. Para apoyar su postura los ecologistas disponen de un abundante acopio de “huellas ecológicas” que lo corroboran. Y qué decir del espantoso modelo de vida de “esta civilización” que se ha empeñado en producir bienestar, cuando se podría vivir con menos. Lo dicho, tomemos ejemplo de nuestros hermanos los simios y demás animales. La humanidad no está siendo solidaria y justa, mientras ellos, los animales, no dejan de desaparecer por especies, los humanos HSS no dejamos de crecer ignorando los consejos maltusianos.
Y qué decir del nuevo socialismo que ahora le gusta ser denominado como ecosocialismo. Es un leve importante retoque de imagen. Aunque lo que sí permanece inamovible es su inquina al capitalismo; la percha en la que cuelgan todos los males de la humanidad. Ahora no resulta dialécticamente oportuno hablar de lucha de clases, no es progre. Mucho peor que ser rico y pijo -que ya lo son- es atacar al medio ambiente. Observen la importancia de la dialéctica –método al que no le preocupa la búsqueda de la verdad, sino apresar la razón sin tenerla-. Acusan con estos términos: el capitalismo está basado en el crecimiento y en el avaricioso afán de acumular bienes, aunque sea a costa del incremento del ritmo de crecimiento, lo que constituye un pecado capital porque es ecológicamente insostenible.
Está claro que insostenible es lo contrario de sostenible. En estos tiempos, no hay nada peor que faltar a las tablas de la ley ecologista. El ecologismo es una de las nuevas religiones laicas. Pronto puede que un comité de salud ecológica decretará el culto a la Magna Mater (romana), aunque entre nosotros ya tenemos hace tiempo a la Madre Tierra Cibeles (frigia). A partir de un determinado momento sólo se admitirían las fiestas que sean respetuosas con la Naturaleza. Por supuesto la Fiesta de los Toros quedaría proscrita. Hasta puede que se cambien los nombres de los meses, a lo revolución federalista francesa. Lo romano cae últimamente fatal. No me refiero al cabaliere.
Algunas sensibilidades liberales hacen lo posible por compatibilizar crecimiento económico –término maldecido por los soioecologistas- con la protección del medio ambiente. Según su teoría, esto sería posible aumentando la productividad. O sea, producir más –que osadía- pero consumiendo menos recursos, reciclando más y generando menos residuos. Esta teoría la rematan, contando con el aumento de la productividad, con un toque de política redistributiva orientada a mejorar las condiciones de vida, o sea al desarrollo.
El lector atento se habrá dado cuenta que en lo dicho más arriba, he ido resaltando las palabras crecimiento y desarrollo. Dos palabras clave en este embrollo, con las que los mal intencionados confunden desprevenidamente al personal no suficiente preparado. Porque desarrollo económico no es sinónimo de crecimiento económico ni tampoco de desarrollo humano. Desde los tiempos de las cavernas, el proceso económico, empezó con la extracción, siguió con la transformación-fabricación, continuó con la distribución y termina con el consumo. Inevitablemente este largo proceso ha ido teniendo efectos positivos y negativos que los humanos han ido reconduciendo y corrigiendo.
Esta evolución, como bien sabemos no necesariamente en línea recta –sirva la presente crisis como botón de muestra-, se refleja en la misma historia social, política y económica de los pueblos, las naciones. Pero siempre progresando hacia el futuro, sin necesidad de que, en algún momento de esa evolución, haya habido que decretar una “moratoria” suicida (Club de Roma). Porque de ser así significaría la pérdida de la libertad, del libre albedrío, la muerte de la creatividad, negando la posibilidad de que en el futuro se puedan cometer errores. Soberbia de dioses laicos que renuncian a la sabía docta ignorancia de nuestros ancestros. Por tanto, dadas las implicaciones que tienen dichas palabras, desarrollo y crecimiento, será oportuno que el próximo post de esta serie lo dedique a reflexionar sobre el significado de dichas palabras en el juego inicuo del desarrollo sostenible. (Continuará)

jueves, 10 de septiembre de 2009

EL INSUSTENTABLE DESARROLLO SOSTENIBLE (I)

Los pregoneros de la nueva sostenibilidad nos amenazan diciendo que es peligroso avanzar hacia el futuro y recomiendan, nuevamente, hacer una moratoria en el crecimiento y desarrollo económico de la humanidad.

ZP es un mago al que le encanta sacar de su chistera, incansablemente, expresiones que enseguida tienen gran éxito y difusión, la mayor de las veces vacías de contenido que, con frecuencia, ponen en evidencia que no sabe de lo que habla. La última iniciativa es la expresión desarrollo sostenible. ¿Quién no ha oído hablar de los términos sostenido, sostenible, sostenibilidad durante estos últimos días, aplicado como adjetivo a cualquier cosa de la nueva economía impartida en tertulias radiofónicas y de TV, de esa economía que no se aprende ni en los libros ni en las facultades de Ciencias Económicas? Tengo la impresión de que la mayoría de los que hablan o escriben sobre sostenido, sostenible, sostenibilidad, precisamente no usan argumentos sustentables. Y cuando tratan de ampliar sobre la cuestión, demuestran que no saben de qué va. ZP, que es muy astuto, casi nunca ha pasado de la mera enunciación de la cuestión, evitando mojarse. Como es sabido, les ha pedido a sus equipos de asesores, partidos colaboradores, medios de la sumisa cuerda, ministerios, cariñosas organizaciones sindicales, etc., que le envíen ideas sobre la cuestión.

El contagio de hablar por hablar sobre desarrollo sostenible se ha globalizado rápidamente. Cuenta la Dra. Barrantes - Ph.D. en Economía de la Universidad de Illinois-, en mi opinión una de las mejores especialistas sobre la cuestión, que sabe de lo que habla, que en una reunión académica para tratar sobre el desarrollo sostenible, se le pidió a los asistentes que escribieran en una tarjeta lo que entendían por desarrollo sostenible. El resultado demostró, una vez más, la falta de consenso que existe en la materia, desde hace más de 40 años, entre el mundo académico; aparecieron tantas definiciones como asistentes.

Esto de la sostenibilidad procede de la pradera de los verdes, los ecologistas méteme en todo, con derecho a invadir todos los ámbitos del conocimiento de influencia social y política, para tintarlos de verde y crear gran confusión. Ahora la verdadera bandera revolucionaria no es la tradicional roja, sino la verde. Es, además, la verde pasarela que conduce a las verdes banderas de los países musulmanes, lo que contribuye a la gloriosa construcción de la Alianza de Civilizaciones de las mil y una noches. Algunos sueñan que, en la época de Internet, de los teléfonos móviles o celulares, de la televisión TDT, de la Estación Espacial Internacional (EEI), haya más de una civilización. Donde hay culturas y religiones imaginan civilizaciones.

Los campos ya acotados de la meteorología, la astronomía, y toda la parafernalia de paneles de observación del calentamiento de la tierra, del efecto invernadero, son terrenos ya conquistados por los verdes revolucionarios. Son los amos del cotarro en la ONU, empezando por su presidente. Ahora están dando la batalla contra la economía “capitalista” con ayuda de una nueva ideología: la bolivariana. La dialéctica del calentamiento de la tierra y su derivada del desarrollo sostenible, sin olvidar a las “latinas” teologías de todas las liberaciones y las alianzas de “civilizaciones”, son más eficaces que la desechada dialéctica de la lucha de clases. Aunque en el fondo, respecto a los fines perseguidos, son los mismos perros con distintos collares, como iremos viendo a lo largo de este y otros próximos posts.

De hecho ya tenemos una nueva profesión para la ciencia económica: la economía ecológica y, consecuentemente sus sacerdotes, los economistas ecológicos, con derecho a pontificar sobre producción, desarrollo sostenido o lo que se tercie. En apenas unos años, con cuatro artículos y unas cuantas conferencias se han cargado todo el conocimiento acumulado de siglos sobre la economía, el homo aeconomicus, hasta Pericles a nuestros días. Es el nuevo tentáculo invasivo de lo verde, de las banderas verdes, de los partidos verdes. Es la nueva cara de los partidos de la izquierda revolucionaria pintada de verde, rojo ayer, en vista de que lo de a la roja lucha de clases y de la dictadura del proletariado se le ha caído “el muro”.

Soy pesimista; creo que los términos sustentabilidad, sostenibilidad, desarrollo sostenible y demás derivados, han terminado por implantarse como palabras vacías incluso en ciertos ámbitos académicos. En mi opinión, la cosa empezó a finales de los años 60 con aquel siniestro Informe del Club de Roma, una organización no gubernamental internacional dirigida por Aurelio Pechchei del consejo de administración de la Fiat. Sus ampulosos fines eran, analizar el “problema de la humanidad en relación con sus límites físicos de los recursos de la Tierra y así establecer los principios de los límites del crecimiento”. Se trataba de de un mensaje catastrofista con el que se pretendía “sugerir a la sociedad” que se adoptaran medidas que evitaran llegar a un desequilibrio mundial.

La “sugerencia” del Club de Roma estimuló a una serie de instituciones que se lanzaron a investigar sobre el anunciado desastre, tales como el Club Forrester, que publicó el informe World Dynamics (1971) con la siguiente calamitosa conclusión: “el desarrollo ulterior de la humanidad sobre la tierra, las limitaciones físicas del medio ambiente, darán lugar a desastres en 20 años del próximo siglo”. El modelito Forrester fue mejorando, ofreciendo posteriormente una mejor precisión sobre el próximo “colapso ecológico”, lo que hacía necesaria acordar una “moratoria universal” de 40 años. Después intervino el prestigioso ITM de Massachusetts, que bajo la supervisión del ya famoso Dr. Meadows, publicó, en 1972, el libro “Límites del Crecimiento”, que tuvo una gran difusión en todos los medios que, desde el principio se rindieron sin condiciones, como ahora ha ocurrido con el calentamiento de la Tierra. Hay que reconocer que esta nueva tropa verde revolucionaria cuenta con acaudalados y amparados apóstoles de la nueva religión: Al Gore, el predicador de nuestra salvación. Cualquier político, periodista o particular sin graduación académica, estaban al cabo de la calle sobre el inquietante mensaje del Club de Roma. Lo mismo que ahora está ocurriendo con lo del “desarrollo sostenible”.

Emulando a George Orwell, se puede decir que se recrudece nuevamente lo que él llamó “una época de universal engaño en la que decir la verdad constituye un acto revolucionario”. Afortunadamente surgieron instituciones y científicos que fueron desmontando los siniestros propósitos del Club que se proponía detener todo crecimiento económico, propósito ahora reverdecido con los planes de desarrollo sostenible que nos quieren vender con ayuda de su condicionante marketing. Otra vez la premonición de Orwell y su Gran Hermano.

Conviene llamar la atención sobre la expresión desarrollo sostenible, que al igual que los siniestros propósitos del citado Informe Meadows del Club de Roma, tiene que ver con los límites físicos del crecimiento, el uso de los recursos naturales y el medio ambiente. Al igual que lo que pasaría si se llevasen a cabo los objetivos del Protocolo de Kioto, los objetivos de los planes de desarrollo sostenible, afectarían principalmente a los países en vías de desarrollo. Dichos protocolos y planes están alejados de los principios fundamentales de la Ciencia Económica, en su simple significado de asignación de recursos escasos a fines alternativos.

En los años 1983 y 1987, el secretario de las Naciones Unidas ordenó que se llevara a cabo una investigación pormenorizada a cerca los efectos que tendría sobre el medio ambiente del planeta, el desarrollo económico. Dicha misión se le encomendó a la canciller noruega Sra. Gro H. Brundtland. Amigo lector, quédese bien con este apellido porque si se propone profundizar sobre asunto del desarrollo sostenible, comprobará que este exótico apellido nórdico aparece como punto de apoyo y justificación de toda la parafernalia de la sostenibilidad: la todo poderosa Comisión Brundtland es la fuente que alimenta y ampara todo lo que se diga o haga sobre desarrollo sostenible. La biblia de la nueva religión: The World Commisión on environment And Development (WCED). Our Common Future. Oxford University Press, 1987. ¡Lo ha dicho la comisión Brundtland! Amén.

Vean amigos, entre otras, las conclusiones más jugosas del informe que evacuó dicha comisión. Le prevengo de que son frases que embelesan, por lo que es necesario que le ponga en guardia, mastique con cuidado, reflexione detenidamente antes de tragárselas como artículo de fe, como suele ocurrir con tantas otras palabras que suenan a música celestial pero que hacen que uno se trague sapos a granel sin sentirlos. Dice así: “Desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidades de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”. Ojo al concepto de necesidad que la citada definición considera. “El concepto de necesidad, en particular las necesidades esenciales de los pobres del mundo, a las cuales se les debe dar imperiosa prioridad, y la idea de limitaciones impuestas por el nivel de la tecnología y la organización social sobre la capacidad del medio ambiente de satisfacer necesidades presentes y futuras”.

Es una definición envenenada como la linda manzana de Blanca Nieves, presentada en una embrollada madeja con mucha enjundia. Estoy por apostar que usted, querido lector, ha quedado cautivado por la definición. No es fácil meterle el diente. Habrá que ir paso a paso deshaciendo el enredo y poniendo al descubierto los sapos que contiene. Es el objetivo que me propongo llevar a cabo a lo largo de este y otros posts que editare sobre esta materia en este blog. Sería un ingenuo si pretendiera, de un simple tirón, apartar el velo encantado que oculta lo que en realidad significa la excelsa operación del desarrollo sostenible de la misión Brundtland.

(Continuará)

lunes, 22 de junio de 2009

Análisis friki del posicionamiento ideológico de los partidos políticos. Cantinfleando en un eje de coordenadas.

Argumento motivador: Rajoy define lo que es el Centro Político en una entrevista en La Razón 21-6-09: El centro, explica, "es una voluntad, un método, es la vocación de ser moderado y tolerante".

Si se nos ocurre analizar la citada definición pueden pasarnos cosas tan curiosas como las siguientes. Porque Rajoy no habla de ideologías. Así, método es la manera sistemática de hacer algo, de limpiar, fabricar, planchar, hacer yogur, hacer propaganda, organizar un mitin, limpiar la pipa de fumar, hacer la mayonesa, etc. Por otra parte, se supone que, en general, todos los humanos tienen vocación, a ratos, de ser moderados y tolerantes; en otros, a lo mejor no procede o no quieren.

Hagamos un juego divertido sobre la base de un “modelo” de estadística descriptiva. Imaginemos un eje de coordenadas lineal, o sea un espacio vectorial de dimensión uno, como se diría en estadística descriptiva. A ese eje le suponemos un determinado recorrido representativo del que ocuparían el conjunto de partidos políticos existentes en aspectro político español. En ese vector señalemos un imaginario -delirado- centro de coordenadas al que llamaremos punto C –que no tiene que coincidir con el centro de gravedad-, por aquello de Centro Político. De tal modo que un número, mejor dicho, un partido que situáramos a nuestra izquierda del punto C, sería un partido de izquierdas. Igualmente, un partido que situáramos a la derecha del punto C, sería un partido de derechas.

Sobre esta base, apliquemos, en este caso, la definición de Rajoy. Situemos a Rajoy, digamos, para no tener que referirnos al cálculo infinitesimal, medio milímetro a la derecha del punto C. Por definición las posiciones próximas al punto C concentran simétricamente, a uno y otro lado, el máximo de voluntad, método, moderación y tolerancia. A medida que nos desplacemos hacia la extremosa derecha facha, franquista, fascista, nazi, etc., iría disminuyendo la concentración de virtudes políticas asignadas al punto C, hasta desaparecer.

Pasemos ahora la frontera del punto C, media geométrica del vector, adentrándonos medio milímetro en la izquierda. Lo primero que debemos encontrarnos, según la lógica de la simetría, es el Centro Izquierda. Según la definición de Rajoy, que implica un método que facilita considerablemente la siempre enojosa tarea de caracterizar a los partidos políticos por sus ideologías, podemos suponer que, también aquí, como tal Centro, hay voluntad, método, vocación de ser moderados y tolerancia. Porque si le niega esas virtudes, propias del Centro, por estar al lado izquierdo, falla la coherencia del lenguaje. Por simetría geométrica, para que un vector tenga Centro, necesita que a un lado y al otro del mismo existan espacios ocupados, de igual extensión. Y también aquí, a medida que nos alejamos del punto C, o sea Centro Político, baja la concentración de virtudes de aprecio político por parte de la ciudadanía, o sea, voluntad, método, moderación y tolerancia.

Evidentemente, este “método” resulta muy simplista, lo que permite, no se niega, un análisis friki, extravagante, del posicionamiento político de los partidos; además de muy relativista, como es lógico en la era del relativismo. Como se ha señalado, si nos situamos justamente en la raya imaginaria del vector que separa un lado de otro, a nuestra derecha queda la derecha política, y a nuestra izquierda la izquierda política. Si el acto de orientación en el espacio político lo lleva a cabo con uno de derechas, dirá: a la derecha quedan los buenos, y a la izquierda quedan los malos, los rojos. En esto de los colores, antes, los de derechas, se auto identificaban con el color azul –los azulillos-, hasta que los de izquierdas los convencieron de que eso tenía connotaciones con la ultra derechosa Falange del Movimiento, o sea, lejos del centro. Ahora ignoro si la derecha reivindica color. Creo que el color butano ha sido abandonado apresuradamente.

Si repetimos la descripción subjetiva ahora con uno de izquierdas, que se ve a sí mismo de color rojo de toda la vida, dirá que a su derecha están los malos, porque en la izquierda está el progreso, la bondad, el amor al pueblo, a los pobres, a los trabajadores, etc. Naturalmente, todo empapado de abundantes dosis de voluntad, método, moderación y tolerancia, en la medida que se aproximen al punto virtuoso C, de acuerdo con la descripción de Rajoy.

Como podemos ver, con estas coordenadas del eje de posicionamiento simétrico de los partidos políticos, es muy fácil hacer análisis de las acciones políticas. Por ejemplo, los partidos que están en el Centro, mejor dicho que se auto posicionan en el Centro, son primos hermanos, pues tienen mucho más en común que los partidos extremosos de la derecha y de la izquierda. Por tanto es más fácil que una militante de centro derecha pase la raya divisoria y se meta en el centro izquierda –incluso sin darse cuenta-, sin que note grandes hechos diferenciales. Y exactamente le pasaría lo mismo a uno de izquierdas.

A este baile o juego de vaivén político, yo lo denomino cantinfleo. Si alguien desea ampliar sobre esto del cantinfleo, que haga clip en el link que adjunto a continuación y le llevará al post de mi blog donde trataba de este asunto: http://wwwmansocoronado.blogspot.com/2009/06/cantinflear-locucion-politica-que.html

Ante este cuadro, un tanto extravagante, como ya digo, del partidismo político –alguno pensará que frívolo, pero no menos que el que se gastan los líderes para auto definirse- la pregunta que se le puede plantear a ciudadanos y ciudadanía, que tienen que elegir un partido para darle su voto, es si tendrían que estudiar geometría política. No hay peligro, en realidad ese esfuerzo afectaría a sólo a unos pocos. Pues como hemos podido comprobar en las sucesivas elecciones, los ciudadanos españoles son los que en mayor proporción practican la fidelidad al producto. O sea, ¡viva el Betis manque pierda¡ Los míos son los míos caiga quien caiga. ¡Qué esperanza!

lunes, 8 de junio de 2009

Brotes verdes, los green shoots de Ben Bernanke (y II)


6. La segunda fase de la crisis, debida a la debilidad de la economía real

Ante la insistencia de Pelley, haciéndose eco de la opinión de la gente de la calle, que no ve que tanto dinero para salvar a instituciones como AIG o Citigroup, ataque a la raíz del problema, Bernanke lo justifico, atención, del siguiente modo: “Efectivamente, parte del problema está ahí. Como usted sabe la crisis comenzó con las subprime y otros activos tóxicos. Ahora estamos en una segunda fase y es que la economía [real] está muy débil. La debilidad de la economía indica que algunas de las medidas que se tomaron al principio para estabilizar los bancos no han sido suficientes y, por tanto, hemos tenido que hacer más.”

Ante el anterior argumento de Bernanke, Scott Pelley dio pruebas de su profesionalidad e independencia, con el tono respetuoso que mantuvo durante toda la entrevista, le dijo: “Como usted sabe Mr. Chairman, hay mucha gente de fuera de este edificio –en ese momento estaban rodando en el interior del edificio del Fed- a lo largo del país dicen, ‘al infierno con ellos. Lo están haciendo mal. Los salarios escandalosos de de Wall Street deben desaparecer’”, remató Pelley.

7. Primero apagar el fuego. La metáfora del vecino que fumaba en la cama

A este argumento de Pelley, Bernanke recurrió a una metáfora que, sin embargo no tuvo la repercusión de los green shoots. Se refirió al caso de un vecino que fuma en la cama, con el riesgo de provocar un incendio que contagiaría a sus vecinos con casas de madera. Efectivamente, en la metáfora se provoca el incendio, ¿Debe su vecino, al ver el fuego por la ventana, denunciar al vecino imprudente o llamar al parque de bomberos? Ante semejante riesgo, arguye Bernanke, la norma primera es apagar el fuego, y luego ponernos a debatir cuál debería ser el castigo a imponer al imprudente y desconsiderado fumador. Pero la guinda a la metáfora se la puso Bernanke diciéndole a Pelley: “el fuego está todavía ardiendo”. Ingeniosa metáfora.

Desde luego a Pelley no se dejó en el saco ninguna pregunta importante, como la de si todos los bancos regulados por el Fed son solventes –recordemos a los lectores que la escala de gravedad creciente de los bancos tiene tres niveles: liquidez, solvencia, rentabilidad-. A lo que contestó Bernanke: “Yo creo que sí lo son. Precisamente ahora estamos llevando a cabo un stress test, mediante el cual podremos apreciar cuál sería la situación de cada banco en el caso de un escenario turbulento distinto al que ahora contemplamos. Lo que planeamos hacer es decirle a cada uno, que capital necesitaría para que resultaran adecuadamente capitalizados. [Insisto] No sólo solventes, sino apropiadamente capitalizados, incluso en los escenarios más adversos.”

Al astuto Pelley no se le escapó el alcance de semejante afirmación, por lo que lanzó al Chairman del Fed la siguiente pregunta: “¿Se está usted comprometiendo en esta entrevista, a que no está dispuesto a dejar que ninguno de esos bancos vaya a la quiebra, cualquiera que sea el problema que luzcan en sus actuales balances, no se les dejará caer?” Bernanke estuvo presto a la respuesta: “No irán a la quiebra. Lo que sí podemos hacer, si fuera necesario, saldar la compañía de una forma conveniente.” O dicho de otro modo, lo que Bernanke quiere decir es que el Gobierno debería estabilizar las compañías en dificultad llevándolas a una especie de reserva sanatorio de recuperación, apartada. Puso el ejemplo del caso AIG, a la que salvaron de la quiebra debido al caos que tal cosa hubiera provocado. En ese sanatorio tranquilo, se le pide a AIG que se salve a sí misma, vendiendo subsidiarias y usando aquellos procedimientos que les permitan devolver el dinero recibido del Gobierno. Muy interesante. Ya dijimos que sería interesante escuchar a Mr. Bernanke.

Pelley sigue tirando dela betería de preguntas clave, y le pregunta a Bernanke: “¿Qué cosa le quita el sueño?”A lo que contesto Bernanke: “Creo que el riesgo que más me preocupa, como usted supone, es que no dispusiéramos de la política adecuada. Que no tuviéramos el compromiso para resolver la situación y que tuviéramos que dejar seguir la crisis. En tal caso, como usted sabe, no podríamos hablar de recuperación.”

8. El Fed, los perros guardianes del Sistema que cometieron gran cantidad de errores

Como parte de la entrevista se desarrolla en el edificio del Fed, lo aprovecha el entrevistador para comentar pormenores del funcionamiento de tan importante institución, así como el ritmo de trabajo que lleva a cabo el Chairman, trabajando en estos tiempos difíciles 80 horas a la semana. En ocasiones incluso se duerme, otras tiene que ir los fines de semana. Alguna vez, incluso, pasar la noche en la oficina. Bernanke es consciente de que el Fed es la sangre del sistema bancario. Sus 12 bancos regionales actúan como cajas de compensación –clearing houses- de los bancos comerciales. Pero una de las más importantes responsabilidades del Fed es la de actuar como reguladores de los grandes bancos del país haciendo de perros guardianes.


Y precisamente al pasar por esta cuestión, una de las que se considera que han fallado estrepitosamente, Pelley aprovecha para meter los dedos en la llaga. “Se supone que ustedes están para evitar que surjan problemas”. Bernanke contesta con claridad. “Hemos cometido gran cantidad de errores. Esto no se discute.”

A continuación Bernanke hace una descripción muy interesante que ayuda a comprender el comprometido papel de un banco, que maneja una divisa que es demandada como el vehículo de los medios de pago a nivel mundial. Ninguna otra divisa soportaría semejante responsabilidad. De alguna manera lo que hace Bernanke es una confesión honesta de lo que ha contribuido a la crisis. “Durante la última docena de años o más, enormes cantidades de ahorro han venido sobre los Estados Unidos, y también sobre algunos otros países industriales. Estos ahorros procedían de China y del Este Asiático. De este modo, ciento de miles de millones de dólares, han arribado sobre nuestro sistema financiero. Y como es sabido, esta situación sería una gran cosa si, a continuación, invirtiéramos dicho dinero de forma inteligente, de modo que le sacásemos un buen rendimiento.”

9. La confesión. Los reguladores del Sistema no hicieron bien su trabajo

Bernanke sigue confesando con franqueza lo que su sistema de vigilancia era: “Pero, desgraciadamente, nuestro sistema financiero no hizo bien su trabajo. Teníamos un sistema de regulación [vigilancia, inspección] que era como un castillo de arena en la playa. Mientras a la playa llegaban suaves olas que lamían apaciblemente al castillo de arena, todo va estupendamente. Pero cuando aparecen olas rompedoras, se descubre enseguida que el sistema no es lo suficientemente fuerte como para resistir.” He aquí otra buena metáfora, la del sistema de vigilancia del sistema financiero y bancario que resultó ser un castillo de arena. Tampoco esta metáfora ha tenido mucha acogida. Opino que está muy bien traída, porque es lo que ha ocurrido a nivel globalizado, por aquello de la globalización.

Como siempre Pelley no deja pasar la presa y muerde. “¿Tiene el Fed alguna responsabilidad al dejar que tales cosas le ocurrieran a los bancos?”. A lo que contesta Bernanke con una humildad que le honra: “como otros reguladores nosotros hemos hecho algo más. Hemos hecho un gran esfuerzo en revisando nuestras propias prácticas y las de los bancos. Estamos haciendo lo posible por reforzar nuestras normas en cada punto donde sea posible. No obstante, no seré yo quien niegue que, efectivamente, podríamos haber hecho un mejor trabajo, como también los demás.”Aunque concediéndose algún alivio, el Chairman, finalmente, reconoce que no lo hicieron bien. Evidentemente. Que buen ejemplo para otros muchos, aunque fuera aliviándose.

10. El problema no es la falta de dinero sino la falta de confianza

Debo reconocer que Pelley me ha causado muy buen impresión, porque es innegable que no ha hecho concesiones al poderoso Chairman –en la práctica, es la segunda persona más poderosa después del presidente-, y no ha dejado prácticamente ninguna laguna. En la forma de plantear la siguiente pegunta se aprecia su sistemática de poner en evidencia las contradicciones. Aunque también debemos reconocer la serenidad y la ausencia de insolencia en las respuestas.

Esta es la siguiente pregunta del entrevistador: “Tuvimos pánico en 1907. Como consecuencia fue creado el Fed para evitar que tales cosas se volvieran a repetir. Luego tuvimos la Gran Depresión. Y ahora tenemos lo que tenemos. ¿Cómo podríamos evitar que tales cosas se vuelvan a repetir?” Pues atención a la respuesta de Bernanke: “Fuerte regulación de las grandes firmas, lo que incluye disponer de un conjunto de leyes que nos permitan corregir los excesos. Una gran institución internacionalmente activa, a la que no le afecten los impactos adversos de cualquier bancarrota desordenada que pueda producirse, lo que incluye la posibilidad de disponer de un regulador sistemático. Un regulador que tenga la competencia de poder contemplar al sistema como un todo”. La verdad es que en esta descripción de Bernanke se me plantean algunas incógnitas que quizá se resuelvan cuando se produzca el desarrollo de estos proyectos. Lo que no cabe duda, en lo que llevamos oído, es que el caballo de batalla parece estar en potenciar extraordinariamente los sistemas de vigilancia y control. Habrá que estar atentos.

Esta parte de la entrevista está siendo muy interesante, ya que en realidad está siendo un debate sobre las cuestiones sacadas a la luz. Le replica Pelley: “Su respuesta ha sido la de que se hiciera lo que no se hizo en 1929, o sea echar dinero sobre el sistema. Pero hay un argumento que se produce hoy que dice que ese no es el problema. El problema no es que haya poco dinero en el sistema. El problema es que hay mucho miedo en el sistema. Y que con esas compañías que están siendo apoyadas por el Gobierno, nadie de Wall Street puede decirnos quienes son solventes y quienes no lo son. Y por tanto, los negocios no se mueven.” Es muy interesante esta argumentación de Pelley. Veamos que contesta Bernanke.

Dice Bernanke: “Estoy completamente de acuerdo que la clave del problema es la confianza. La gente no sabe lo que está pasando y por tanto tienen miedo. Además no están seguros quienes se van a recuperar, o no. Por tanto, la cuestión es cómo se puede alcanzar la confianza. Yo creo que el mejor camino para lograr la confianza es dejar ver que progresamos.

11. El presentador Scott Pelley le sugiere a Bernanke la metáfora de los green shoots, brotes verdes, signo precursor de la recuperación

Y por fin entro en la parte de la entrevista en la que sale lo de los tan traídos y llevados green shoots, o sea los brotes verdes. Espero que leída en su contexto inmediato y mediato de la entrevista, nos proporcione una idea más clara de lo que Bernanke quiso decir.

Como hemos visto más arriba, la entrevista iba transcurriendo sobre la idea que la confianza se logra cuando se hace visible el progreso. Es en ese punto cuando Pelley le hace la siguiente pregunta: “¿Do you see green shoots?”; o sea, ve usted brotes verdes. Entiendo que la pregunta en el sentido en el sentido de señales mínimas, lo que es un botón un brote de una planta que nace, que puedan inspirar la ansiada confianza de la que se está hablando.

Atención al detalle, como acabamos de ver, es Pelley quien le brinda el formato de la metáfora, a la que Bernanke se adhiere con comodidad dada la capacidad pedagógica que tiene. Y contesta del siguiente modo: “I do. I do see green shoots”. Los veo. Veo brotes verdes. Pues atención a lo que sigue. “Pero no en cualquier sitio, aunque ciertamente en alguno de los mercados que hemos hecho funcionar. Y también vemos algunas mejoras en los bancos.”
Pelley le pregunta cuáles serán los primeros signos de recuperación que veremos. A lo que Bernanke contesta: “Creo que un signo podría ser el que un gran banco se recupere exitosamente a base de capital privado. Precisamente ahora, todo el dinero privado que se coloca en los negocios secundarios se hace bajo el argumento de, ‘No sabemos cuáles de esos bancos es el peor. No sabemos si son estables.’ O sea que no están dispuestos a llevar su dinero a los bancos.”

12. Y como despedida, la reiterada recomendación de Ben Bernanke

Y con esto la entrevista termina con una invitación que le hace Pelley a Bernanke para que le dirija un mensaje al Pueblo Americano, a lo que este accede diciendo lo siguiente: “Scott, le diría tres cosas. En primer lugar le diría que la Reserva Federal está aquí y que hará todo lo que esté en su mano para apoyar la recuperación. En segundo lugar le diría que debemos comprender que la recuperación no se producirá hasta que el mercado financiero y los bancos estén estabilizados. Y que nosotros llevaremos a cabo un plan, tenemos un plan apropiado. Aunque esto requiere que tengamos paciencia.”

Lo poco que resta de la entrevista tiene que ver con la retórica política propia del caso, infundiendo confianza a la gente, lo que para los fines de este post resulta superfluo.
Creo que ha valido la pena, tal como había anunciado, no por lo de los dichosos brotes verdes, sino por las interesantes opiniones que proceden de un personaje de la relevancia, los conocimientos y la responsabilidad del Chairman del Fed.

viernes, 5 de junio de 2009

Brotes verdes, los green shoots de Ben Bernanke (I)


1. En busca del padre de los green shoots, brotes verdes, signo precursor de la recuperación

Quién se podía imaginar que una ingenua expresión, usada como metáfora de la esperanza, que la pintan verde, podía dar tanto juego. Me imagino que los equipos de inteligencia de la SGAE estarán ya trabajando a fondo, averiguando a quién le corresponde la paternidad de tan feliz idea, y confeccionando las listas de todos aquellos que se han tomado la libertad de “apropiarse” de tal expresión, para pedirles cuenta de los derechos que tienen que pagar.

¡Brotes verdes, verdes brotes! Esto me recuerda la letra de una famosa copla del Maestro Quiroga: Ojos verdes, verdes como la albahaca y el trigo y el verde limón, etc. Y también de aquel impresionante Poema del sonámbulo, de Lorca, al que le puso música Manzanita, por cierto con mucho tino: Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas, etc. Es curioso que al PSOE la cosa le sugiera un concierto, el núm. 1 en Mi mayor, La Primavera, de Antonio Vivaldi (1678-1741). Grandioso, acorde con tan memorable expresión, al parecer key de la solución de la crisis que nos aflige.

La segunda parte del titular me la ha sugerido el nombre de aquella vibrante película de Spielberg, protagonizada por Harrison Ford, En busca del arca perdida (1981), o sea, en busca del padre de la criatura, entre tantos que le han salido. He perdido la cuenta de las adjudicaciones de autor que le han hecho a lo de los “brotes verdes©” –nombre registrado - en las tertulias, de las que hay muchas más que brotes verdes, sobre todo en las TV digitales, que no paran de robarles “fósforos”© a las tradicionales de la radio, donde las ironías quedan mal si no se ve la cara del que habla. Esto ha provocado una notable expansión de la profesión de “tertulianos©”, invento también afortunado que impuso en su día el ínclito.

Cuando se lo oí por primera vez a la Vicepresidenta Segunda Ministra de Economía, y luego, cómo tantos y tantos celebraban la feliz ocurrencia, me dije, esto me suena haberlo oído hace por lo menos un par de meses. El caso es que dejé pasar la cosa, sin darle mayor importancia. Pero pasó el tiempo y la cosa no cesaba, y crecían, crecían los brotes. Y luego estaban las animadas tertulias debatiendo a fondo la cuestión; esto se le ocurrió fulanito, esto se le ocurrió menganito. ¡Basta! Esto pasa de castaño a obscuro. Tengo que hacer algo por calmar la ansiedad que me están produciendo los dichosos green shoots, digo brotes verdes. Lo mejor será que haga lo posible por refrescar mi memoria, y poner “negro sobre blanco©”.

2. Scott Pelley presentador del programa 60 Minutes de la CBS News entrevista a Ben Bernanke

Bromas aparte. Aquí, y en este post, me propongo contar, para no ser menos, mi versión de los hechos, con la correspondiente adjudicación del padre de la criatura, y algún detalle curioso sobre el no menos famoso Chairman del Fed, Mr. Ben Bernanke. Creo que la cosa puede tener su gracia en cuanto ayude a aclarar, qué intención y significado le puso Bernanke al usar ingenuamente tan simple expresión que, previamente, le había apuntado su entrevistador Scott Pelley, en su programa de la CBS News, 60 Minutes, el pasado 15 de marzo. Sobre este detalle prometo ampliar algo más, por aquello de la justa paternidad.

La verdad es que a mí, como economista, como posiblemente a la mayoría de los sensatos navegantes de la web que lleguen a leer este post, nos interesa especialmente todo lo que el sabio y experimentado Chairman del Fed –esa especie de banco central- nos diga sobre la crisis. He repasado varias veces el video que amablemente nos ofrece la CBS News, y tengo que decir que el presentador del programa 60 Minutes, Scott Pelley, es un excelente profesional que está, en todo momento, a la altura de su entrevistado, Chairman del Board of Governors of the Federal Reserve System, que por cierto es la primera vez que se deja entrevistar. Cosa perfectamente comprensible dada la gravedad de la situación, con mucha más entidad que la simple anécdota de los green shoots.

En la presentación del personaje, Pelley dijo que Bernanke puede que sea el Chairman más importante que haya podido tener el Fed en su historia, pero que lo trascendental es saber si sabrá ayudar a América a sacarla de la profunda recesión por la que está pasando. Y sin más preámbulos Pelley entró bruscamente en materia, lanzándole la pregunta clave que todos querríamos hacer: “¿y cuándo terminará todo esto?”

3. El Sistema Financiero abrió la crisis y tiene la llave para cerrarla

Lo que me parece más útil no es hacer simplemente la traducción de lo que dijera Bernanke, sino resaltar aquellos aspectos que nos puedan ayudar a entender la situación, que no es poca cosa. Entonces, a la pregunta de Pelley ¿cuándo terminará la crisis?, Bernanke contestó: “todo depende en gran medida del sistema financiero”. Indudablemente esta afirmación es substancial, porque como hemos podido apreciar por las opiniones de ciertos medios aficionados a la economía, lo del sistema financiero se presentaban como un vicio de la economía, innecesario, como un grano inoportuno que bastaba con sajarlo. ¿Quién no se ha tropezada por las calles de su ciudad con manifestaciones de liberados sindicales en las que se pedía la cabeza de los banqueros, el FMI y el BM, etc.? No cabe duda que queda mucha pedagogía por hacer para comprender que la Economía Real, en un sistema de economía libre y abierta, es inseparable de la Economía Financiera.

Bernanke, consciente de lo que estaba afirmando, recalcó que, como la historia nos demuestra, nos es posible alcanzar una recuperación consolidada mientras el sistema financiero siga enfermo. Contestando a la pregunta de Pelley, “probablemente veremos el fin de la recesión este año”. Ojo, Bernanke se refiere a la recesión. Por eso subrayó con énfasis: “No volveremos al pleno empleo. Pero espero que veamos el fin de esta caída tan fuerte como la de los dos últimos trimestres”. En cuanto a la recuperación, señala Bernanke, la veremos el próximo año, o sea en el 2010, lo que propiciará el despegue –takeoff- futuro. Seguramente a Pelley le dio un vuelco el corazón de alegría al oír esto, por lo que insistió: “¿Quiere usted decir, con lo anterior, que ya estamos fuera de peligro?” “No”, contestó rápidamente Bernanke y volvió machaconamente sobre lo del sistema financiero: “Creo que la clave está en el sistema bancario y en el sistema financiero”. En esta ocasión Bernanke estuvo más fino y amplio, acertadamente, incluir a una componente crucial del sistema financiero.

4. La Gran Depresión y el desempleo

Pelley se refirió a la tasa actual de desempleo en América del 8.1 % –reconozco que estoy contagiado de utilizar el término doméstico América para referirme a Estados Unidos, lo que en esta ocasión hago por comodidad-, para lanzar la siguiente pregunta: “¿espera usted que se duplique el desempleo?” Como era lógico Bernanke se refirió a la dificultad de hacer previsiones exactas, pero parecía que no tenía duda en cuanto que dicha tasa de desempleo no superaría los niveles actuales. Pero sorprendentemente, vuelve a la carga: “pero sólo triunfaremos si somos capaces de estabilizar el sistema financiero”. Más claro no se puede decir.

Pelley parece que no se pudo sustraer, como todo el mundo, hacer referencia a la Gran Depresión, por lo que le preguntó a Bernanke: “¿Quiere usted decir que no estamos en peligro de caer en una nueva Depresión Americana?” A lo que Bernanke contestó: “Creo que hemos conseguido evitar ese riesgo. Ahora el problema es conseguir que las cosas funcionen nuevamente”.

5. La crisis comenzó en 2007 con las subprime. La máquina de hacer dinero

A continuación Pelley dedico una parte de la entrevista a resaltar la brillante biografía de su distinguido invitado, así como a la historia de la importante institución que preside que fue creada en 1913. Y sin abandonar la historia, siguió recordando los detalles de los fiascos con los que se inició la actual crisis. Detalles que sólo voy a mencionar de pasada, por considerar que me desvían de los propósitos que me animan a elaborar y editar este post.

Para Bernanke la crisis comenzó en 2007 con los indecorosos problemas de las hipotecas, la crisis de los prestamistas que obligaron al Fed, o sea a Bernanke, a bajar rápidamente los tipos de interés, como es sabido. Pelley fue repasando cada uno de los más sonados, Bear Steams, Fannie Mae, Freddie Mac, Lehman Brothers, AIG y demás. Y aunque Bernanke sí reconoció que todos estos episodios tuvieron mala prensa, que consideraba un error no dejarlos caer –“Let ‘em fail, the markets will take care of it”-, defendió las decisiones tomadas en su día, en algunos casos con diferentes varas de medir, por las siguientes razones: “no teníamos otro opción, no teníamos medios”.

El Fed tenía miedo a los efectos colaterales que podría afectar seriamente a todo el sistema financiero. En septiembre Bernanke y su Secretario del Tesoro, Paulson, fueron a pedir una ayuda masiva de salvamento para el sistema bancario que los legisladores del Capitol Hill aceptaron. “Si no hubiéramos tenidos tales poderes, las consecuencias podrían haber sido muy graves. Fue una situación muy grave”, argumentó Bernanke.

Pelley le recordó a Bernanke la enorme cantidad de dinero que por aquel periodo crítico hubo que poner en circulación, por lo que le hizo la siguiente pregunta: “¿Tuvo usted que recurrir a la máquina de hacer dinero?” Atención a la respuesta de Bernanke: “Tuvimos necesidad de hacerlo porque nuestra economía está muy débil y la inflación muy baja. Cuando la economía comience a recuperarse, será el momento de rebobinar los programas, subir los tipos de interés, reducir la oferta monetaria para evitar que la recuperación provoque inflación.” Como se puede apreciar por las manifestaciones de Bernanke, forma parte del grupo de economistas que ahora creen que el cierre del grifo del dinero, a cal y canto, por parte del Fed en 1929, convirtió aquella recesión en una calamidad global. “No hicieron ningún esfuerzo para evitar la quiebra de miles de bancos”, reprochó Bernanke.


(continua)