martes, 31 de marzo de 2009

Contra la ilusión de la prosperidad


Obama no para. Una vez más es noticia mundial al poner en marcha planes de acción específicos, nada retóricos, con los que se propone acabar con la crisis. Si lo logra, y cada vez más parece que está bien encaminado a este objetivo, que gran alivio para tantos políticos que andan dando palos de ciego, a veces sólo para llevarle la contraria al inesperado emperador afro-americano.

El pasado día 24 de marzo de 2009, en la Sala Este de la Casa Blanca, Obama dio su segunda conferencia de prensa, para presentar al pueblo norteamericano, pero también, por qué no decirlo, a todo el mundo, los “enésimos planes” de acción encaminados a acabar, lo antes posible, con la Gran Crisis del III Milenio, esta que padecemos, que por su envergadura y los efectos que ya está teniendo y los que se ven venir, no sólo sobre el sistema productivo mundial, sin la menor duda merece que así se la denomine. Efectivamente, son los enésimos planes, como algunos recalcan con ironía, pero el empeño y determinación de su patrocinador, la ausencia de complejos al reconocer sus errores inmediatos anteriores y rectificar a cara descubierta, son una prueba de su honestidad. A lo mejor para todos, y a lo peor para sus críticos desconsolados, al descubrir que este Obama no es, simplemente, aquel anti Busch ansiado, acierta y nos saca del atolladero.

Soy consciente de que a este artículo le han precedido otros muchos que han tratado sobre la materia que me propongo escribir. Pero creo que dada la importancia de su contenido, es oportuno volver con detenimiento, sin precipitación, después de haber hecho la digestión, para descubrir matices interesantes.

Unas horas antes de que Obama diera su conferencia de prensa, el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, había anunciado un importante plan por el que se desarrollaba, de forma considerable, la Supervisión del Sistema Financiero de EE UU. Como se verá en el próximo post que me propongo editar, dicho plan, sí parece que va destinado, por primera vez, a atacar directamente a la raíz de los males de los que adolecen la mayoría de los sistemas de vigilancia de los Sistemas Financieros del mundo desarrollado, y no digamos de ahí para abajo. En mi opinión, creo que no exagero al decir, que es lo nunca visto.

Lo que se proponía Obama, con la conferencia de prensa aquí comentada, era darle el respaldo y la resonancia que el plan anunciado por Geithner requería, pero sobre todo, poner al día a los ciudadanos sobre los pasos que su Gobierno está dando para sacar a la economía americana de la recesión, así calificada sin disimulos por el propio presidente, y llevarla hacia la recuperación y la prosperidad.

Me propongo resaltar algunas de las frases y expresiones utilizadas por Obama en su discurso, no sólo para caracterizar la forma de ver el caso por el personaje, sino por cuento significan calificar y determinar apropiadamente, sin ambages, los distintos aspectos que caracterizan esta Gran Crisis, la primera del presente siglo. Dice Obama que conviene recordar que esta crisis no ha aparecido de la noche a la mañana. Ha sido necesario que transcurran muchos fallos para que la situación resulte de la manera que la estamos padeciendo. Por tanto, parece lógico que haga falta bastante tiempo, así como aplicar diferentes soluciones, tanteos, ensayos, antes de que se consiga salir de este agujero negro. Son varias las veces que Obama ha utilizado una expresión típicamente americana al decir que, no existen balas de plata que resuelvan mágicamente esta situación. O sea, claridad para que todo el mundo lo entienda.

Una de las características más apreciable de las intervenciones de Obama es su empeño en ejercer como pedagogo. La envergadura de la gravedad queda descrita cuando dice que hay que atacarla por todos los frentes, o sea, no cabe aplicar simples parches aquí y allá. Va advirtiendo a sus escuchantes, continuamente, de las partes destacadas de lo que está describiendo. Así, el primer paso es inyectar dinero en los bolsillos de la gente. De este modo, se ha conseguido ya salvar muchos empleos. O bien cuando destaca que el plan rebajará en un 95 % los impuestos de todas las familias trabajadoras, lo que supongo habrán podido comprobar en los cheques de cobro de primero de abril.

El segundo paso, advierte, es estabilizar el mercado de la vivienda, para lo que los tipos de interés de las hipotecas se ha reducido considerablemente, además de poder refinanciar algunos préstamos, o también permitir que más del 40 % de los mismos se puedan reestructurar en el tiempo. Según datos recientes, ya se están notando los efectos positivos de estas medidas al apreciarse señales de incrementos de las ventas de viviendas con la consiguiente estabilización de los precios.

El tercer paso que persigue el plan que describe el presidente, es relanzar el flujo del crédito destinado tanto a los particulares como a las empresas, como es el caso de estimular los préstamos para la compra de coches, para los estudiantes y para los pequeños negocios. Pero no menos destacado es que el plan permita y estimule que los inversores particulares sean copartícipes con el Gobierno en la compra de activos de alto riesgo – también llamados tóxicos- que precisamente son la causa de que los bancos se retraigan a la hora de dar créditos y préstamos. Incluso asegurarse de que a los bancos no les falte la necesaria liquidez para que puedan atender a los demandantes de tales créditos y préstamos, lo que, de no ser así, representaría un evidente impedimento para que la economía se recupere.

Uno de los pasajes en los que el presidente hace gala de su buena pedagogía, al tiempo que llama a las cosas por su nombre, y que han inspirado el titular de este artículo, corresponde al siguiente párrafo, y que por su importancia transcribo íntegramente: “Sabemos que una economía basada en la especulación desenfrenada, en la inflación de los precios de las viviendas y en el uso abusivo de las tarjetas de crédito, no crea riqueza consolidada. Lo que crea es una peligrosa ilusión de prosperidad que nos puede afectar a todos.”

Otra cuestión abordada por el presidente, que tiene especial relevancia, es la relativa a la gestión del déficit presupuestario. “La mejor manera de reducir nuestro déficit presupuestario a largo plazo, es no continuar con métodos presupuestarios que aplican las políticas de siempre que nos han conducido a una prosperidad miserable y a una deuda descomunal. El presupuesto adecuado será aquel que nos conduzca a un amplio presupuesto económico que nos permita pasar de una era de endeudamiento y gasto, a otra en la que se ahorra y se invierte.”

Otra manifestación que llamó mi atención fue su insistencia en que el largo camino que hay que recorrer hasta superar las dificultades y alcanzar la prosperidad, pasa por que ese camino lo recorra el pueblo todo junto, como uno sólo. Y es aquí precisamente, al hablar del pueblo unido, cuando saca a colación su indignación, al igual que otras muchas personas, por el deplorable asunto de las comisiones de los directivos de AIG. “Estoy tan enfadado como el que más sobre el asunto de las primas de algunos, que precisamente pusieron a nuestro sistema financiero de rodillas –en parte debido a esa detestable cultura que nos ha llevado a esta situación.”

Y es aquí donde el presidente castiga duramente a los banqueros y ejecutivos de Wall Street al reprocharles agriamente que tengan que darse cuenta de que su enriquecimiento a costa de los contribuyentes es inexcusable, y de que los días de las remuneraciones desmesuradas y la especulación, sin tino, tienen que terminar. Yo no recuerdo haber leído o escuchado un reproche tan duro, por parte de un presidente de Estados Unidos, a los distinguidos directivos de Wall Street.

Naturalmente hay una referencia a la confianza en el futuro cuando afirma que “Nos vamos a recuperar de esta recesión, aunque para ello necesitaremos tiempo y paciencia y siempre bajo el bien entendido principio de que deberemos trabajar todos juntos y de que deberemos mirar más allá de nuestros particulares intereses a corto plazo, teniendo en cuenta las obligaciones que tenemos para con los demás –así es como podemos triunfar, así es como podemos prosperar”.


Creo que el texto más arriba glosado, contiene muchos puntos de interés que nos pueden proporcionar acertados juicios de valor, que nos pueden ayudar a desarrollar nuestras propias opiniones sobre los abrumadores acontecimientos que nos están llegando como un manantial que no cesa.

Pero lo que no se puede aguantar es oír, principalmente a algunos políticos de la UE, que están seguros de que saldremos de esta crisis, sin concretar con qué medidas salidas de sus manos, que es tanto como decir que “siempre que ha llovido a escampado”. O sea, la política del parcheo y el carpetazo. La pregunta clave es si saldremos reformados, fortalecidos para caminar adecuadamente por los nuevos tiempos que se vislumbran.


En mi próxima entrega, me propongo comentar y enjuiciar el interesante y profundo -y se podría decir revolucionario- plan de supervisión y vigilancia que el Secretario del Tesoro Geithner se propone imponer, no solo a los bancos, que ya lo tienen en gran medida, sino a al resto de grandes organizaciones financieras que desarrollan actividades para bancarias, que tanto influyen de hecho en el Sistema Financiero norteamericano, como se ha visto en esta crisis, y que hasta ahora han quedado fuera de toda regulación.

Sobre esta cuestión, lo que no se puede decir es la simpleza, que se viene oyendo estos días, de que Estados Unidos ha copiado lo que ya tiene la UE. Primero porque, desgraciadamente, UE no es un estado y por tanto no tiene un gobierno central, sino un conglomerado de Estados, que funcionan con algunas directivas; que algunos usan una moneda común -que en las presentes circunstancias constituye una agobiante corsé-, pero que padecen las consecuencias de no poder ni siquiera converger adecuadamente en políticas tan importantes como la presupuestaria, fiscal, laboral, legal, financiera etc. Además, si disponíamos ya de semejante cortafuegos, ¿por qué no funcionó y evito que padeciéramos el mal del Sistema Financiero contagiado por Estados Unidos? ¿Por que nos olvidamos como funciona la economía globalizada?


Ahora los Estados independientes de la Unión andan enredados con el asunto de los paraísos fiscales. Pero la “prueba del algodón” la veremos en lo que resulte de la tan cacareada reunión en Londres del impropiamente llamado G-20. De lo que si estoy seguro es de que la dura realidad acabará por rendir bastantes fortalezas amuralladas del conglomerado que es la UE, si quieren evitar que las nuevas potencias emergentes, China, India, la atosigante Rusia, Brasil, los carteles árabes del petróleo, etc., se conviertan en los interlocutores válidos para Obama.

lunes, 16 de marzo de 2009

Como embotar la conciencia de los ciudadanos lazándoles aluviones de información contradictoria.

Algunas tertulias, que se jactan de conformarse con ponentes representativos de pluralidad de cuerdas profesionales de la comunicación, donde se abusa hasta la saciedad de la dialéctica erística –tener razón sin tenerla-, con olvido descarado de la búsqueda de la verdad, no prestan ningún servicio a los bien intencionados seguidores escuchantes o televidentes que aspiran solamente comprender lo que pasa, que no son “cosas menores”, precisamente. Naturalmente, salvando aquellos infelices que lo que buscan es oír lo que quieren oír, de los suyos, al margen de cualquier otra consideración. En definitiva, cuidado con los exhibicionistas circos mediáticos cuya finalidad es endosarle al descuidado seguidor una peligrosa empanada mental.

En estrategia el exceso de datos es un peligro a evitar; produce embotamiento. Es sabido que la saturación de datos, uno tras otro, sin parar, sin digerir, es un arma dialéctica para empanar al oponente. Estoy pensando en aquel ensayo de Ortega titulado Ensimismamiento y alteración: "Sin retirada estratégica a sí mismo, sin pensamiento alerta, la vida humana es imposible". O también el sobado, las hojas no dejar ver el bosque.

La mente del estratega cuida de que los continuos impactos de los primeros planos le deslumbren, como a los conejos en la obscura carretera, con los faros de los coches. Si no se alcanza a percibir el CUADRO GENERAL, no será posible comprender lo qué pasa. Por eso, como decía Ortega en su citado ensayo, Buda se retiró al monte, Mahoma se retiró a su tienda, Jesús se aparta cuarenta días al desierto para nocte dieque incubando.

Se podrían citar centenares de casos, más o menos prefabricados para alimentar este perverso método de empanamiento mental. Pongamos el caso de la estrafalaria comisión de “investigación” –que impudicia en el uso del lenguaje- sobre los espías y demás creatividades mediáticas adheridas. Debate sobrecogedor, crueldad mental cuando sistemáticamente no se atiende nunca el argumentos del contrario. Esta actitud consagrada por los políticos, niega rotundamente el aserto de que de la discusión sale la luz. Cada oponente -nunca mejor dicho- persiste en su opinión, por encima de la razón, porque piensa que para eso le pagan.

Buenos y malos, malos y buenos. Visto lo visto y oído, todos parece una operación fratricida contra la presidenta de la Comunidad de Madrid. Falso objetivo, que traiciona a los ciudadanos que quieren saber. En mi "cuadro general" -las entrañas del animal, los pozos del café- veo un Sansón que grita: "muera Sansón con los filisteos". Así será. Sólo nos queda....la esperanza de que después de la purificación del sacrificio resurja el ave civilizadora de una derecha liberal, siempre acosada por interesados cordones sanitarios, propagados por saltimbanqui subsidiados.

Porque las ideas liberales contienen, verdaderamente, más fortaleza moral y ética que las caducas y destructivas que encarnan los eternos revolucionarios, poblada de mediáticos Ches salva patrias, enardecidos en la toma de bastillas virtuales, permanentes, ilusorias, guardadas por pobres diablos, jornaleros abducidos, que no saben que defiende basura inútil, mientras los asaltantes creen destruir las claves verdaderas. Siempre los dichosos fetichismos, los iconos, el marketing condicionante, los adiestrados perros pastores, que conducen a la ciudadanía en manada. Cada día la tormenta se alimenta a sí misma, por los medios de siempre, con nuevas miserias.

Es posible, querido lector ocasional, que efectivamente, este sea un desahogo frente a tanto embolicante montaje. Pues no se reprima, proteste, aquí mismo, si no está de acuerdo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Altercado Erdogan-Peres, en la simbólica Montaña Mágica de Davos


Lo mismo que en la novela de Thomas Mann (1924), la lucha entre el mundo árabe y los israelitas se escenifica, también, como un mundo herméticamente cerrado en sus pendencias exclusivas, arrastrando al resto del mundo a una confrontación fratricida. Parece como si la Mágica Montaña tuviera el mal fario de reproducir la vida decadente de la burguesía que retrató Mann –justo antes de la I.G.M.-, a través del exhibicionismo practicado por el World Forum, con el telón de fondo de la mayor crisis global conocida, no sólo económica.
Francisco J Manso Coronado
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Hay que reconocerlo, Internet es una herramienta fantástica. Cada uno encuentra lo que busca; lo mejor de lo bueno o lo peor de lo malo. Depende del rumbo del navegante, nunca mejor dicho, que decide hacerlo por esto inmenso y proceloso mundo virtual. Si no se lleva brújula, la de los gustos, las aficiones, las amenidades, los deseos, se puede naufragar entre fantasmas, amenazas, utopías y alucinaciones. Como con una droga.

Cada día, en mi jubiloso retiro, dispongo de una enorme ventana abierta al mundo total. Lo mismo puedo estar en la Casa Blanca asistiendo, en live, al comentario matutino del triunfante Obama sobre sus expectantes últimas medidas, o en el Annual Meeting 2009 del World Economic Forum.

De acuerdo con mi agenda, a la que mi complaciente nuevo equipo me ayuda a gestionar, y gracias a la muy aceptable oferta de facilidades mediática del ya consagrado Fórum de Davos (en adelante para abreviar FD), sentado en mi mesa, vengo asistiendo estos días a algunas de las sesiones que allí se producen. Se programan tantas que sería imposible seguirlas todas. Hay que elegir y prepararse una agenda.

Y estando en esto, el pasado día 29 de enero, me tocó ser testigo boquiabierto de un acontecimiento sorprendente, que después de darle vueltas en la cabeza, he llegado a la conclusión de que vale la pena que reflexione sobre el caso, al tiempo que redacto un texto para colgarlo en uno de mis blogs.

Es impresionante la capacidad productora que los de FD tienen para atraer personajes del mundo económico y político, y de combinar paneles de lo más variopinto. Este comentario, referido a la densa programación de FD, es muy importante a los efectos de comprender, en parte, cual puede ser, de seguir en esta línea expansiva y acaparadora, el “talón de Aquiles” de tan exitosa convocatoria mundial: World Forum. Hay que reconocer que funcionan como un reloj suizo; efectivamente lo es.

A las 18:30 del citado día 29 de enero, estaba prevista una sesión con un titular muy sugestivo: Gaza: The Case for Middle East Peace. Para dirigir dicha sesión estaba designado David Ignatius, novelista norteamericano –por cierto de origen judío- y columnista acreditado del Washington Post. El panel de invitados estaba compuesto exclusivamente, de acuerdo con la naturaleza del asunto a exponer, por personalidades provenientes del mundo político:

· Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía
· Amre Moussa, Secretario General de la Liga Árabe, oriundo de Egipto
· Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU
· Shimon Peres, Presidente de Israel

Para cada panel, la organización FD propone una especie de entradilla con la que se pretende justificar la elección del tema y marcarle el rumbo a los ponentes. En este caso, la guía de ideas ofrecida por FD, era la siguiente:

The incertity and complexity surrounding the crisis in Gaza have captured the attention of the world.
What needs to be done to prevent the Middle East peace process from slipping away yet again?

Debo aclarar a mis fortuitos lectores, sufridores de mi experimento como reportero, que mi objetivo principal no es tanto hacer la reseña de los temas expuestos, lo que significaría, por mi parte, la osadía de competir con la eficiente web de FD, como la de describir, con ayuda del contador de tiempo –player- de la servicial Television World, la cadencia de los acontecimientos y las actitudes, por mí percibidas, de los actores en escena. Naturalmente admito que mi control de tiempos puede adolecer de un error de pocos segundos. Lo que pretendo es montarme una especie de trial que me ayude a comprender “cómo” se produjeron los acontecimientos que tanta repercusión mediática han tenido.

Juzgar los contenidos de las exposiciones estaría fuera de lugar, ya que los ponentes habían sido invitados, precisamente, para hablar “subjetivamente” desde la posición que representaban. Hay que suponer que Klaus Schwab, presidente fundador de FD, había programado tan explosivo tema, con tan comprometidos actores, con la seráfica esperanza de colaborar, como otros tantos enderezadores de entuertos de este viejo conflicto. En mi opinión, demasiados con afán de protagonismo que, finalmente, sólo está sirviendo para enredar más la madeja. Para no condicionar al lector, al final dejaré ver cuál era mi previsión sobre el resultado de tan comprometido panel.

Abre la sesión el chairman David Ignatius que se encarga de hacer las consabidas presentaciones de tan importantes invitados, a los que incita a exponer sus puntos de vista sobre la cuestión planteada, empezando por Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU. En esta labor Ignatius empleó 1’30”.

Ban Ki-moon fue el ponente que menos tiempo empleó en su exposición. Según mi contador empleó 7’20”. En las formas, el Secretario General de la ONU estuvo moderado con la suavidad que le caracteriza y sin espavientos corporales, aunque no desaprovechó la ocasión de dejar ver la postura que ya le conocemos de instar a Israel “para que ejerza la máxima moderación para preservar el alto el fuego”, así como que los bombardeos de israelíes eran “inaceptables”; todo esto sin entrar en detalles ni matices. A mí me parece que el conflicto sí los requiere.

En esos momentos de tirar puñadas con guante de seda del Secretario General, el realizador enfocó la cara seria de Peres. Ya sabemos aquello de McLugan: el mensaje es el medio. Hoy, que tenemos ya años de experiencia televisiva, sabemos como se “expresan” los realizadores de televisión, que con frecuencia abandonan al busto parlante, o lo dejan caer en crueles contradicciones.

El chairman le marcó el segundo turno a Erdogan, primer ministro de Turquía. Según el contador de tiempo citado, empleó en su intervención 16 minutos. Aquí la cosa empezó a calentarse al llevar a cabo, el Primer Ministro turco, una exposición dura y continuamente crítica, en turco, lo que requirió la traducción al inglés, aunque sin exagerar en sus gesticulaciones ni subir demasiado la voz. No dejó nada de la ya oído en el tintero. Los niños sangrantes estuvieron continuamente arriba y abajo. Los 1.300 muertos estuvieron presentes, especialmente los numerosos “civiles” y los 5.000 heridos. Dijo que durante el alto el fuego Hamas no lanzo un solo cohete y que, en cambio, “Israel transformó Gaza en una enorme cárcel al aire libre, donde ni siquiera podía entrar una caja de tomates”. Todo esto lo hemos oído estos días, en casi todos los medios afines y no afines, hasta la saciedad. En fin, los reproches fueron continuos e interesados. Ni que decir tiene que, a la sazón, el realizador no perdió ocasión de enfocar la cada vez más sería y sobria cara del presidente Peres.

El siguiente turno fue para Amre Moussa, Secretario General de la Liga Árabe y ex canciller egipcio. Moussa estaba sentado en el extremo opuesto del chairman Ignatius, o sea, al final del panel. Y aquí empezó a calentarse de necesidad el ambiente. Giró su cuerpo hacia el centro del panel, donde estaba sentado Peres, con medio cuerpo fuera de su asiento, gesticulando y manoteando, al tiempo que gritaba sus acusaciones siempre mirando al presidente israelí. En su manoteo descontrolado, golpeaba sin querer con las manos al micrófono, que sonaba como si fueran los fatídicos rockets. Hablaba atropelladamente en un inglés con fuerte acento. Aquello fue un turbión de palabras, de entre las que pude entender parte de los argumentos utilizados por Erdogan, pero el doble de desgarradores: “el principal problema es la ocupación israelí, los asentamientos, las barreras”.

Moussa estaba muy irritado con el hecho de que Israel reclame nuevas elecciones orientadas a eliminar a Hamas. Hamas, children, democracia, todo mezclado sonaba continuamente. Una acusación con tintes apocalípticos. En esta parte, el realizador no perdía ocasión de ofrecernos un presidente Peres, de 85 años, sobrecogido, pasmado, que se llevaba de vez en cuando la mano a la barbilla con gesto pensativo. Desde Ki-moon, pasando por Erdogan y ahora Moussa, aquello fue, in crescendo, cambiando desde una lluvia fina a chaparrón, para terminar como una tormenta de rayos y truenos. En algún momento pensé que Peres cortaría aquella humillante situación ante tan numerosa e importante audiencia presente y televidente. El chairman le dio un aviso a Moussa para que acabara y este le pidió que le dejara terminar. Ignatius le dejó ir. Según mi control de tiempo el Presidente de la Liga Árabe estuvo 13 minutos, segundos más o menos.

Entre los presentes estaba Valerie Jarrett, representante del presidente Obama. Al final me referiré a como la mayoría de los medios que he consultado para contrastar mis impresiones de improvisado reportero, no hacían referencia a la actitud belicosa del Presidente de la Liga Árabe, causante, posiblemente, de que aquello entrara por derroteros tan abruptos.

Y finalmente llegó el turno de un presidente Peres, visiblemente irritado, después de haber estado oyendo y viendo como tres ponentes consecutivos se había despachado a gusto, a base de críticas sin freno, muy duras, ciertas o no, con evidente efecto contrario al que, presumiblemente, el presidente del FD, Klaus Schwab, y muchos de los presentes, esperaban de aquel acto, presuntamente orientado a pacificar un conflicto tan indeseado, pero que finalmente resulto como si se le echara gasolina a un fuego.

El presidente de Israel estuvo hablando, según mi control, segundos más o menos, durante 20 minutos. Ciertamente más tiempo que los 16 minutos de Erdogan, los 13 de Moussa o los menos de 8 minutos de Ki-moon. Me imagino que el chairman Ignatius consideró que en aquella batalla de tres, que sumaban más de media hora de intervención, frente a uno, había que compensarlo de alguna manera. Quién sabe.

No me sorprendió, y supongo que a la mayoría de los presentes tampoco, que Peres hiciera un contraataque tan vehemente, con voz fuerte, dirigida casi todo el tiempo a Erdogan, a quien señalaba con el dedo: “qué harías tú si cada noche cayeran 10 misiles en Estambul”. “Hamas es un grupo fanático y no democrático que tiene una dictadura en Gaza”. “Israel no quiere disparar a nadie, pero Hamas no nos ha dejado otra elección. Israel no quiere matar a nadie, nos importan los niños, pero si ponen bombas en guarderías y se esconden los milicianos en las casas no tenemos otra elección”. Peres se defendió con ardor, especialmente, de las acusaciones de la guerra de los niños. “Yo mismo supervisaba cada día la lista de necesidades”. De vez en cuando, los menos, Peres hacía un movimiento para dirigirse a Moussa, como dando a entender que contestaba a sus anteriores justificaciones sobre los lanzamientos de los cohetes sobre Israel: “Todo tiene un límite”. “Las ambiciones de Irán de dominar el mundo para lo que suministra cohetes a Hamas y a Hizbula”. “Hicimos más de 220.000 llamadas de teléfono para pedirles que abandonaran las casas, antes de bombardear”, etc., etc.

Hasta este momento había trascurrido una hora desde que Ignatius inició la sesión del panel. Erdogan se dirige entonces –yo no diría, inesperadamente-, con actitud exigente hacia el chairman, que lo tenía justamente a su derecha, para pedirle insistentemente “one minute”. Ignatius alegaba, con una mano pretendidamente amistosa apoyada en el hombro de Erdogan, que ya no quedaba tiempo y que había que irse a cenar. El realizador de televisión apenas nos dejó ver la cara del moderador. Enfocaba constantemente a Erdogan, posiblemente consciente de que se estaba produciendo un acontecimiento muy relevante. Las manos del chairman y de Erdogan se batían como dos espadachines mientras este exigía, una y otra vez, “one minute”.

Así transcurrieron 15 largos segundos, hasta que el moderador bajó un segundo la guardia y Erdogan tomó la palabra –en contra de lo que afirman la mayoría de los medios escritos- durante 3 minutos, de gran repercusión mundial y de efectos imprevisibles en la evolución del podrido y viejo conflicto israelopalestino.

Erdogan seguramente sabía que en los pocos minutos que pudiera arrancarle al líder del panel, de una organización tan estricta y planificada como FD, no sería tiempo suficiente para darle la vuelta, radicalmente, a los mensajes de Peres. Protestó de que los asistentes aplaudieran a las palabras del presidente israelí: “Me parece muy triste que la gente aplauda porque muchas personas murieron. Creo que se equivocan al aplaudir las acciones que han causado la muerte de personas. Y pienso que eso está muy mal y no es humanitario”. Esta manifestación refleja la expectativa que tenía Erdogan de que el público presente no aplaudiría la intervención del Presidente de Israel. Dijo que Peres había elevado la voz como síntoma de “los remordimientos y el sentimiento de culpabilidad”. O también: “Yo recuerdo dos ex primeros ministros de su país que dijeron que se sintieron muy felices cuando pudieron entrar en Palestina con tanques”. Puntualizó que “el moderador no ha respetado las reglas de moderación”.

Entre tanto Ignatius gritaba: “No podemos empezar el debate de nuevo. No queda tiempo”. Erdogan insistía en querer más tiempo: “Por favor, déjeme terminar”. Pero Ignatius seguía intransigente. Entonces ocurrió lo fantástico. Erdogan que es un político curtido y astuto, seguramente intuyó que dando un portazo estando en el uso de la palabra, tendría un efecto devastador y muy favorable en su propio país y en el mundo árabe, como así ha sido. Abandonó el escenario con grave aspecto de indignación, mientras que ordenaba su carpeta de notas, al tiempo que amenazaba en voz alta: “no volveré más a Davos”. Se oyeron los aplausos de los que aprobaban el gesto de desplante de Erdogan, al tiempo que un grupo de personas abandonaba también la sala –el contraluz del plano general que ofrecía el realizador no permitía hacerse una idea de si eran muchas o pocas-. Moussa se puso de pie en ademán de acompañar solidariamente a Erdogan, pero Ban Ki-moon, reaccionó oportunamente cogiéndole la mano y le invitó a sentarse.

Enseguida apareció en escena el presidente del FD, Klaus Schwab. Evidentemente este era el primer incidente grave de su organización en sus más de cuarenta años de existencia. Naturalmente, trató de quitarle hierro a la situación y calmar los ánimos: “Cuando es cuestión de vidas suceden cosas así”. Según se ha conocido por otros medios, fue convocada con urgencia una conferencia de prensa en la que intervinieron Erdogan y Schwab quien dijo que lo ocurrido “no va en la línea del espíritu de Davos”. Erdogan dijo una cosa tan infantil como que todo el mundo pudo ver como Peres lo estuvo mirando todo el tiempo con cara poco amistosa, pero que con quien estaba verdaderamente enfadado era con el moderador. Esto suena a echar balones fuera. No digo que no sea políticamente útil.

Francamente, creo que Schwab, como responsable último de la programación de los paneles, no deberá sentirse ajeno a un diseño de tema y ponentes tan arriesgado como el que comento.
Como se ha podido saber después, Erdogan ha logrado sacar, en principio, sustanciosos réditos de su acción. Al llegar a su país tuvo una acogida multitudinaria en el aeropuerto de Estambul. Miles de personas con banderas palestinas y turcas, con carteles que decían: “Turquía está orgullosa de ti”, “Damos la bienvenida al líder del mundo”.

Naturalmente la oposición turca, Partido Republicano del Pueblo (CHP) también aprovechó las circunstancias, para decir que Erdogan se había comportado “como un portavoz de Hamas”, además de haber debilitado el prestigio de Turquía. También que “Para el mundo civilizado Erdogan está acabado”. A todos esos ataques de la oposición turca, Erdogan ha respondido: “Soy el primer ministro de la República Turca. Ser suave no encaja con nuestra nación”. Al Jasira ha entrado en escena declarando que Erdogan cuenta con las simpatías del mundo árabe: “Los árabes se levantaron y aplaudieron a Erdogan”. Algunos analistas moderados del periodismo árabe opinan (Murat Yetkin en el diario Radikal) que la posición mediadora de Turquía en el conflicto de Oriente Medio se ha debilitado, porque su fuerza radicaba en tener la capacidad de hablar al mismo tiempo con Israel, Irán y Siria.

Esta experiencia de dedicarme a reportero internacional desde mi pupitre, no ignoro que es una especie “juan palomo”. Aparte de resultarme sugestiva, me ha confirmado, conmovedoramente, hasta qué punto los medios de comunicación de nuestro país, llamado España –a un viejo como yo lo de Estado me recuerda el lenguaje del régimen franquista-, están inmoderadamente “comprometidos” en la causa palestina con el inevitable efecto de propagación del virus anti judío. En algunos sitios de España ya se están atacando sinagogas

Era inevitable que, al día siguiente, tratara de contrastar mi experiencia reporteril viendo lo que decían los “medios profesionales”. Realmente no me propuse hacer un sondeo científico. Cogí, más o menos al azar, siete ejemplares. No me podía crear lo que estaba viendo. No me propongo dar aquí los nombres de los medios afectados por mi ingenuo experimento. Encontré disparates, manipulación y sectarismo en el trabajo de los “corresponsales”. Se podría salvar de la quema a uno solo.

Aunque ya llevamos un largo periodo de tiempo comprobando como los distintos medios, escritos, digitales, de TV, de TDT, etc., están por la retórica, por la dialéctica erística, con menosprecio de la verdad, siempre resulta duro comprobarlo de forma palpable. Qué pena que el “club de abdicantes”, como un periodista profesional no contaminado llamó a los que se entregan al sectarismo militante y comprometido, se extienda como una mancha de aceita.




lunes, 5 de enero de 2009

¿Por qué los césares, de todos los tiempos, siempre aspiran a ser divinos?

EL ACTO

El 28 de diciembre de 2008, los católicos se reunían nuevamente en la Plaza de Colón de Madrid, en la fecha en la que por su calendario tradicional celebran el día de los Santos Inocentes, pero también, por segundo año consecutivo, para festejar, con una Misa, la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Esta Sagrada Familia “constituye el referente que sirve de guía para seguidores cristianos: un varón, una mujer, un hijo, en comunión de fe, esperanza y amor.”

Según los reportajes que nos ofrecieron las distintas televisiones, la plaza de Colón y las calles adyacentes estaban repletas de católicos de Madrid y de algunas otras diócesis de España. Las diócesis que declinaron la invitación de Mons. Rouco Varela, convocante del acto, lo celebraron en sus propias diócesis. Según los convocantes al acto, asistieron más de un millón de personas. No hace falta decir lo que opinaron los que se sintieron molestos, o incluso los que se sintieron amenazados, que los hubo, a lo que parece.

Había gran expectación dado que, en la celebración del año pasado, no se convocó, como en esta ocasión, con una Misa, sino que entonces se produjeron diversas intervenciones de obispos, en las que además de resaltar los valores y virtudes de la familia cristiana, se le enviaron al Gobierno de ZP algunas críticas sobre su política de “libertades sociales” contrarias a la moral y a la ética católica. Fue definida por el Gobierno, sus partidos de apoyo y demás repetidores mediáticos, como un acto político. De la oposición no me acuerdo, pues uno tiene la impresión de que no se sabe dónde está. Quizá tengan complejo de “estar con los obispos.”

La definición más sutil que conozco de la retórica de la que tanto abusan, por estos tiempos, los políticos y ciertos “tertulianos”, pertenece a Octavio Paz: “Cantan los pájaros, cantan sin saber lo que cantan: todo su entendimiento es su garganta.” Dijo Pajín, tras la multitudinaria misa de Colón: "El PSOE es el que más ha hecho por la familia." Después de sorprenderme por la abrupta salida, lo primera impresión que tuve fue la de que Pajín había tenido una ataque de celos. O como si tuviera miedo de que le robaran su parroquia, valga la expresión. A fin de cuentas, Pajín es la secretaria de organización del partido gobernante.

Uno se pregunta, ¿Por qué esta salida frente al mensaje a los cristianos católicos que aspiran entrar en el Reino de los Cielos? Estamos ante las exuberancias de los combates dialécticos asimétricos: unos pastorean ciudadanía para el “Cesar”, y otros almas para un Reino que no es de este Mundo. Unos son camaradas y camarados, o compañeros y compañeras, según su dogma. Otros son hermanos y hermanas. La batalla por la conquista de adictos, ya se plantea hasta en los anuncios de los autobuses, del estilo de este: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida.” Así se están poniendo las cosas. Pero también hay que decir que, no hay nada nuevo bajo el sol.

No me voy a meter un berenjenal teológico que sé que me queda grande, pero si puedo repasar, sin trabas de mala conciencia como cualquier ciudadano, la homilía de Mons. Rouco Varela, para ver dónde pueden estar las causas del pique causante del ataque de celos. El acto empezó con la retrasmisión del Ángelus por el Papa, desde Roma –líder espiritual de una inmensa grey de unos 1.100 millones de almas, con más de 2.000 años de antigüedad. De cristianos, en total, habrá algo más de 1.700 millones. Por aquello de “los enemigos de mis enemigos, son mis amigos”, algunos se han apresurado a decir que los musulmanes ya son más que los cristianos. Así están las cosas.

No he echado números, ni falta que hace. Pero a simple vista se puede decir que, en términos anuales –para los puntillosos, en términos de magnitud flujo-, Pajín no tiene razón. A ver, y a riesgo de que me deje algunas en el tintero, repasemos a vuela pluma, las prestaciones de caridad –que significa “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”- de la Iglesia Católica: numerosos centros e instituciones de enseñanza, asistencia a “dependientes”, asistencia a mujeres maltratadas, asistencia sanitaria de todo tipo, numerosos comedores que desgraciadamente están resultando insuficientes en “la crisis”, albergues no solo para vagabundos y emigrantes de cualquier religión, asistencia a drogadictos, asistencia a discapacitados, albergues de verano para los menores, etc.

¿Cuánto nos imaginamos que puede significar en euros este apoyo a las familias cristianas o no? Desde luego, si incluimos la labor de la Iglesia española –porque hablamos de Gobierno de ZP vs. Iglesia Católica española- en el mundo entero, especialmente en África, Asia y América Latina por las familias, creyentes o no, las cuentas no le saldrían a Pajín. Obras son amores. Aún así, no es esa la cuestión que me interesa plantear, insisto, sino la de indagar en el porqué de la manifestación de celo, diría infantil dialéctica, de entrar al trapo del “yo soy más que tú”. ¿Acaso es la proyección del subconsciente respecto al concepto de sociedad laica a la que aspiran? ¿Estamos en el camino de la recreación del Estado endiosado con la ya vieja religión estatal laica?

Pongámonos quisquillosos y miremos con lupa cada una de las frases que pronunció Mons. Rouco Varela en la homilía de la Misa de las Familias, el día 28 de diciembre de 2008, día de los Santos Inocentes, para ver dónde está la provocación desafiante, causante de la celosa respuesta de Pajín. No creo que sea cosa de traer aquí el texto de la homilía del cardenal. Está al alcance de cualquiera en muy diferentes sitios de Internet. Incluso hay un medio periodístico que resaltó aquellas frases que podrían ser constitutivas de ataque al “Cesar”. El trabajo ya está hecho.

A mí no me parece que haya alguna frase que no pertenezca a la esencia de la Doctrina de Cristo desde hace milenios. ¿Qué otra cosa se puede decir para los cristianos católicos sobre la Sagrada Familia? Entonces, simplemente, el problema está en el acto en sí: ser una Misa Católica, a la que asistieron muchas personas. Si hubiera sido un fracaso de asistentes, no es difícil de imaginar cual hubiera sido el mensaje. Parece una broma, pero no lo es. Otra cosa es que los católicos españoles tengan que decir la misa según las normas que dicten los progres, que para eso “gobiernan”. En ese caso tiene toda la razón Mons. Antonio Cañizares: "Ninguna fuerza política nos ha de decir cómo hacer la misa”.

Yo soy de los que creen que la Iglesia no solo tiene derecho a dar a conocer en el foro de una democracia su doctrina, sino que no debe esconderse en las catacumbas -¡que error!-. Creo que ética y moralmente debe hacerlo, como lo ha hecho en distintas etapas de su larga vida histórica. No hace falta que haga aquí la lista de grupos, sectas, organizaciones que gozan de ese facilidad – por cierto algunos mensajes son repugnantes y de dudosa legalidad-

A continuación escojo, a vuela pluma, algunos testimonios de miembros de la Iglesia, o no, que se manifiestan, en el ejercicio de su derecho, sin miedo, con argumentos contundentes. Creo que el primer ejemplo lo podemos tomar del Cardenal Ratzinger. Se le entiende claramente: “No es misión del Estado traer la felicidad a la humanidad. Ni es competencia suya crear nuevos hombres. Tampoco es cometido del Estado convertir el mundo en un paraíso y, además, tampoco es capaz de hacerlo. Por eso, cuando lo intenta, se absolutiza y traspasa sus límites. Se comporta como si fuera Dios, convirtiéndose –como muestra el Apocalipsis– en una fiera del abismo, en poder del Anticristo.”

Durante un encuentro organizado en Jerusalén por el Camino Neocatecumenal, el cardenal dominico Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, ha arremetido contra los obispos del postconcilio por no haber defendido la "admirable encíclica Humanae Vitae" del Papa Pablo VI. Mons. Schönborn reprocha a esos obispos de lengua alemana el haber traicionado el verdadero sentido de la encíclica, dejando la última palabra a la conciencia de los fieles.

José Rodríguez Carballo, ministro general de los Franciscanos, visita estos días Valencia para preparar el VIII centenario de la orden, asegura que "la Iglesia no solo tiene el derecho sino el deber de proponer sus convicciones de fe" y que "habla contra el aborto porque no puede hacer otra cosa desde el Evangelio".

Eduardo Verástegui, actor y productor de cine, actor y productor de la galardonada película «Bella», dice: «Si todas las madres tuvieran el vientre de cristal, no matarían a sus bebés».

LA HISTORIA, MAESTRA

Es posible que muchas de las citas que se adjudican a Cicerón desbordaran su obra escrita. Pero de cualquier modo la siguiente que traigo a colación la encuentro muy acertada. Decía Cicerón: “La Historia es maestra de la verdad, testigo del pasado, aviso del presente, advertencia del porvenir”. Recurriré, pues, a la historia para argumentar sobre el viejo conflicto Estado vs. Religión, con lo que, además, me evito meterme en complicaciones teológico-políticas.

Desde los primeros momentos, el conflicto de parte de los cesarianos o partidarios del Estado sobre todo, quedó planteado. Sin embargo Cristo, reo de muerte, lo dejó bien delimitado: la primera en la frente: “A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”. En la siguiente, el resto: “Mi Reino no es de este Mundo”. No cabe mayor claridad. Pero, a pesar de todo, se sigue produciendo confusión.

Religión y Estado siempre se han observado con recelo, como no puede ser de otra manera –perdón por la retahíla-. Para no complicar la cosa no retrocederé más allá de Roma, aunque el modelo es universalmente válido –urbi et orbi-. Para Cesar, gran observador, el mayor peligro no eran las tribus rebeldes, sino los encargados de administrar la religión del Estado, los druidas, que no solo tenían el monopolio de la religión, sino también el de la instrucción –también, por razones de confianza, hacían de banqueros-. Como buen estratega, Cesar, sabía que el mayor peligro estaba en que los druidas se pusieran de acuerdo entre ellos y constituyesen el centro espiritual de una unidad nacional; por eso siempre procuró tenerlos a todos de parte de Roma. Y la cosa sigue a través de los siglos. Basta recordar aquello de los estatistas absolutos, o sea los que quieren todo poder para sí y, además, eliminar a la incómoda: “la religión es el opio del pueblo”. Ni Roma se atrevió a eliminarla totalmente, aunque sí a utilizarla.

Polibio no llegó a Roma por casualidad. Lo llevaron prisionero y una de las cosas que más le llamaron la atención al llegar a la Urbe, fue la “religión romana”. Escribió Polibio, con los ojos puros del extranjero recién llegado de Grecia: “La peculiaridad por la cual a mi juicio el Imperio Romano es superior a todos los demás, es la religión que en él se practica. Lo que en otras naciones sería considerado reprobable superstición, aquí en Roma, constituye los cimientos del Estado. Todo lo que le atañe se reviste de tal pompa y hasta tal punto condiciona la vida pública y privada, que nada podrá nunca hacerle la competencia. Creo que el Gobierno lo ha hecho a posta, para las masas. No sería necesario si un pueblo estuviese compuesto exclusivamente por gente ilustrada, pero para las multitudes, que siempre son obtusas y fáciles a las pasiones ciegas, es bueno que por lo menos exista el miedo para tenerlas sujetas.”

Durante mucho tiempo la Urbe, Caput mundi, albergaba libremente, no solo los dioses importados y adaptados en su denominación de Grecia, sino también los de todos los extranjeros que vivían en ella. A pesar de que, posiblemente, pasaban de 30.000 el número de dioses, no obstante convivían pacíficamente. En ese ambiente no resultaba chocante que los emperadores también decretasen que se les reconociera como dioses. Total, había tantos en el Olimpo que unos cuantos más no importaba.

Pero la cosa empezó a complicarse cuando aparecieron en escena los judíos y los cristianos, que por entonces parecían la misma cosa, al fin y al cabo monoteístas. Esa falta de acatamiento resultaba escandalosa, aunque trataron de apaciguar los ánimos que provocaba semejante deslealtad mediante una ley que les eximía de tal delito. Pero no pudo ser. Un tal Celso, analizó detenidamente la cosa y dijo que la negativa de adorar al emperador era, sin lugar a dudas, “negarse a someterse al Estado”, en el que la religión, la que fuera, no era otra cosa que un instrumento más. ¡No se podía tolerar que Cristo estuviera por encima del Cesar! Pero, sobre todo, que su moral estuviera por encima de la que emanaba del endiosado Estado.

Tertuliano –no me refiero a ningún periodista, de los que hablan de todo, como dioses-, le echó leña al fuego, proclamando que los cristianos tenían que obedecer a la Ley. Luego vino lo de Nerón, que no fue nada más que el principio y, aun hoy, hay muchas partes del mundo donde se persigue y martiriza a los cristianos; en Asia y África se les mata y en Europa se les denigra y ridiculiza. Ah, y en la ONU, los abortistas, hacen lo posible por expulsar a Santa Sede¡ Todos contra ellos!: programa TV La Noria, en el que Sopena, Iglesias y su acompañante transex se despacharon hasta que Jordi se sintió satisfecho y dio paso a los anuncios paganos, de pagar, ese llamativo espacio tan útil para engordar el share.

Sigo con la historia de la divinidad del Estado romano. Septimo Severo dijo aquello de: “bautizarse es un delito”. Y pasó el tiempo. Trajano se hizo el distraído, y el escéptico y admirado Adriano aceptaba un simple gesto de arrepentimiento. Pero a pesar de todo, la superstición fustigada salía a flote en cuanto se producía alguna catástrofe o incendio; ¡la culpa es de los cristianos! Y empezó la estadística de mártires, de la que no se libraron ni los Papas, y que no ha parado ni en nuestros días. “No lloréis a los mártires. Ellos son vuestra semilla”, dijo de manera despiadada, Tertuliano.

Sería muy largo de contar, como lo hacen las Actas de los mártires, donde se narran las distintas modalidades de martirio. Y así siguió, en Roma, hasta que llegó Constantino, que de un plumazo anuló el Edicto de Milán que “garantizaba la tolerancia de todas las religiones en pie de igualdad”, y de camino la persecución a los cristianos que ya predominaban demasiado.

Pero lo de Constantino en realidad fue un golpe de péndulo. La nueva religión “estatal” era la católica, haciendo obligatorio para todos los ciudadanos los preceptos del Sínodo. O sea, seguíamos lo mismo; el Estado seguía controlando la religión como un instrumento de poder. Y pasó el tiempo, y llegó Alarico, el supuesto aliado, pero realmente conquistador. Y se acabó Roma. Y empezó, digamos, la catástrofe, o sea, la Edad Media.

Pero ¿quién acabó con Roma, los de adentro o los de afuera? Algunos tendenciosos dicen que alguna culpa tuvieron los bárbaros, pero sobre todo los cristianos. Sobre esto comparto la opinión de Montanelli: “El cristianismo no destruyó nada. Se limitó a enterrar un cadáver: el de una religión [estatal] en la que ya no creía nadie y llenar el vacío que esta dejaba. Una religión cuenta no porque construya templos y desarrolle ciertos ritos, sino porque proporcione una regla moral de conducta”. Una vez más voy a referirme al testimonio del gran observador que era Tertuliano, para quien “el mundo pagano estaba en liquidación.”

Lo normal es que nos acerquemos a la historia de una manera simplista: a través de las guerras. Necesitamos de opiniones capaces y fundadas que le den sentido a los hechos. Dice Montanelli en su interesante Storia di Roma que “la crisis militar no era más que el resultado de una decadencia más compleja, antes que nada biológica”. Sobre esto último, que de entrada resulta muy intrigante, el historiador y periodista italiano aclara tal afirmación: “[La decadencia] Había comenzado por las clases altas de Roma, con el relajamiento de los vínculos familiares y las difusión de las prácticas maltusianas y abortivas.” Y sigue más adelante. “Las familias que la componían, sí, diezmadas por las guerras, donde sus vástagos caían generosamente, pero sobre todo se extinguieron por falta de descendencia.” O dicho de otro modo, la caída del Imperio Romano se materializó en un simple “cambio de guardia” de los mismos bárbaros que ya estaban dentro desde hacía tiempo.

En estas circunstancias de desplome del Imperio, cualquier persona inquieta y curiosa podría preguntarse, ¿cuál fue el papel de la entonces naciente Iglesia, precisamente fundada en Roma? Y es también Montanelli quien nos puede explicar la respuesta. “Cuando Constantino subió al poder, muchas funciones de los prefectos, considerablemente en declive, eran asumidas por los obispos. La Iglesia era notoriamente la heredera designada y natural del Imperio en colapso. Los hebreos la habían dado [a la Iglesia] una ética, Grecia, una filosofía y Roma le estaba dando su lengua, su espíritu práctico y organizador, su liturgia y su jerarquía.” Indudablemente Pedro, su fundador, supo lo que hacía eligiendo Roma como sede. Efectivamente, Cicerón tiene razón. La historia es maestra. Cada uno que saque sus propias conclusiones de lo narrado más arriba, en absoluto nada ingenuo.

ESTADO Y RELIGIÓN, UNA SOLA COSA. DIVINO CESAR

Resulta curioso comprobar como muchos de los mejores defensores de la verdadera libertad democrática, han pasado antes por el sarampión de la izquierda. Un ejemplo digno de mención, el mismo Octavio Paz más arriba citado al hablar de la retórica de baratillo. Recientemente se ha publicado un interesante libro que recoge el testimonio de protagonistas destacados de este singular fenómeno, “Por qué deje de ser de izquierdas”. Seguramente tal fenómeno se debió a lo que David Horowitz dice sobre el particular: “He creído en la izquierda por el bien que prometía; he aprendido a juzgarla por el daño que ha hecho.” Horowitz tenía buenas razones para decir tal cosa. Es un escritor norteamericano, nacido en el año 1939, que pasó por todo. Hijo de padres del Partido Comunista, escribió todo lo que pudo apoyando semejante ideología. Hacia los años 60 abandonó el radicalismo de izquierdas para convertirse en defensor eficaz y prolífico del, digamos con el confuso lenguaje americano, conservadurismo. Es el editor de un interesante sitio web desde el que defiende sus nuevas ideas en FrontPage Magazine, vacunado definitivamente de las falsas promesas.

El problema de las izquierdas con la religión cristiana y particularmente con la Católica, está en la ideas. Bien que lo sabia Stalin: “Las ideas son más poderosas que las armas. Nosotros no dejamos que nuestros enemigos tengan armas, porque dejaríamos que tuvieran ideas.” Pero las “ideas” del cristianismo han sobrevivido a través de los siglos, a pesar de persecuciones de todo tipo, mientras a las nuevas religiones laicas se le caen los muros, en cuanto aflojan las riendas.

Algunos avispados cayeron en la cuenta de que su religión materialista y “liberadora”, duraba menos que la cristiana, que no tenía cañones, por los que preguntaba, al Papa, el marxista real. Entonces adoptaron como himno aquella letra y música de Carlos Mejía Godoy, por mí admirado en tantas otras de sus creaciones como la del celebrado el Ñaco. La letra, en mi opinión, es irreverente –eufemísticamente, de contenido social-, que canta las virtudes de una familia de obreros humillados que tienen un “sepotillo”, Cristo, que quiere a ser guerrillero para matar a los ricos terratenientes; muy social. El simpático y admirado compositor, Carlos Mejía Godoy, fue un artista, como diríamos hoy, muy cejudo ^^, que formó parte del FSLN sandinista durante los años 1979-1990. De por medio había un buen amigo sacerdote alavés, Victoriano Arizti (Comunidad el Señorío de Jesús). De esta época probablemente es la fecha de la composición a la que me voy a referir, y que hizo especialmente popular a Elsa Baeza. Todavía, en sus actuaciones, es el tema que siempre interpreta admirablemente y que el público celebra entusiasmado.

Mejía presto sus extraordinarias dotes artísticas a la causa, reflejando la sociedad que le rodeaba, que pensaba que el “nuevo cristianismo”, no debía tener obispos –reconvertidos en comandantes revolucionarios-. Esa famosa y popular canción, que no pierde actualidad, como la pueda disfrutar el Che, se llama el Cristo de Palacagüina, humilde pueblo del norte de Nicaragua, que desde entonces saltó a la fama.

Recuerden el “revolucionario” estribillo: /Cristo ya nació en Palacaguina de Chepe Pavón Pavón y / una tal María ella va a planchar muy humildemente la / ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente /. Y este es el verso que tanto gusta a los revolucionarios de la teología liberadora de jornaleros: /José pobre jornalero se me catella todito el día /lo tiene con reumatismo el techo de la carpintería / María sueña que el hijo igual que el tata sea carpintero / pero el sepotillo piensa: Mañana quiero ser guerrillero /.

Si el cristianismo ha perdurado tanto, se decían, sería bueno que hiciéramos un mix, una fusión, como dirían los flamenquitos modernos, y además la llamaremos pomposamente teología, teología de la liberación, que suena muy bien. Lo místico con lo poético tiene gran aceptación popular, en general, en Latinoamérica. Así, de un golpe, dos religiones, hasta entonces antagónicas, se fundan en una. Han conseguido hacer de Cristo un guerrillero revolucionario, lo que soñó Judas, y al Che, el icono galáctico por los siglos de los siglos. Lo cuento igual que un cuento, porque lamentablemente es lo que parece. Entre tanto, algunos desesperados, desorientados ante tantos nada ejemplarizantes escándalos, deciden adorar la venganza, el terror, la santa muerte mejicana, la diosa femenina de los desesperados. Que terrible muestra de desbandada ética y moral.

Y Para terminar me había propuesto recoger una frase lapidaria del prolífico filósofo del cristianismo y de los estudios bíblicos, J. V. Langmead-Casserley (1909-1978), más conocido por su libro The Christian in Filosophy (1962), en la que pone el dedo en la llaga al llamar la atención sobre el afán de los totalitarismo de crearse un halo de divinidad a imagen y semejanza de los divinos emperadores romanos, comentado más arriba: “El totalitarismo se basa no sólo en la voluntad de poder de estadistas autócratas sino también en el deseo de seguridad y la tendencia a adorar y propiciar de las masas de ciudadanos... La seudodivinidad del Estado moderno quizá más que una divinidad que haya usurpado con arrogancia sea la que le imponen a él masa de individuos inseguros y frustrados, que piden con insistencia algún objeto poderoso y venerable de fe y confianza.”

Cuando estaba afanando sobre el citado y poco conocido, para mí, filósofo en la web, encuentro que José Francisco Serrano Oceja había escrito un precursor artículo el 6 de febrero de 2008 titulado La Iglesia civil que quiere fundar Zapatero, del que por su importancia y oportunidad, a los propósitos de este trabajo, trasladaré algunas acotaciones más adelante, con permiso de su autor. Serrano Oceja es un personaje de quien últimamente vengo siguiendo sus interesantes artículos escritos en torno al tema que me ha empujado a lanzar este post. Es Doctor en Ciencias de la Información y licenciado en Periodismo, con Premio extraordinario de fin de carrera, por la Universidad Pontificia de Salamanca. Recientemente ha sido nombrado Decano de la Universidad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo.

Del pasado diciembre recuerdo dos artículos que leí con interés: Que nadie nos robe la Navidad, publicado el mismo día 24 de Nochebuena; España está enferma, del día 11. O este otro del pasado mayo, ¿Por qué quieren expulsar a los capellanes de los hospitales? Estos títulos son buenos botones de muestra del interesante campo que Serrano se ha propuesto cultivar y que me permito recomendar a aquellos lectores que le interese el candente problema aquí modestamente esbozado.

Como decía, el artículo de Serrano Oceja (S.O.) del que quería resaltar algunas ideas interesantes, llevaba como subtitulo, Cruzada del PSOE contra los obispos. Toda una alegoría. Por las fechas en que se escribió el artículo en cuestión, o sea el pasado 6 de febrero, “Llevamos mes y medio de desaforada opresión pública a la Iglesia por parte del partido socialista y de sus terminales mediáticas”. Para S.O. esa opresión no era más que el preámbulo de “la hecatombe que se cernirá sobre la Iglesia y lo cristiano si gana Zapatero”. S.O. ve en esas belicosas declaraciones no solo una maniobra contra la Iglesia, sino la de expandir la idea de que “la única moral pública legitima en la sociedad democrática española es la que tolera, ampara y difunde el Estado, en este caso bajo la forma de representación de un Gobierno social. La confusión de lo moral con lo social, y la identificación de lo social con lo moral, es una peligrosa arma de manipulación de las conciencias.” Esta es realmente una denuncia importante.

S.O. descubre detrás de esa coacción legitimadora, no sólo ideologizar a la sociedad según el particular modelo progre de ZP –con sorpresa de extraños e incluso algunos propios-, sino de otros propósitos de más calado. Lo que ZP quiere no es solo achantar a los obispos y conducir a la Iglesia a la “reserva india” de las sacristías, mientras otros exhiben sin límites sus orgullosas procesiones callejeras. Lo que ZP quiere es “establecer en España una Iglesia nacional al servicio del poder socialista y bajo los dictados de un Gobierno que determine la oportunidad o no de las comparecencias públicas, de los temarios públicos y publicados.”

Más adelante S.O. afirma que ZP conoce bien la frase recogida más arriba de Langmead-Casserley, que denunciaba la vocación de divinización de los totalitarismos. A fin de cuentas es la historia desgraciada de los sistemas de pensamiento totalitarios europeos. No ignora ZP las consecuencias prácticas del cambio social de su proyecto, que puede llevarnos, como en otras ocasiones no tan lejanas, a situaciones de absolutización social. Lo que ocurrió en la época del nazismo, que a fuerza de hacer revisiones teológicas interesadas, muchos cristianos llegaron a interpretar que lo conveniente era “sanear” el cristianismo eliminando la jerarquía episcopal.

S.O. termina su contundente artículo advirtiendo que ZP no perdona a los obispos su esfuerzo de abrirle los ojos a los creyentes bien intencionados, “ante el riesgo de una religión sustitutoria, civil, positivista”. Esa es la Iglesia civil que quiere fundar ZP y que fundamenta el título del artículo que comento.

Hay más que suficientes razones y argumentos para comprender la reacción de celo competitivo de Leire Pajín: “El PSOE es el que más ha hecho por la familia.”

viernes, 31 de octubre de 2008

La crisis económico financiera del emperador Tiberio en el año 14 (d.C.). La crisis de 2008

Después de la batalla de Accio, en el año 31 (a.C.), de Octavio frente Antonio y Cleopatra, Octavio quedó como único señor. Celebró su triunfo de forma muy generosa, a cuenta de las cuantiosas riquezas que pudo saquear de los países vencidos, Egipto y de camino Palestina. Con la inestimable ayuda de la amena e interesante Historia de Roma del periodista e historiador Indro Montanelli, que empezó a publicar por capítulos, allá por los años 50, en el anexo dominical del Corriere de la Sera; en el capítulo 39, dedicado al análisis del capitalismo romano, nos recuerda que la depresión de Wall Street del año 1929, tuvo se precedente en Roma cuando Augusto Octaviano, de vuelta de Egipto, con un inmenso botín en su carro de vencedor, lo puso en circulación con el propósito de reanimar el deprimido comercio que se encontró en la capital del Imperio. Naturalmente, esto significaba hacer política económica inflacionista, con el bien intencionado propósito de estimular las transacciones económicas.

Dicen que Agripa, amigo, inteligente general y destacado ingeniero de Augusto, tenía además buenas cualidades de consultor económico. Pero quizá lo que Agripa no supo prevenir a Augusto es que tal buen intencionado acto de generosidad estimularía también, de forma meteórica, los precios. El tesoro egipciano era muy cuantioso y el emperador quería que sus súbditos estuvieran presuntamente satisfechos. Y así anduvieron las cosas hasta la muerte de este pródigo primer emperador allá por año 14 (d. C.), a manos de su probable hijo Bruto y sus secuaces. Según estos datos, fueron muchos años los que los romanos soportaron semejante estado de inestabilidad económica.

Tiberio, sucesor del primer emperador de Roma, seguramente impresionado por semejante situación, consideró que aquello realmente no era bueno, por lo que decidió cortar por lo sano -quizá demasiado bruscamente-, quitando de la circulación toda la moneda que pudo –sería algo así como si, en nuestros días, las autoridades monetarias actuaran sobre los indicadores de la oferta monetaria M1, M3 de nuestro tiempo-. Como hoy estamos sabiendo al dedillo, ilustrados por la multitud de informes de todo pelaje que la crisis 08 está provocando, en semejantes circunstancias de sobre abundante liquidez, resulta más ventajoso endeudarse –apalancarse, como gusta decir ahora- que pagar con recursos propios. Por estas y otras varias razones, sobre las que no voy a entrar ahora, ha resultado siempre más ventajoso comprar piso que alquilarlo. ¿Será verdad, como dicen las manoseadas citas estratégicas chinas, que las crisis, además de peligro traen escondidas las oportunidades?

Resulta curioso comprobar que en el año 2006, el entonces gobernador del BDE, Jaime Caruana, llegó a la misma conclusión que Tiberio había llegado casi dos mil años antes, en cuanto a que aquella sobre abundancia de liquidez no era buena cosa. Pero su opinión, dicha en alguna de sus conferencias, que podemos encontrar en Internet, no tuvo tan buena acogida. Más bien se consideró que estaba aguando la fiesta. Aprovecho esta oportunidad para discrepar de la afirmación hecha, por digamos algunos políticos muy avisados para curarse en salud, que nadie anticipó con tiempo sobre la crisis que se avecinaba. Ofrezco a quien me lo solicite, alguno de mis directorios favoritos que guardo en mi ordenador, donde he ido almacenando, desde hace tres o cuatro años, artículos e informes escogidos, donde se llamaba la atención sobre el peligro de seguir por aquellos derroteros de regalar el dinero de forma tan generosa. Yo mismo tengo posteado en este mismo blog personal, un artículo titulado La enigmática burbuja inmobiliaria, de fecha 27 de abril de 2007, donde argumento sobre el discutido asunto de la “burbuja inmobiliaria”.

Pues el caso es que la discutida “burbuja inmobiliaria”, en realidad debería haberse llamado burbuja financiera, como finalmente está quedando en evidencia. Porque las burbujas, de lo que sean -que son aire y van al aire-, siempre las insufla la economía financiera sobre la economía real. Conviene recordar que la economía de mercado funciona sobre la parte libre del sistema económico -aunque no siempre de forma mayoritariamente libre, pues siempre quedan por ahí algunas actividades que no están liberalizadas-. La economía financiera es la parte no libre del sistema económico, que tiene que ver con el sistema de los medios de pago, que como digo, casi nunca ha sido libre, nunca ha dejado de estar regulado y controlado por el poder, los estados. De hecho, emitir dinero y controlarlo siempre ha sido uno de los rasgos de identidad del poder soberano.

Curiosamente, en la absurda forma de construir la UE empezando por el tejado, el poder de emitir y controlar el dinero –y la consiguiente posibilidad de hacer política monetaria-, ha sido una de las renuncias de poder más significativa que los Estados que la integran han llevado a cabo. La crisis 08, no muy distinta de otras crisis sufridas en el pasado, ha sido la primera que padecemos bajo el Sistema Monetario del Euro. Lo que, en mi opinión, ha sido desastroso. El tsunami financiero, como algunos medios les gusta llamar a la crisis 08, nos ha cogido con una casa que tenía tejado-euro, pero que carecía de cimientos. Es como estar con las manos atadas, incapacitados para aplicar las más elementales políticas monetarias de ajuste. Lo peor; que el ajuste que no podemos llevar a cabo en la economía financiera, habrá que dejar que se ajuste en la economía real.

El problema es que las llamadas genéricamente, con pretensiones de confusión, “instituciones financieras”, o sea, banca privada y cajas, constituyen el conglomerado de nuestro sistema bancario, donde una de las partes, las cajas, funcionan como seudo bancos, sin títulos de propiedad y que, en puridad, no podemos considerar privadas ya que dependen de consejeros procedentes de ayuntamientos, comunidades autónomas, sindicatos, partidos políticos, etc. Y, atención, al revuelo del capote veremos procesos de integración de cajas por razones, no de eficacia y reducción de costes de transformación del dinero, sino por intereses de poder autonómicos. El sueño largamente acariciado: detrás de cada presidente autonómico, una gran “institución financiera”. Una especie de remedo de BDE -en la E de España podemos imaginar cualquiera de las iniciales de las distintas CC AA-.

Las instituciones financieras actúan por delegación y con licencia explícita de las autoridades monetarias, bajo normas operativas y contables muy rigurosas, con la misión de manejar esa compleja mercancía llamada dinero, que representa el fluido vital que facilita que puedan llevarse a cabo las complejas transacciones que genera la actividad económica de todos los individuos que componen la sociedad, unas veces como proveedores y otras como consumidores.

Pero a pesar del especial empeño que siempre han puesto los llamados reguladores del sistema bancario –Bancos centrales y similares-, siempre han ido a remolque de la llamada ingeniería financiera, que los banqueros y bancarios siempre han utilizado para el desarrollo de sus negocios, para no solo tomar dinero con una mano y prestarlo con la otra, y así obtener un margen financiero en base a la masa monetaria que los reguladores admitan, sino que, desde siempre, y cada vez más, especialmente a partir de que de la banca se desgajara la parte especializada de banca de negocios –ojo, a partir del New Deal-, han esquivado la limitación impuesta por los reguladores, creando el llamado dinero bancario, materializado cotidianamente, entre otras muchas formas, en los talones bancarios, tarjetas de crédito, swaps de todo tipo, FRA (forward rate agreement), FXA (forward exchange agreement), caps, floors, collars, cylinders, contratos a plazo participativo, LBO (leveraged buy-out), paquetes de derivados, etc., etc. Esta imparable y dinámica IG (ingeniería financiera), ha llevado siempre a los agentes de los sistemas de vigilancia con la lengua fuera, de modo que, tras cada reforma del tipo de las que ahora nos pueda caer, en poco tiempo, quedaban obsoletas. En este punto se me quedan flotando algunas preguntas:


· ¿Cuánto tiempo podrán estar disputándose el terreno, en un mundo globalizado, el Euro y el Dólar?
· ¿Quién saldrá vencedor del lance, socialismo vs capitalismo, de Washington?
· ¿Se dejarán pastorear las nuevas potencias, más que emergentes?
· ¿Es posible que sobrevivan los actuales “G-n”?

En cuanto se cerró el abundante grifo proveedor del líquido financiero, la locomotora se desinfló, se paró en seco, dejando desamparados a millones de viajeros que se preguntan por qué semejante parón. Sobre esta lamentable historia del sambenito de la “burbuja” endosado al sector inmobiliario, que como es sabido cumple su estratégico papel de locomotora de la economía real -desde la edad de piedra-. Tantos han sido los palos que se pusieron en sus ruedas locomotrices, por parte de ciertos políticos populistas –que jugaban al mismo tiempo a dos barajas: "cambiemos de modelo económico", "casas para todos los jóvenes"-, que hizo que se cumpliera la clásica sentencia de “que los dioses te castiguen concediéndote lo que pides”. Y así fue como se cumplió la fatal sentencia, con lo que los responsables ideológicos y beneficiarios del enorme globo de aire –partidos políticos, ayuntamientos, instituciones financieras, CC AA, algunas promotoras inmobiliarias- se quedaron, de pronto, sin liquidez. Era la señal de que la locomotora se había parado.

¿No habría que haber tenido prevista la mágica locomotora de la “alta tecnología, investigación y desarrollo” -¿quién puede pensar que semejante cosa se puede improvisar a corto e incluso medio plazo?- que sustituiría a la menospreciada construcción? Algún día tendremos todos los datos sobre las graves repercusiones que este descarrilamiento provocado está teniendo y tendrá sobre el aumento del paro, los ingresos de los ayuntamientos, la industria de saneamientos, los fabricantes de electrodomésticos, etc. O sea, todo un tren de vagones que también se han quedado vía muerta.

Volviendo a los tiempos de Tiberio con ayuda de Montanelli, también el sucesor de Augusto cortó por lo sano, creando un gigantesco problema de liquidez, semejante al que ahora venimos padeciendo en pleno siglo XXI en todo el mundo globalizado, con nuestra crisis 08. Cuanta Montanelli que “el que se había endeudado contando con la continuación de la inflación, se encontró falto de liquido y corrió a retirarlo a las cajas de ahorro de la época. La [caja] de Balbo y de Olio tuvieron que hacer frente, en un solo día, a trescientos millones de obligaciones y cerraron las ventanillas. Las industrias y comerciantes interesados no pudieron pagar a sus proveedores y cerraron también. Cundió el pánico. Hasta el [banco] de Máximo y Vibón, que era más fuerte, no pudo satisfacer todas las demandas y pidió auxilio al [banco] de Pettio. La noticia se difundió en un abrir y cerrar de ojos [a pesar de no contar con Internet y la TV], y fueron entonces los clientes de Pettio quienes se precipitaron a su Banco con sus libretas, impidiéndole el salvamento de sus dos colegas. La interdependencia de las varias economías provinciales y nacionales en el seno del vasto Imperio [dentro de sus dimensiones, también el Imperio Romano tenía su globalización, con los problemas consiguientes que acarreaba integrar tribus-naciones y absorber las más variadas culturas], quedó demostrada por el simultáneo asalto a los Bancos de Lyon, Alejandría, Cartago y Bizancio. Era claro que una oleada de desconfianza repercutía inmediatamente en la periferia.”

Resulta impresionante leer en estos días de crisis urbi et orbi, la “crónica” que Montanelli hace de lo que aconteció hace más de dos mil años. Cualquiera diría que está sacada de algún periódico de ayer mismo.

Pero aún podemos encontrar cosas más sorprendentes en la descripción que hace Montanelli en su obra citada: “También entonces hubo quiebras en cadena y suicidios. Muchas pequeñas propiedades cargadas de deudas no pudieron aguardar a la nueva cosecha para pagarlas y tuvieron que ser vendidas en provecho de los latifundios que estaban en condiciones de resistir.”

Verdaderamente impresionante la semejanza de las escenas de entonces y de ahora. Hay más: “Volvieron a resurgir los usureros, que con la difusión de los Bancos habían mermado. Los precios se derrumbaron espantosamente.” Efectivamente, los fenómenos económicos, recogidos en la historia de la economía, se repiten una y otra vez; o sea, los seres humanos -y las instituciones financieras- tropezamos en la misma piedra una y otra vez.

Pero lo que más me impresiona como economista, es lo que dice más adelante Montanelli, que constituye una lección magistral de política económica: “Y Tiberio tuvo al fin que rendirse a la idea de que la deflación no es más sana que la inflación. Con muchos suspiros, distribuyó cien mil millones a los Bancos para que volviesen a ponerlos en circulación, con orden de prestarlos por tres años, sin intereses.” Increíble “operación rescate” que no desmerece en nada a las de Paulson, Brown, Sarkozy, BCE, FED, incluso a la de ZP.

Resulta realmente increible. Pero para evitar cualquier sospecha de manipulación, creo conveniente resaltar que, como se ha dicho más arriba, la Storia di Roma de Montanelli, se terminó de publicar en Milán en noviembre de 1957. En vista del éxito alcanzado con esta obra, la Editorial Longanesi la editó aquel mismo año en formato de libro. Desde entonces se ha traducido a todas las lenguas cultas, estando considerado como el mejor libro de texto para entender y comprender la compleja historia del Imperio Romano. Es un libro que, por su evidente interés, puede resultar difícil conseguirlo. La colección Debolsillo tiene una edición del año 2007, con traducción de Domingo Pruna, mejorable. Indro Montanelli fue Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 1996. Falleció en Milán el 22 de julio del año 2001.

Epílogo. Da miedo pensar lo que le puede pasar a la economía real globalizada, después de este río revuelto, cuando oímos a los políticos progresistas y no progresistas, que van a refundar la economía de mercado, la única parte del sistema económico seudo libre que funciona en muchos países, a cuenta del estrepitoso fallo de los reguladores del sistema financiero. Los pirómanos se meten a bomberos. ¡Qué coartada para que tengamos más estado, más intervención, más regulación! Que Dios nos coja confesados –a los creyentes, claro-.

domingo, 28 de septiembre de 2008

El enigmático número 11 en la historia de España y el terrorismo islámico reciente

El enigmático número 11 en la historia de España
y en el terrorismo islámico reciente.

La conquista de Corduba y de Toledo el día de San Martín.
Casualidad o fatalismo de los números: 11-11-711.

Según el historiador Antonio Jaén Morente, en su libro Historia de Córdoba (Librería Luque, Córdoba 1976), Mugaiz el Rumí, encontró en Corduba, quizá tras un simulacro de combate, franca la entrada, por los elementos políticos adversos a Don Rodrigo, que creyeron que los árabes no venían como conquistadores, sino como aliados. El Gobernador de Corduba se defendió por espacio de dos meses, no en la iglesia de San Jorge como cantó la antigua tradición, sino en las afueras, o sea en la Basílica de San Acisclo, hasta que al fin se entregó a el Rumí, en noviembre del 711.

Según el profesor Manuel Sánchez Martínez, de la antigua Universidad Central de Barcelona, después de la victoria de Guadalete (Barbate o Guadarranque, porque no se ponen de acuerdo), Tariq se dirigió a Toledo, procediendo [de camino] a la ocupación de las diversas ciudades de la Bética (nombre romano con el que era conocido aquel territorio antes que los árabes lo conquistaran). La discusión se plantea si Tariq, en su camino a Toledo, pasó o no por Corduba. Sánchez Albornoz dice que no, que Tariq le dejó la misión de someter a Corduba a Mugaiz el Rumí. O sea que parece que definitivamente fue el Rumí el que acabo con la Corduba romana, condenando al olvido a su fundador, el pretor de la Hispania ulterior, Claudio Marcelo, allá por año169 (a. de C.). Después se le impondría el nombre de Kortuba, hasta el 29 de junio de 1236, festividad de San Pedro y San Pablo, que fue reconquistada por los cristianos (Fernando III el Santo).

Sea como sea, el hecho es que la conquista de Corduba se realizó, en principio, por asalto por el Rumí, que era un liberto del califa al-Walid. Mugaiz acampó en la alquería de Secunda (conocida actualmente por los cordobeses como Campo de la Verdad), próxima a Corduba. Un pastor que conocía bien los contornos, explicó a el Rumí las escasas condiciones defensivas de la ciudad, así como la existencia de un hueco accesible en sus murallas, junto a la puerta de la estatua, más conocida como la puerta de Felipe II, que está delante del viejo puente romano sobre el Río Betis, ahora conocido como Guadalquivir, puente que todavía sigue prestando sus útiles servicios a la ciudad. Una vez dentro, el Rumí y los suyos sitiaron al gobernador visigodo y a los aproximadamente 500 defensores que se habían refugiado en la iglesia de San Acisclo. Tras un largo asedio el gobernador fue capturado, la iglesia tomada, tras su incendio, y Corduba confiada al control de la comunidad judía. El citado historiador Sánchez Martínez, no concreta nada sobre la fecha exacta de la toma de Corduba, y coincide, con Jaén Morente, en que, en realidad, no hubo una ocupación violenta sino capitulación.

En la Red podemos encontrar un sitio bien documentado sobre la toma de Toledo. Este sitio se denomina Ingenieros del Rey. Tiene un apartado titulado Historia Militar de España, organizado por campañas. Esta excelente organización histórica me permitió encontrar fácilmente el periodo comprendido entre el 711 al 714: la conquista del Reino Visigodo, así como la fecha concreta de la toma de la capital del reino. En la campaña del 711, Tariq, como es bien sabido, desembarcó sus tropas en el llamado Mons Calpe (latín, Monte Calpe), una de las dos míticas columnas de Hércules (ahora es conocida como Peñón de Gibraltar). Después ocupó la ciudad de Carteya, cerca de la Bahía de Algeciras, donde derrotó a Sancho al que se supone hijo de una hermana de Don Rodrigo. Luego inició el avance por una calzada romana que conducía a Sevilla. Mientras Tariq llevaba a cabo todas estas correrías exitosas por la Bética (insisto, ese era su nombre hasta entonces), Don Rodrigo se encontraba, como no, aplacando a los revoltosos vascones de toda la vida. Tres semanas más tarde, cuando le dejaron los vascones (Don Rodrigo no era consciente de la gravedad de la situación y se recreó apaciguándolos, como tampoco digo que los vascones colaboraran conscientemente con la migración del estrecho), bajó hacia el sur, por fin, por una vía romana (que maravilla de civilización, siempre se podía encontrar una a mano) que va desde Córdoba-Écija-Morón y Cádiz. Entonces, el 19 de julio (que no el 18 de julio, que es de otra guerra) se encontraron los dos ejércitos en un sitio que es conocido como Guadi Weca, cerca de la antigua ciudad, hoy despoblada, de Lacea, desde donde, hacia siglos, se exportaba el aceite de oliva a Roma. O sea, quiero decir que los árabes no trajeron el olivo a Hispania, como ahora sostienen algunos entusiastas de la herencia andalusí.

El 22 de julio comenzó la batalla. El centro de la formación militar la mandaba el rey Don Rodrigo, y ambas alas estaban al mando de los hijos del destronado rey Witiza. Otros dicen que en el ala izquierda estaba el arzobispo de Sevilla, Oppas, hermano del rey Witiza. Como podemos ver, ya entonces los cargos importantes quedaban en familia. Nada más comenzado el combate, las dos alas, traicionando a su rey, se pasaron a las filas de los musulmanes. De los leales no quedó ninguno. Ni el cadáver de aquel rey recién nombrado, Don Rodrigo, antes Ruderico, Conde de La Bética. Hay que suponer que Don Rodrigo no tenía ni idea de la terrible traición que le habían tendido los partidarios de Witiza, que le costó la vida.

Tras esta derrota, conocida tradicionalmente como de Guadalete (disputas académicas aparte), los ejércitos se volvieron a enfrentar en Écija. En esta ocasión no hubo traidores, pero tampoco hubo victoria. Consumada las derrotas de Guadalete y de Écija, Tariq avanzó hacia Toledo, la capital del reino visigodo. Unos dicen que pasó por Corduba y la conquistó, y otros dicen que pasó de largo, encomendándole la toma de la ciudad a Mugaiz el Rumí, coincidiendo también con lo dicho más arriba por otros autores. Entró en la ciudad apoyado, sin duda, por los hombres del partido witiziano, que esperaban que los mercenarios musulmanes apoyasen el nombramiento de uno de los suyos como gobernador. Pero como ya es sabido, Tariq tenía otros planes. Proclamó la soberanía del califa de Damasco el 11 de noviembre del año 711, día de San Martín.

San Martín, obispo de Tours, celebra su día cada 11 de noviembre en el santoral católico

Hay dos personajes que se repiten con frecuencia en lo dicho más arriba: el Rumí y San Martín. Sobre el primero no me propongo añadir nada más, salvo comentar que actualmente es un apellido que tiene destacada presencia, como es el caso de Consuelo Rumí, actual Secretaria de Estado de Inmigración. Seguramente muchos de los esperados lectores de este post se habrán percatado de este curioso detalle.

Pero sí es oportuno traer aquí algunas curiosidades sobre San Martín. En el santoral católico hay varios santos con el mismo nombre: de Porres, de Tours, Papa, mártires colombianos, etc. Pero el santo que ahora interesa para esta curiosidad histórica, es conocido como San Martín, obispo de Tours en el año 397, cuyo día se celebra el 11 de noviembre. Martín significa el batallador. Es un santo tradicionalmente muy venerado por los franceses aunque su origen fuese húngaro. De pequeño se fue a vivir a Italia pues su padre era un veterano militar. A los 15 años, San Martín, siguiendo la tradición familiar, ya vestía el uniforme militar. De ahí quizá lo de batallador, aunque luego cambió el uniforme por el de religioso, con tanto merito y devoción que le elevó a los altares.

Sin extenderme demasiado sobre la historia de San Martín, el caso es que aparece en Poitiers (en 732 Carlos Martel le paró los pies a los árabes), ya converso, donde entonces estaba como obispo el sabio San Hilario (que en 461 fue el Papa 46 de la Iglesia), que se encargó de profundizar en su educación cristiana. Por algún motivo que no viene al caso, San Martín, discípulo de San Hilario, fue invitado a Tours, y cuando entraba por su catedral, toda la multitud lo aclamó como obispo. Según se cuenta, aunque San Martín se negaba a aceptar tan digno cargo, finalmente fue obligado a aceptarlo. En una ocasión en la que un viejo compañero de armas le reprochaba de ser cobarde por retirarse del ejercito, contestó: “con la espada puedo vencer a los enemigos materiales, con la cruz derroto a los enemigos espirituales”. San Martín es identificado, por muchos creyentes, como el santo que cortó con su espada la mitad de su capa (la dejó en capilla) para dársela a un pobre. En latín, decir medio manto es decir capilla. Así decían: “vamos a orar donde está la capilla”, y de ahí viene el nombre de capilla, que se da a los pequeños salones hechos para orar.

El cerdo, la matanza del día de San Martín y la prohibición de su consumo por el Islam

Puestos a hacer cábalas con las fechas y los santos correspondientes, hablemos de la matanza del cerdo. La matanza del cerdo en España se ha realizado, tradicionalmente, entre noviembre y diciembre. Consultadas diversas fuentes sobre el comienzo de la celebración de esta enraizada tradición, cuyo acto ha congregado a toda la familia, como acto precursor de la fiestas de Navidad, la mayoría coinciden en señalar como fecha la del 11 de noviembre, festividad de San Martín, de ahí el conocido refrán de “a todo cerdo le llega su San Martín”.

Respecto a la carne de cerdo y su prohibición en el Islam, en una revista de adscripción árabe, entre otras muchas colgadas en la Red, pude informarme de los siguientes pormenores. “El cerdo es por naturaleza haragán e indulgente en el sexo, le disgusta la luz del sol, carece de energía para luchar, come casi todo lo que encuentra a su alrededor, excrementos o cualquier inmundicia”. Y sigue la información. “De todas las carnes de animales, el cerdo constituye la cuna más grande de gérmenes dañinos y el principal reservario para la infección humana”.

Con propósito de ampliar y contrastar información, aprovecho la que me ofrece otra de las muchas revistas de cultura árabe que se encuentran en la Red. “El puerco es absolutamente impuro y comer su carne, su grasa, etc., así como utilizar su piel o cualquier otra parte, está estrictamente prohibido. Dios ha dicho en diversas partes del sagrado Corán, os están vedados, lo mortecino, la sangre, la carne de cerdo y todo lo que haya sido sacrificado con la invocación de otro nombre que no sea el de Dios. Los animales estrangulados, los ultimados a golpes, los muertos a causa de una caída o cornada, los atrapados por una fiera, etc.” Y para terminar recojo una última cita: “El cerdo que divide la pesuña y no rumia, es inmundo para vosotros. No comeréis su carne ni tocareis su cadáver. Será inmundo para vosotros”.

El fatídico número 11 se repite en las fechas de los recientes actos de terrorismo islámico

Pero no solamente encontramos hechos luctuosos en la historia, que por lejanía en el tiempo nos dejan relativamente fríos, con el único afán de satisfacer curiosidades, sino que, inevitablemente, también acuden a nuestra memoria dos fechas que no nos dejan indiferentes y que recordamos con tristeza y dolor.

Estas fechas, ligadas también al fatídico número 11, son: las del 11 de septiembre de 2001, y la del 11 de marzo de 2004. La primera ocurrió en Nueva York, el Pentágono de Washington y el aeropuerto de Pensilvania. Como recuerdo respetuoso a las víctimas, creo oportuno traer aquí, escuetamente, el recuento estadístico que produjo semejante acto terrorista. En el World Trade Center, murieron 2.602 personas más 24 desaparecidos. En el vuelo 11 de American Airline, murieron 93 personas. En el vuelo 175 de United Airline, murieron 64 personas. En el Pentágono, en el edificio murieron 125 personas. En el vuelo 77 de American Airline 64 personas. En Pensilvania, en el vuelo 93 de United Airline, murieron 44 personas. En resumen, un total de 2.992 muertos y 24 desaparecidos.

En cuanto a la segunda fecha, la de 11 de marzo de 2004, ocurrió en Madrid. Fueron una serie de ataque terroristas en la red ferroviaria de Cercanía de Madrid, Estación de Atocha. Se trata del mayor atentado cometido en España hasta la fecha, con 10 explosiones casi simultáneas, en cuatro trenes, a la hora punta de la mañana, hora a la que trabajadores y estudiantes iban camino de cumplir con sus deberes. Este caso, además de triste, donde fallecieron 191 personas y más de 1.700 resultaron heridas, a pesar del tiempo transcurrido, está tan enmarañado que produce angustia cuando se reflexiona sobre la situación del caso y el poco conocimiento que aún tenemos de lo que verdaderamente ocurrió.

Seguramente, si se rastrea con paciencia en la Red, aparecerán todo tipo de análisis cabalísticos y ristras de causalidades en los que el fatídico número haya tenido el triste papel protagonista. Aunque sea con el propósito de relajar el mal ambiento de los dos casos más arriba descritos, recojo uno de estos fútiles análisis, relacionados con el 11-S, sobre el que se pueden encontrar otros semejantes, a miles. New York City tiene 11 letras; Afghanistan tiene 11 letras; Ramsin Yusef, el terrorista que amenazó con destruir las Torres Gemelas en 1993, tiene 11 letras; Gorge W. Busch tiene 11 letras; New York es el estado número 11; el primer avión que se estrello contra las Torres Gemelas, fue el vuelo número 11, etc., etc. Como decía el torero, acertadamente, hay gente pa to. Espero que la lectura de este post les haya satisfecho algunas curiosidades, les haya divertido al descubrir ciertas casualidades, o fatalismos ocultos, de la historia con sus nombres y fechas.

jueves, 10 de julio de 2008

El Manifiesto Pro Defensa de la Lengua Común y la Fundación Pro RAE



En el año 1998, todos los economistas que por aquellas fechas figurábamos colegiados en el Colegio Central de Economistas de Madrid, recibimos la invitación de darnos de alta como Miembros Benefactores de la recién nacida Fundación Pro RAE. Ignoro cuantos de mis colegas aceptaron, como yo mismo hice con entusiasmo, la honrosa invitación que, a fin de cuentas, representaba prestar apoyo institucional a nuestra querida Lengua Española, expresión con la que casi siempre era identificada, no sólo en nuestro país, sino absolutamente, por cualquier parte del mundo donde nuestra actividad profesional nos llevara.

Por aquellas fechas la Academia, nada castellanista, fiel a si misma, resistía los embates de los políticos nacionalistas y asociados, como en cierta ocasión lo hizo el admirado Octavio Paz, con ocasión de otro de los tendenciosos falsos debates sobre si nuestra lengua común se debía llamar castellana o española, a lo que contestó, ante un micrófono con cámara: “yo no sé castellano, yo hablo español”. A Octavio Paz, evidentemente, no le gustaban los cismas a la chilena ni similares –que el sensato presidente chileno Ibáñez zanjó en junio de 1927-. Octavio Paz, como es bien sabido, escribía y hablaba un bellísimo español con grato acento mejicano. La mejor prueba de lo que digo, sobre la postura nada castellanista de la RAE, la podemos encontrar en el prólogo de la Ortografía de la Lengua Española, en su edición de junio del año 1999, en esta ocasión revisada por todos las Academias de la Lengua Española, o sea, verdaderamente panhispánica. Conviene recordar que la primera Ortographía -precisamente así escrita- de la Lengua Española data de 1741.

En el citado prólogo de la edición de 1999, podemos encontrar abundante información de gran utilidad a los fines de este modesto trabajo que llevo a cabo en apoyo del sonado, estos días, Manifiesto Pro la Lengua Común Española, nacido oportunamente en defensa de los derechos de los hispanohablantes perseguidos por los nuevos caciques nacionalistas excluyentes. Del prologo: “El gran lingüista suramericano Ángel Rosenblat escribiría que la unidad ortográfica es la mayor fuerza aglutinante, unificadora de una amplia comunidad cultural: por debajo de ella pueden convivir sin peligros todas las diferencias dialectales. Y añadiría: el triunfo de la ortografía académica es el triunfo del espíritu de unidad hispánica”.

Si uno se toma la molestia de leer con detenimiento las casi XX páginas del prólogo, de la ya citada Ortografía de la Lengua Española del año 1999, podrá comprobar que, a pesar de que en el artículo 3 de la Constitución Española de 1978 dice que “1. El castellano es la lengua española oficial del Estado….”, en solo en una ocasión del prologo se dice, “nuestra lengua castellana o española”; en dos ocasiones se usa la expresión “hispanohablantes”; en cinco ocasiones se usa la expresión, “lengua española”. No aparece, ni una sola vez, la expresión lengua castellana para referirse a nuestra lengua común. Como digo, esto a pesar de que la Constitución llevaba ya 11 años promulgada. Cabe pensar que, entonces, la RAE se consideraba tan independiente en sus funciones fundacionales de “limpiar, fijar y dar esplendor” a la lengua española, como cabría esperar que lo fuera cualquier otra institución académica española independiente de los órganos del Estado. Ciertamente, esta ha sido la “política” seguida habitualmente por la RAE.

De sobra son conocidas las razones por las que un grupo de intelectuales han salido en defensa de los derechos de los hispanohablantes en aquellas autonomías en las que gobiernan nacionalistas integristas y excluyentes. En la presentación del manifiesto, el escritor Fernando Savater ha señalado que los firmantes solicitan al Parlamento las modificaciones o esclarecimientos necesarios de la Constitución y de los Estatutos de autonomía para garantizar "en todos los campos y en todo el territorio nacional" los derechos de quienes opten por el castellano.

No es la primara vez que se han presentado manifiestos similares en defensa de la lengua común española. Pero en esta ocasión ha tenido un efecto expansivo considerable. Pero también, nunca antes la persecución a hispanohablantes había sido tan abiertamente agresiva. En estos momentos, si le preguntamos al buscador Google por el Manifiesto en cuestión, aparecen aproximadamente más de un millón doscientos mil sitios en la red que lo mencionan, lo propagan o invitan a firmarlo. Recientemente pudimos leer en ABC, lo siguiente: “Jamás un texto de esta naturaleza había recabado tantos apoyos. Jamás había habido entre estos apoyos tantas firmas ilustres de escritores y artistas, tantas palmas y tantos laureles. Jamás se habían sumado a la iniciativa, en primera o en segunda instancia, partidos políticos en pleno, desde la cúpula hasta el último de los militantes. Lo primero, pues, que cabe preguntarse es por qué.”

Como era de esperar, también aparecen algunos anti Manifiesto, no contra el castellano o el español, sino como juego retórico para desvirtuar la iniciativa: “la lengua común no corre peligro y no necesita defensa”. Esto es lo que se podría llamar dar una burda larga cambiada. Pero está bien clara la intención del Manifiesto: son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. Por eso, en aras de la claridad de objetivos, no está por demás reflejar aquí, aunque sea de forma abreviada, el contenido del Manifiesto, para que no haya duda de para quienes se solicita ayuda: en defensa algunas personas, algunos ciudadanos que ven injustamente cercenados sus derechos de hispanohablantes.

El manifiesto se resume en los siguientes cinco puntos abreviados:
1.La lengua española es común y oficial a todo el territorio nacional. 2.Todos los ciudadanos que lo deseen tienen derecho a ser educados en lengua española, sea cual fuere su lengua materna. 3.En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser atendido institucionalmente en las dos lenguas oficiales. 4.La rotulación de los edificios oficiales y de las vías públicas es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica. 5.Los representantes políticos, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua española lo mismo dentro de España que en el extranjero.

También en el mismo medio antes citado, ABC, pudimos leer ciertas declaraciones de Víctor García de la Concha con las que justificaba su negativa a firmar el Manifiesto: "por principio", nunca firma ninguno; la Academia no entra en esto porque "se trata de un problema político”. Resulta chocante que el director de la RAE exprese una visión tan estrecha y simplista de lo que en estos tiempos se considera un acto político. En una sociedad abierta y democrática, en la era de la comunicación, y cuando quien se manifiesta es nada menos que el director de la Institución, su negativa no puede merecer otra consideración que la de, efectivamente, acto político –precisamente lo que dice pretender evitar-, tanto como lo es la negativa de Zapatero a respaldar el Manifiesto porque sabe que enojaría a sus socios nacionalistas y perdería su apoyo en las acciones de gobierno, tan político como lo ha sido el acto de poner mi firma al pie de un Manifiesto, evidentemente con intenciones políticas. Dijo Edurne Uriarte, en una de sus columnas habituales de ABC, que “el objetivo y la sustancia del Manifiesto son políticos. Los referidos a los derechos de los españoles que no pueden aprender o utilizar con libertad el español en algunos lugares de España. Precisamente el despiste del Manifiesto -continua Uriarte- está en que no identifica responsabilidades políticas. En estas condiciones el señor García de la Concha no corre peligro de cogerse los dedos. No corre peligro de ser tratado de españolazo.”

Como se puede ver, el argumento de que se está haciendo uso político del Manifiesto ha hecho mella en algunas “sensibilidades de las izquierdas comprometidas”, quienes ya se han precipitado en marcar pautas para evitar problemas con las dictaduras nacionalistas. Algunos tienen miedo a ser catalogados de españolazos. La táctica de los “sensibles” es la de fingir que el problema no existe. Mirar para otro lado ignorando la humillación de los españolazos que ven pisoteados sus derechos legítimos.

También se ha sabido que el día 12 del pasado junio, el académico Francisco Rodríguez Adrados propuso a la RAE que instara al Gobierno a mantener, en las distintas comunidades autónomas, "el carácter del español como lengua común y oficial de España". El texto se discutió los días 12, 18 y 26. Aunque muchos académicos dieron su visto bueno al texto, finalmente no fue votado por falta de quórum. Se consideró, además, que la RAE "no era el sitio adecuado para hacer declaraciones como esas, lo que significaría meterse en un terreno muy conflictivo…". El diario que vengo citando, que desde el primer momento esta tratando con especial cariño e interés el asunto del Manifiesto -afortunadamente existen otros muchos medios que hacen lo mismo-, se hizo eco, el pasado sábado, del apoyo que varios académicos, como el propio Francisco Rodríguez Adrados, Gregorio Salvador, Valentín García Yebra y Manuel Seco han dado ya al texto. Hay una ausencia importante, sin embargo, entre estos apoyos: la del propio director de la RAE, Víctor García de la Concha. Por lo que se ve, la RAE no se atreve a salir en defensa del español, más allá de cuestiones gramaticales y lingüísticas, frente a las agresiones de los nacionalismos, a los derechos y libertades de los hispanohablantes. Defender derechos y libertades de ciudadanos maltratados, no es precisamente una indignidad.

Resulta providencial, en estos momentos de confusión del sentido del acto político en nuestra sociedad y del papel de nuestra lengua común, que en estos días, Rodríguez Adrados, 85 años, ya citado más arriba, uno de los más sabios estudiosos de la Lengua Española, acaba de recoger una selección de artículos que dan muestra de su extensa sabiduría bajo el titulo Hombre, política y sociedad en nuestro mundo, donde reune sus reflexiones sobre lo que el llama “el mundo infinito de los humanos”. Pilar Ortega Bargueño (El Mundo 4 de julio) ofreció un interesante trabajo sobre este insigne académico de la Lengua y de la Historia, helenista consagrado y presidente de honor de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Pues bien, Rodríguez Adrados, comprometido con la nuestra lengua común, no tiene ningún empacho en pedir el respaldo al Manifiesto y en afirmar que “la mayor parte de los académicos aprueban el contenido del Manifiesto, incluso los que dicen no.”

Otro académico de la lengua que no tiene pelos en la lengua para decir las cosas claras es, Luis María Ansón, quien en su Canela Fina del pasado día 8 en El Mundo, tronaba así: “en el Congreso del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero ha vendido la primogenitura del idioma castellano por un plato de escaños. Hay que ser cínico para negar la evidencia de la liquidación del derecho de los ciudadanos a educar a sus hijos en el idioma de Cervantes en algunas comunidades autónomas.” Más adelante afirma Ansón, en respuesta al argumento esgrimido para desvirtuar el objetivo del Manifiesto Pro Defensa del Español, que no esta en peligro y no necesita que nadie lo defienda, dice: “Pero es que no se trata de defender el castellano. Se trata de defender el derecho de los ciudadanos españoles a educar a sus hijos en la lengua común de España, conforme a la Constitución votada por la voluntad general libremente expresada por el pueblo.”

Frente al argumento de los que dicen que el Manifiesto va contra el catalán, conviene recordar que, cuando en los años veinte del pasado siglo, durante la dictadura de Primo de Rivera, el catalán padeció dificultades de parte de aquel Gobierno, la Academia, con don Ramón Menéndez Pidal a la cabeza, salió en defensa del catalán. Pero mas sorprendente resulta que los nacionalistas hayan olvidado el injusto sufrimiento que les infringió el régimen franquista cuando perseguía al catalán. Con esa experiencia vivida en propias carnes, su respuesta, ahora que se sienten amos de la situación, aparece como una vuelta de tortilla, una desquite. El burladero de los regímenes nacionalistas para justificar atropellos, resulta descaradamente alto. Parece que esta Europa de nuestros afanes, que no acaba de poner rumbo en sus ensayos constitucionales, tampoco acaba de encontrar la formula de vacunarse contra el montaraz mal de los nacionalismos que tanta sangre y sufrimiento ha producido, casi hasta ayer mismo. Más bien parece, en más ocasiones de las deseadas -Kosovo, la ultima-, que los estimula irresponsablemente.

Y para terminar vuelvo por donde empecé. Después de haber permanecido con satisfacción, justamente hace ahora 10 años, en la lista de miembros benefactores de la Fundación Pro Real Academia Española, los hechos, argumentos y reflexiones anteriormente expuestos, finalmente, me han llevado a tomar la decisión de manifestarle claramente, a la Gerente de la Fundación, Dª. Monserrat Sendagorta Comendio, por correo electrónico con acuse de recibo, lamentándolo de gran manera, mi voluntad de causar baja de dicha Fundación, por la incomodidad y el desconcierto que todo aquello me produce. Que cada miembro de la Fundación haga, libremente y en conciencia, lo que crea conveniente.