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martes, 17 de noviembre de 2009

Dos tontos chocando el uno contra el otro

Normalmente cuando uno se decide a reproducir acotaciones de un artículo, las menos reproducirlo entero, suele ser debido a que se trata de un texto que nos ha llamado especialmente la atención. Si es de naturaleza literaria, por su belleza; si es de crítica política, porque compartimos su sectarismo o su posicionamiento. En cualquier caso el autor del artículo elegido conviene que sea conocido y acreditado. Es una forma de comer rueda. Si uno no acierta, la disculpa está en la intención, “compartir”, la mágica palabra con la que últimamente nos quieren conmover para que divulguemos lo que acabamos de leer en cualquier sitio de la web. O sea, el famoso “pásalo” del 13-M, víspera de la reflexión de las elecciones de 2004.

Pero he aquí que el pasado domingo día 15, me encontré en el suplemento de El Mundo, Crónica, una columna firmada por Miguel Ángel Mellado, para mí, he de decirlo con toda franqueza, un desconocido –¡debe haber tantas cosas buenas que uno de pierde!-. Y ahí está la gracia, en la sorpresa. La columna en cuestión tiene un tono divertido, aparentemente ligero, pero que luego resulta que es un perspicaz retrato de la realidad. Al final uno se dice, -caray, a lo tonto esto es muy fuerte y, además, estoy de acuerdo. El título de su algarabía, o greguería, es, ¿Un tonto jodió a un pueblo?

Siguiendo la moda del pásalo o compártelo, aspiro a que participen de esta divertida e incisiva bulla de Mellado, y después de darle vueltas, hoy lunes, he decidido pegar la parrafada en cuestión, de poco más de 400 palabras. A lo mejor los lectores afortunados de este blog también se sorprenden con el estilo de Mellado y están de acuerdo con los animados brochazos de su retrato. O, a lo mejor, no. La única pega que le pondría a la columna de Mellado está en el título; yo lo hubiera titulado: ¿Va un pueblo a dejarse joder por dos tontos? Si es posible diviértanse, y si discrepan, desahóguense en este mismo blog. Es el riesgo que tenemos que correr los blogueros. Saludos.

SÍ. Ésta es una expresión muy manchega caída en desuso, quizás porque la estolidez, hoy en día, es una condición demasiado común. Ya en todos los pueblos hay más de uno, de dos y de tres tontos. Un tonto no es un ser maléfico. Muy al contrario, suele ser una persona con buenas intenciones y con una gran capacidad para crear nuevos problemas cuando intenta hallar soluciones. La tontería tiene consecuencias exponencialmente multiplicadoras, como los átomos en la energía de fisión. Dos tontos chocando el uno contra el otro, en la cúpula de un país, pongamos por caso España, tiene efectos aniquiladores para el ánimo nacional y para el correcto funcionamiento de la sociedad que encabezan. Escribo lo anterior mientras pienso en el presidente Zapatero y en el presidente Rajoy (del PP, pero con posibilidades, tal y como está el patio gubernamental, de ser el próximo presidente del Gobierno) y pese a que el listo superviviente que todos llevamos dentro, me dice: « ¿pero qué ganas tú faltando al respeto a dos personas por las que, además, sientes afecto?» Será que uno es más tonto de lo que cree y se rebela al ver tantas tonterías acumuladas en una semana. Sobre todo, de parte del Gobierno. A Zapatero el país se le ha ido de las manos: la anécdota del desastre de la gestión del Alakrana (más vale que no acabe en tragedia) y la abstención del Partido Socialista en Gerona, en la moción para celebrar un referéndum por la independencia, son dos muestras y dos muescas del mal hacer de Zapatero. Su propio Gobierno se le ha ido de las manos: es un secreto a voces que unos ministros no se hablan con otros, con Moratinos y Chacón a la cabeza de la trifulca interna. Sólo han pasado 20 meses desde las últimas elecciones generales y parece que la agonía del Gobierno dura años. ¿Aguantará ZP hasta 2012? Seguro. En política se ha instalado el principio del corcho: gana quien aguanta. ¡Qué horror! ¿Qué haríamos si gana otra vez Zapatero? ¿Pero qué sucedería si vence Rajoy? Si en las últimas elecciones europeas la abstención llegó al 55%, se admiten apuestas para 2012. España se parece más y más a Italia: allí, los partidos históricos, la democracia cristiana y el socialista, acabaron siendo partidas (de gánsteres) y se disolvieron; allí manda la gerontocracia; aquí, de momento, se ha nombrado a un señor de 81 años para regenerar RTVE. Sólo nos falta nuestro Berlusconi.

lunes, 22 de junio de 2009

Análisis friki del posicionamiento ideológico de los partidos políticos. Cantinfleando en un eje de coordenadas.

Argumento motivador: Rajoy define lo que es el Centro Político en una entrevista en La Razón 21-6-09: El centro, explica, "es una voluntad, un método, es la vocación de ser moderado y tolerante".

Si se nos ocurre analizar la citada definición pueden pasarnos cosas tan curiosas como las siguientes. Porque Rajoy no habla de ideologías. Así, método es la manera sistemática de hacer algo, de limpiar, fabricar, planchar, hacer yogur, hacer propaganda, organizar un mitin, limpiar la pipa de fumar, hacer la mayonesa, etc. Por otra parte, se supone que, en general, todos los humanos tienen vocación, a ratos, de ser moderados y tolerantes; en otros, a lo mejor no procede o no quieren.

Hagamos un juego divertido sobre la base de un “modelo” de estadística descriptiva. Imaginemos un eje de coordenadas lineal, o sea un espacio vectorial de dimensión uno, como se diría en estadística descriptiva. A ese eje le suponemos un determinado recorrido representativo del que ocuparían el conjunto de partidos políticos existentes en aspectro político español. En ese vector señalemos un imaginario -delirado- centro de coordenadas al que llamaremos punto C –que no tiene que coincidir con el centro de gravedad-, por aquello de Centro Político. De tal modo que un número, mejor dicho, un partido que situáramos a nuestra izquierda del punto C, sería un partido de izquierdas. Igualmente, un partido que situáramos a la derecha del punto C, sería un partido de derechas.

Sobre esta base, apliquemos, en este caso, la definición de Rajoy. Situemos a Rajoy, digamos, para no tener que referirnos al cálculo infinitesimal, medio milímetro a la derecha del punto C. Por definición las posiciones próximas al punto C concentran simétricamente, a uno y otro lado, el máximo de voluntad, método, moderación y tolerancia. A medida que nos desplacemos hacia la extremosa derecha facha, franquista, fascista, nazi, etc., iría disminuyendo la concentración de virtudes políticas asignadas al punto C, hasta desaparecer.

Pasemos ahora la frontera del punto C, media geométrica del vector, adentrándonos medio milímetro en la izquierda. Lo primero que debemos encontrarnos, según la lógica de la simetría, es el Centro Izquierda. Según la definición de Rajoy, que implica un método que facilita considerablemente la siempre enojosa tarea de caracterizar a los partidos políticos por sus ideologías, podemos suponer que, también aquí, como tal Centro, hay voluntad, método, vocación de ser moderados y tolerancia. Porque si le niega esas virtudes, propias del Centro, por estar al lado izquierdo, falla la coherencia del lenguaje. Por simetría geométrica, para que un vector tenga Centro, necesita que a un lado y al otro del mismo existan espacios ocupados, de igual extensión. Y también aquí, a medida que nos alejamos del punto C, o sea Centro Político, baja la concentración de virtudes de aprecio político por parte de la ciudadanía, o sea, voluntad, método, moderación y tolerancia.

Evidentemente, este “método” resulta muy simplista, lo que permite, no se niega, un análisis friki, extravagante, del posicionamiento político de los partidos; además de muy relativista, como es lógico en la era del relativismo. Como se ha señalado, si nos situamos justamente en la raya imaginaria del vector que separa un lado de otro, a nuestra derecha queda la derecha política, y a nuestra izquierda la izquierda política. Si el acto de orientación en el espacio político lo lleva a cabo con uno de derechas, dirá: a la derecha quedan los buenos, y a la izquierda quedan los malos, los rojos. En esto de los colores, antes, los de derechas, se auto identificaban con el color azul –los azulillos-, hasta que los de izquierdas los convencieron de que eso tenía connotaciones con la ultra derechosa Falange del Movimiento, o sea, lejos del centro. Ahora ignoro si la derecha reivindica color. Creo que el color butano ha sido abandonado apresuradamente.

Si repetimos la descripción subjetiva ahora con uno de izquierdas, que se ve a sí mismo de color rojo de toda la vida, dirá que a su derecha están los malos, porque en la izquierda está el progreso, la bondad, el amor al pueblo, a los pobres, a los trabajadores, etc. Naturalmente, todo empapado de abundantes dosis de voluntad, método, moderación y tolerancia, en la medida que se aproximen al punto virtuoso C, de acuerdo con la descripción de Rajoy.

Como podemos ver, con estas coordenadas del eje de posicionamiento simétrico de los partidos políticos, es muy fácil hacer análisis de las acciones políticas. Por ejemplo, los partidos que están en el Centro, mejor dicho que se auto posicionan en el Centro, son primos hermanos, pues tienen mucho más en común que los partidos extremosos de la derecha y de la izquierda. Por tanto es más fácil que una militante de centro derecha pase la raya divisoria y se meta en el centro izquierda –incluso sin darse cuenta-, sin que note grandes hechos diferenciales. Y exactamente le pasaría lo mismo a uno de izquierdas.

A este baile o juego de vaivén político, yo lo denomino cantinfleo. Si alguien desea ampliar sobre esto del cantinfleo, que haga clip en el link que adjunto a continuación y le llevará al post de mi blog donde trataba de este asunto: http://wwwmansocoronado.blogspot.com/2009/06/cantinflear-locucion-politica-que.html

Ante este cuadro, un tanto extravagante, como ya digo, del partidismo político –alguno pensará que frívolo, pero no menos que el que se gastan los líderes para auto definirse- la pregunta que se le puede plantear a ciudadanos y ciudadanía, que tienen que elegir un partido para darle su voto, es si tendrían que estudiar geometría política. No hay peligro, en realidad ese esfuerzo afectaría a sólo a unos pocos. Pues como hemos podido comprobar en las sucesivas elecciones, los ciudadanos españoles son los que en mayor proporción practican la fidelidad al producto. O sea, ¡viva el Betis manque pierda¡ Los míos son los míos caiga quien caiga. ¡Qué esperanza!

domingo, 24 de mayo de 2009

¿Debe darse por aludido el PP en las ocasiones que el PSOE increpa específicamente “a la derecha”?

Uno tiene la impresión de que la diputada por Madrid del PP ha roto la disciplina, que al parecer tiene impuesta Rajoy en el PP, de mantener un nivel bajo de respuesta ante el imparable torrente de improperios que les dedica habitualmente el PSOE: “¡Que hijos de punta, ¿no?!”, dijo Pilar Rodríguez, y saltó a la fama de youtube.

Pilar Rodríguez Salmones es una veterana diputada del PP, de 63 años, con cinco hijos y un nieto. Seguramente no ignoraba la supuesta norma establecida por Rajoy de mantener un nivel bajo de contraataque a la constante y habitual avalancha de coces, bufonadas, improperios, insultos, etc., que el PSOE le viene dedicando, una veces dirigidas específicamente al PP, pero también últimamente, las más de las veces, “a la derecha”, y que como hemos podido apreciar se incrementan ante la proximidad de las elecciones europeas.

Observando la actitud de los dos principales partidos políticos de España, se cae en la cuenta de que los papeles están cambiados. La agresividad del partido gobernante es más propia del que está en la oposición, mientras que la pasividad del PP correspondería a la de gobernante. Pero resulta aún más curioso si observamos el contenido del combate dialectico de los contendientes. El partido gobernante, con una persistencia goebbeliana, han ido convenciendo a la oposición, y lo peor a la mayoría de los medios, de que son los chicos malos, crean “crispación”, dividen a los ciudadanos, son enemigos del pueblo porque no colaboran con el Gobierno, hasta el punto de dejarlos inermes. Salvo especiales ocasiones, como se verá más adelante.

Esta extraordinaria habilidad de ZP revela que deje rendidos de admiración hasta los más conspicuos comentaristas políticos, supuestamente dedicados a hacerle la crítica. Curiosa crítica que se maravilla del mal. O curiosa justicia la que se aplica para reconocer los eficaces méritos del genio de la chistera. Sin duda esta incapacidad de discernir entre lo que está bien o lo que está mal, lo justicia o lo contrario, lo que es sociedad y lo que es rebaño, lo que son derechos individuales o derechos del “colectivo”, lo que es la izquierda y lo que es la derecha; es la prueba de la intensidad con la que el relativismo se ha instalado en la conciencia de nuestra sociedad.

La reacción ofensiva del PSOE ha sido brutal ante el sondeo de hace unos días por el que resultaba que el PP ganaría tales elecciones. Como el PSOE domina muy bien la técnica de la agitación propagandística –antigua estrategia de política comunista conocida como agit-prop-, algunos sondeos ya dan un empate entre los dos principales contendientes. Como ya sabemos, a lo largo de la campaña los sondeos harán dientes de sierra, a imitación de la bolsa, al tiempo que el tono soez y agresivo de los mítines irá caldeándose, pensando en una parroquia borreguil, que no reflexiona y que simplemente se traga emocionalmente los sapos y culebras que vomitan los mitineros de turno.

La diputada Rodríguez Salmones no es la única que, que al parecer, se ha saltado las normas de prudencia del partido, perdiendo los nervios ante tantos “marrones” –para decirlo de un modo abreviado- que se le amontonan al PPCamps, Gürtel, Yak 42, el video “canalla” de la campaña de las europeas-; pero sí es la que más ha llamado la atención. El video que recoge la manifestación de la diputada del PP es, en estos momentos, uno de los más visitados, junto al video “canalla”, en www.youtube.es: http://www.youtube.com/watch?v=pq3sy47thuA&feature=player_embedded.

Incluso Gracián, que tanto mérito puso en su famoso Oráculo Manual dedicado a la prudencia, advertía que su empleo también tiene un límite. “El valor del ánimo es superior al del cuerpo. Es como la espada: debe ir siempre envainada en su prudencia hasta la ocasión oportuna. Es la defensa de la persona. Más daña la flaqueza del ánimo que la del cuerpo. Muchos tuvieron cualidades eminentes, pero por faltarles este aliento, perecieron muertos y acabaron sepultados en su flojedad.”

Pero la cuestión que me parece más oportuna, y que motiva la elaboración de este post, es la de llamar la atención sobre un problema de fondo, de mucha más envergadura, en mi opinión, que afecta a la razón de ser y estar del PP, habitualmente reconocido, asumido, como representante de los intereses de toda la derecha social española, incluidos los liberales.

En circunstancias normales, y desde luego la que voy a comentar no lo es, no tendría sentido que ante los insultos que el PSOE de ZP arroja sobre la derecha –la mayor de las veces sin mencionar al PP, y aquí está la triquiñuela-, el PSOE pregunte una y otra vez después de cada andanada, ¿por qué se dan por aludidos los del PP? Pero si han dicho que no son de derechas. ¡Sí lo son, sí lo son, se apresuran los del PSOE a decir en cuanto los oyen balbucear alguna recriminación para que no sean malos chicos y los dejen en paz.

La verdad es que quienes hacen el gasto de defender al PP son algunos medios que se mueven, mayormente, por el espacio digital televisivo y periodístico. Son los que todavía asocian, con la mejor de las intenciones, el término derecha como sinónimo de PP. En sus tertulias se desesperan viendo como Rajoy no reacciona debidamente mientras ellos se baten el cobre. Creo que estos medios aludidos pierden el tiempo. En mi opinión deben centrarse en defender y divulgar los valores de la derecha liberal. Algunos, desesperados, buscan algún apoyo en el espectro de partidos políticos que contengan algunos de dichos valores de la derecha liberal, aunque resulten paradójicos en otros. Es por esto por lo que las relaciones con el UPyD de Rosa Díez se han intensificado últimamente. Será muy interesante comprobar cuántos votantes habituales del PP se desplazarán a UPyD, como vaticinan algunos.

Es de justicia señalar que dentro del PP hay una isla que se resiste con extraordinaria entereza, como es el caso de la Comunidad de Madrid. Es un bastión que se atreve a hacerle frente con gallardía, pero sin Gallardón, a la enorme presión a la que someten continuamente a su presidenta para exterminarla – ¡“colgada de una catenaria”!-. Toda la izquierda se siente activamente unida en esta importante misión de aniquilación, con especial colaboración de los Sindicatos, que no dejan de prestarle a ZP el cariño que este les pidió a cambio de abundante subvención. Veremos grandes manifestaciones políticas sindicales, en Madrid, solo en Madrid, y dedicadas a acabar con Esperanza Aguirre, sin que se aprecie especial apoyo que alivie la soledad a la que está sometida, incluso por sus correligionarios de partido. ¿Acaso son de “sensibilidades” diferentes?

Este absurdo del desdén comenzó el día que Rajoy dijo que él no era de derechas, a lo que ha arrimado el hombro, con gran entusiasmo, el alcalde Gallardón, que tantas atenciones y beneplácitos recibe de El País, tradicional órgano de comunicación de la izquierda que, últimamente, se ha visto reforzado -¿o sustituido?- por el periódico Público. Este gesto desconcertante no puede interpretarse de otra manera que como un sentimiento de vergüenza o de miedo, que a los que nos sentimos de derecha liberal nos deja helados, y nos recuerda aquella triste escena de Pedro negando a Cristo.

Los actuales directivos del PP que niegan su pertenencia a la derecha, nos aclaran que son de centro. Debo confesar que, por más esfuerzos que hago por intentar entender lo que ideológicamente significa centro, aparte de un concepto geométrico equidistante, han sido nulos; sólo alcanzo a ver un café descafeinado. Me parece una retórica oportunista, disimuladora, coloreada, por aquello de que, de esa manera, estando pegaditos a la izquierda, algo se pegará, y así quienes se han irrogado la potestad de conceder las bulas de lo que es democracia, dejarán de llamarles franquistas, fascistas, retrógrados y toda la retahíla conocida. Es, al parecer, la alargada sombra de Franco, al que Garzón, por fin, ha dado fe de su muerte. Ahora todas las “lanzadas a moro muerto”; cada vez están más cerca de alcanzar triunfo de la Guerra Civil y de rehabilitar a los abuelos. Espantajos históricos de lo contrafactual, que resulta divertida para los ensayos históricos, que la mayor de las veces no son más que “mierda antihistórica”.

El caso es que a pesar de ese nuevo posicionamiento de proximidad geométrica y equidistante, ni aún así sus cazadores aflojan la presión que ejercen en el “cordón sanitario” impuesto, con la comprometida colaboración del círculo cultural y artístico de la ceja ^^. Ya lo dijo Stalin, las ideas son más poderosas que las armas. Y así lo entendió el filósofo y teórico marxista italiano, Gramsci, cuando dijo: “La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados "orgánicos" infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios”.

Frente a semejante facundia, a este PP no le gusta entrar en debates ideológicos; parece que le repelen. Tampoco he podido comprender el por qué de ese desdén. ¿Será porque se defienden tan mal que al final salen trasquilados de franquistas? Y también me pregunto, ¿es porque no se cultiva otra ideología que la del buen gestor, la del directivo eficaz, que está muy bien para la dirección de empresas?, ¿es por miedo a irritar a la fiera corrupia? Los hechos demuestran que la fiera no descansa. Al contrario, se crece y piensa que todo el monte es orégano. Y lo peor es que hasta es posible que, con esta actitud de mansedumbre mal entendida, piensen que la mente de los ciudadanos de derecha es inexpugnable y no habría que ejercer, incesablemente, una pedagogía actualizada a los nuevos tiempos que preserve las esencias de la derecha liberal.

Parece mentira que los acontecimientos que ha vivido el mundo, y especialmente Europa, en los últimos siglos, para ser exactos desde la Revolución Francesa, no sirva de aprendizaje para la derecha liberal para guiar las acciones del futuro. ¿O será que se creen de verdad que las ideologías han muerto y no se dan cuenta del amasijo que nos están metiendo? Sobre este panorama Glucksmann ya anunciaba el escenario: Occidente contra Occidente. La cultura occidental ha sido, hasta hace poco, el gran baluarte contra el que finalmente nada pudo “el muro”, el de Berlin. Pero, desgraciadamente, eso es historia pasada

Esta desconcertante actitud de desdén, naturalmente tiene consecuencias no deseadas, en la medida que da la impresión de que la izquierda, la enemiga declarada de la derecha, piense que “la plaza” renuncia a defenderse. Pero lo peor es que se piense que quien tiene confiada la misión de defenderla no parece demostrar mucho entusiasmo. Por ejemplo, toda la avalancha de medidas políticas que ZP y su equipo están imponiendo, y las que vienen, en su mayoría, están dirigidas a pescar en el río revuelto de la juventud, especialmente aquella que se sienta mimada y halagada, como si estuviera en un continuo botellón mayosiano del 68. La mente de la juventud es el objetivo propicio para ser moldeada con especial atención, y ahora de forma contundente desde la escuela estatal, con ese discutido manual propicio para hacer más ciudadanía gregaria y menos individuos ciudadanos.

Lo más inquietante es que parece que se proponen organizar toda nuestra vida pública y privada para que, desde arriba, desde el Estado, seamos buena “ciudadanía” según el modelo del zapaterismo. Se nos dice que los padres no deben “interferir” en las decisiones de sus hijos menores. Se nos dice cómo educarlos según el sexo: las niñas que jueguen al fútbol y los niños a la comba. El diputado socialista José Alberto Cabañes, ha presentado una propuesta, que será votada en la Comisión de Igualdad, en la que pide al Gobierno que elabore una guía para que los profesores de Educación Primaria puedan implantar juegos no sexistas en los colegios públicos y concertados. Piano piano va lontano, todo se andará si los ciudadanos no los paran en las urnas. Decía Tácito que mientras más indecoroso es un estado, más numerosas son las leyes.

Pero la gran sorpresa nos la acaba de dar el aparente desganado Rajoy que ahora raudo y veloz, le ha faltado tiempo de atacar, desde su mitin de hoy en Alicante, sin concretar nombres, a esos "torquemadas del siglo XXI, que los hay y muchos en la política y sus aledaños, se van a llevar un gran berrinche el 7 de junio porque vamos a ganar las elecciones". "Paco, estamos contigo, como siempre y la historia será feliz: y por eso, la inmensa mayoría de valencianos y españoles se llevaran una gran alegría en el 7-J, para disgustos de los inquisidores del siglo XXI que no tienen corazón, ni razón". En principio cabe pensar que se refiere a todos esos de dentro de su partido, en general pertenecientes al ala liberal, o aquellos otros que, desde diversos medios, digitales y no digitales, que unas veces le han venido haciendo el trabajo de defensa de la derecha liberal –supuestamente perteneciente al PP-, y otras reprochándole su falta de entusiasmo en responder a las ataques del zapaterismo.

Parece que Rajoy siente ultimamente una especial atracción por Valencia para hacer y deshacer cosas en el partido. Al oír las declaraciones de Rajoy sobre los torquemadas del siglo XXI, ahora en Alicante, es inevitable acordarse del sonado también Congreso del PP en Valencia, el pasado 20 de junio de 2008. Un mes y medio antes de dicho Congreso el ambiente del partido estaba bastante enrevesado: un día el plante de María San Gil, otro, la devolución del carné de Ortega Lara; unas declaraciones de Esperanza Aguirre por aquí, otras de su segundo; un posado de Juan Costa en las Ventas; otro, epistolar de Elorriaga en carta abierta. Se decía que la mayoría de los revoltosos eran del ala liberal -que casi siempre lo ha tenido difícil en la historia del partido-. Finalmente, el Rajoy prudente que reclama un nivel sosegado de respuestas, sorprendió a la parroquia, sacando la tarjeta roja, de modo que ninguno de los revoltosos salió bienhadado. Como en su día dijo Cristino Sinova, “tanto ruido para esto”. Los conspiradores quedaron como grandes maestros de amagar y no dar.

Ya sabemos que en estos tiempos de Internet, las noticas vuelan por web a la velocidad de la luz. A las 17:45, hora en la que acababa de navegar para actualizar mi información, en el buscador de Google ya aparecían 18.250 páginas que se hacían eco de la noticia ya conocida como de los “nuevos torquemadas del siglo XXI”. ¿Pero quiénes son esos torquemadas? Es posible que sean los que seguramente tu lector y yo pensamos. Pero no nos precipitemos. Es posible que mañana el número de páginas digitales se haya multiplicado por 5 o 10 o sabe Dios, aportando alguna aclaración sobre los destinatarios del ataque.

Ante esta nueva situación el titular de este post puede requerir un replanteamiento. Así, en vez de preguntarse si el PP debe responder al PSOE cuando increpa a la derecha –se entiende liberal-, las manifestaciones de hoy de Rajoy parecen insinuar la respuesta. Incluso surge una nueva pegunta añadida, ¿Por qué la política de nivel bajo, de prudencia parece haberse roto, entrando como un caballo loco en una cacharrería, hablando nada más y nada menos que de torquemadas? ¿Se darán por aludidos, en los próximos días, los torquemadas? Lo prudente ahora es no precipitarse y esperar a ver qué pasa.

A pesar de la noticia fresca más arriba comentada, sigo creyendo que es oportuno terminar este post como pensaba, buscando el apoyo de otro más sabio que yo para mejor expresar mi pensamiento. Se trata de Benavente, en cuya fuente de agua fresca he bebido en más de una ocasión. Vean hasta que punto su cita viene como anillo al dedo apropiado. “La indiferencia es el peor cómplice de la maldad. No es ser bueno que los malos prosperen. La bondad ha de ser perpetua guerra contra la maldad, para que la maldad no se enseñoree del mundo…El que pregunta a cada paso ¿qué puedo hacer, qué debo hacer?, nunca sabrá qué puede, y no hará lo que debe.”