El enigmático número 11 en la historia de España
y en el terrorismo islámico reciente.
La conquista de Corduba y de Toledo el día de San Martín.
Casualidad o fatalismo de los números: 11-11-711.
Según el historiador Antonio Jaén Morente, en su libro Historia de Córdoba (Librería Luque, Córdoba 1976), Mugaiz el Rumí, encontró en Corduba, quizá tras un simulacro de combate, franca la entrada, por los elementos políticos adversos a Don Rodrigo, que creyeron que los árabes no venían como conquistadores, sino como aliados. El Gobernador de Corduba se defendió por espacio de dos meses, no en la iglesia de San Jorge como cantó la antigua tradición, sino en las afueras, o sea en la Basílica de San Acisclo, hasta que al fin se entregó a el Rumí, en noviembre del 711.
Según el profesor Manuel Sánchez Martínez, de la antigua Universidad Central de Barcelona, después de la victoria de Guadalete (Barbate o Guadarranque, porque no se ponen de acuerdo), Tariq se dirigió a Toledo, procediendo [de camino] a la ocupación de las diversas ciudades de la Bética (nombre romano con el que era conocido aquel territorio antes que los árabes lo conquistaran). La discusión se plantea si Tariq, en su camino a Toledo, pasó o no por Corduba. Sánchez Albornoz dice que no, que Tariq le dejó la misión de someter a Corduba a Mugaiz el Rumí. O sea que parece que definitivamente fue el Rumí el que acabo con la Corduba romana, condenando al olvido a su fundador, el pretor de la Hispania ulterior, Claudio Marcelo, allá por año169 (a. de C.). Después se le impondría el nombre de Kortuba, hasta el 29 de junio de 1236, festividad de San Pedro y San Pablo, que fue reconquistada por los cristianos (Fernando III el Santo).
Sea como sea, el hecho es que la conquista de Corduba se realizó, en principio, por asalto por el Rumí, que era un liberto del califa al-Walid. Mugaiz acampó en la alquería de Secunda (conocida actualmente por los cordobeses como Campo de la Verdad), próxima a Corduba. Un pastor que conocía bien los contornos, explicó a el Rumí las escasas condiciones defensivas de la ciudad, así como la existencia de un hueco accesible en sus murallas, junto a la puerta de la estatua, más conocida como la puerta de Felipe II, que está delante del viejo puente romano sobre el Río Betis, ahora conocido como Guadalquivir, puente que todavía sigue prestando sus útiles servicios a la ciudad. Una vez dentro, el Rumí y los suyos sitiaron al gobernador visigodo y a los aproximadamente 500 defensores que se habían refugiado en la iglesia de San Acisclo. Tras un largo asedio el gobernador fue capturado, la iglesia tomada, tras su incendio, y Corduba confiada al control de la comunidad judía. El citado historiador Sánchez Martínez, no concreta nada sobre la fecha exacta de la toma de Corduba, y coincide, con Jaén Morente, en que, en realidad, no hubo una ocupación violenta sino capitulación.
En la Red podemos encontrar un sitio bien documentado sobre la toma de Toledo. Este sitio se denomina Ingenieros del Rey. Tiene un apartado titulado Historia Militar de España, organizado por campañas. Esta excelente organización histórica me permitió encontrar fácilmente el periodo comprendido entre el 711 al 714: la conquista del Reino Visigodo, así como la fecha concreta de la toma de la capital del reino. En la campaña del 711, Tariq, como es bien sabido, desembarcó sus tropas en el llamado Mons Calpe (latín, Monte Calpe), una de las dos míticas columnas de Hércules (ahora es conocida como Peñón de Gibraltar). Después ocupó la ciudad de Carteya, cerca de la Bahía de Algeciras, donde derrotó a Sancho al que se supone hijo de una hermana de Don Rodrigo. Luego inició el avance por una calzada romana que conducía a Sevilla. Mientras Tariq llevaba a cabo todas estas correrías exitosas por la Bética (insisto, ese era su nombre hasta entonces), Don Rodrigo se encontraba, como no, aplacando a los revoltosos vascones de toda la vida. Tres semanas más tarde, cuando le dejaron los vascones (Don Rodrigo no era consciente de la gravedad de la situación y se recreó apaciguándolos, como tampoco digo que los vascones colaboraran conscientemente con la migración del estrecho), bajó hacia el sur, por fin, por una vía romana (que maravilla de civilización, siempre se podía encontrar una a mano) que va desde Córdoba-Écija-Morón y Cádiz. Entonces, el 19 de julio (que no el 18 de julio, que es de otra guerra) se encontraron los dos ejércitos en un sitio que es conocido como Guadi Weca, cerca de la antigua ciudad, hoy despoblada, de Lacea, desde donde, hacia siglos, se exportaba el aceite de oliva a Roma. O sea, quiero decir que los árabes no trajeron el olivo a Hispania, como ahora sostienen algunos entusiastas de la herencia andalusí.
El 22 de julio comenzó la batalla. El centro de la formación militar la mandaba el rey Don Rodrigo, y ambas alas estaban al mando de los hijos del destronado rey Witiza. Otros dicen que en el ala izquierda estaba el arzobispo de Sevilla, Oppas, hermano del rey Witiza. Como podemos ver, ya entonces los cargos importantes quedaban en familia. Nada más comenzado el combate, las dos alas, traicionando a su rey, se pasaron a las filas de los musulmanes. De los leales no quedó ninguno. Ni el cadáver de aquel rey recién nombrado, Don Rodrigo, antes Ruderico, Conde de La Bética. Hay que suponer que Don Rodrigo no tenía ni idea de la terrible traición que le habían tendido los partidarios de Witiza, que le costó la vida.
Tras esta derrota, conocida tradicionalmente como de Guadalete (disputas académicas aparte), los ejércitos se volvieron a enfrentar en Écija. En esta ocasión no hubo traidores, pero tampoco hubo victoria. Consumada las derrotas de Guadalete y de Écija, Tariq avanzó hacia Toledo, la capital del reino visigodo. Unos dicen que pasó por Corduba y la conquistó, y otros dicen que pasó de largo, encomendándole la toma de la ciudad a Mugaiz el Rumí, coincidiendo también con lo dicho más arriba por otros autores. Entró en la ciudad apoyado, sin duda, por los hombres del partido witiziano, que esperaban que los mercenarios musulmanes apoyasen el nombramiento de uno de los suyos como gobernador. Pero como ya es sabido, Tariq tenía otros planes. Proclamó la soberanía del califa de Damasco el 11 de noviembre del año 711, día de San Martín.
San Martín, obispo de Tours, celebra su día cada 11 de noviembre en el santoral católico
Hay dos personajes que se repiten con frecuencia en lo dicho más arriba: el Rumí y San Martín. Sobre el primero no me propongo añadir nada más, salvo comentar que actualmente es un apellido que tiene destacada presencia, como es el caso de Consuelo Rumí, actual Secretaria de Estado de Inmigración. Seguramente muchos de los esperados lectores de este post se habrán percatado de este curioso detalle.
Pero sí es oportuno traer aquí algunas curiosidades sobre San Martín. En el santoral católico hay varios santos con el mismo nombre: de Porres, de Tours, Papa, mártires colombianos, etc. Pero el santo que ahora interesa para esta curiosidad histórica, es conocido como San Martín, obispo de Tours en el año 397, cuyo día se celebra el 11 de noviembre. Martín significa el batallador. Es un santo tradicionalmente muy venerado por los franceses aunque su origen fuese húngaro. De pequeño se fue a vivir a Italia pues su padre era un veterano militar. A los 15 años, San Martín, siguiendo la tradición familiar, ya vestía el uniforme militar. De ahí quizá lo de batallador, aunque luego cambió el uniforme por el de religioso, con tanto merito y devoción que le elevó a los altares.
Sin extenderme demasiado sobre la historia de San Martín, el caso es que aparece en Poitiers (en 732 Carlos Martel le paró los pies a los árabes), ya converso, donde entonces estaba como obispo el sabio San Hilario (que en 461 fue el Papa 46 de la Iglesia), que se encargó de profundizar en su educación cristiana. Por algún motivo que no viene al caso, San Martín, discípulo de San Hilario, fue invitado a Tours, y cuando entraba por su catedral, toda la multitud lo aclamó como obispo. Según se cuenta, aunque San Martín se negaba a aceptar tan digno cargo, finalmente fue obligado a aceptarlo. En una ocasión en la que un viejo compañero de armas le reprochaba de ser cobarde por retirarse del ejercito, contestó: “con la espada puedo vencer a los enemigos materiales, con la cruz derroto a los enemigos espirituales”. San Martín es identificado, por muchos creyentes, como el santo que cortó con su espada la mitad de su capa (la dejó en capilla) para dársela a un pobre. En latín, decir medio manto es decir capilla. Así decían: “vamos a orar donde está la capilla”, y de ahí viene el nombre de capilla, que se da a los pequeños salones hechos para orar.
El cerdo, la matanza del día de San Martín y la prohibición de su consumo por el Islam
Puestos a hacer cábalas con las fechas y los santos correspondientes, hablemos de la matanza del cerdo. La matanza del cerdo en España se ha realizado, tradicionalmente, entre noviembre y diciembre. Consultadas diversas fuentes sobre el comienzo de la celebración de esta enraizada tradición, cuyo acto ha congregado a toda la familia, como acto precursor de la fiestas de Navidad, la mayoría coinciden en señalar como fecha la del 11 de noviembre, festividad de San Martín, de ahí el conocido refrán de “a todo cerdo le llega su San Martín”.
Respecto a la carne de cerdo y su prohibición en el Islam, en una revista de adscripción árabe, entre otras muchas colgadas en la Red, pude informarme de los siguientes pormenores. “El cerdo es por naturaleza haragán e indulgente en el sexo, le disgusta la luz del sol, carece de energía para luchar, come casi todo lo que encuentra a su alrededor, excrementos o cualquier inmundicia”. Y sigue la información. “De todas las carnes de animales, el cerdo constituye la cuna más grande de gérmenes dañinos y el principal reservario para la infección humana”.
Con propósito de ampliar y contrastar información, aprovecho la que me ofrece otra de las muchas revistas de cultura árabe que se encuentran en la Red. “El puerco es absolutamente impuro y comer su carne, su grasa, etc., así como utilizar su piel o cualquier otra parte, está estrictamente prohibido. Dios ha dicho en diversas partes del sagrado Corán, os están vedados, lo mortecino, la sangre, la carne de cerdo y todo lo que haya sido sacrificado con la invocación de otro nombre que no sea el de Dios. Los animales estrangulados, los ultimados a golpes, los muertos a causa de una caída o cornada, los atrapados por una fiera, etc.” Y para terminar recojo una última cita: “El cerdo que divide la pesuña y no rumia, es inmundo para vosotros. No comeréis su carne ni tocareis su cadáver. Será inmundo para vosotros”.
El fatídico número 11 se repite en las fechas de los recientes actos de terrorismo islámico
Pero no solamente encontramos hechos luctuosos en la historia, que por lejanía en el tiempo nos dejan relativamente fríos, con el único afán de satisfacer curiosidades, sino que, inevitablemente, también acuden a nuestra memoria dos fechas que no nos dejan indiferentes y que recordamos con tristeza y dolor.
Estas fechas, ligadas también al fatídico número 11, son: las del 11 de septiembre de 2001, y la del 11 de marzo de 2004. La primera ocurrió en Nueva York, el Pentágono de Washington y el aeropuerto de Pensilvania. Como recuerdo respetuoso a las víctimas, creo oportuno traer aquí, escuetamente, el recuento estadístico que produjo semejante acto terrorista. En el World Trade Center, murieron 2.602 personas más 24 desaparecidos. En el vuelo 11 de American Airline, murieron 93 personas. En el vuelo 175 de United Airline, murieron 64 personas. En el Pentágono, en el edificio murieron 125 personas. En el vuelo 77 de American Airline 64 personas. En Pensilvania, en el vuelo 93 de United Airline, murieron 44 personas. En resumen, un total de 2.992 muertos y 24 desaparecidos.
En cuanto a la segunda fecha, la de 11 de marzo de 2004, ocurrió en Madrid. Fueron una serie de ataque terroristas en la red ferroviaria de Cercanía de Madrid, Estación de Atocha. Se trata del mayor atentado cometido en España hasta la fecha, con 10 explosiones casi simultáneas, en cuatro trenes, a la hora punta de la mañana, hora a la que trabajadores y estudiantes iban camino de cumplir con sus deberes. Este caso, además de triste, donde fallecieron 191 personas y más de 1.700 resultaron heridas, a pesar del tiempo transcurrido, está tan enmarañado que produce angustia cuando se reflexiona sobre la situación del caso y el poco conocimiento que aún tenemos de lo que verdaderamente ocurrió.
Seguramente, si se rastrea con paciencia en la Red, aparecerán todo tipo de análisis cabalísticos y ristras de causalidades en los que el fatídico número haya tenido el triste papel protagonista. Aunque sea con el propósito de relajar el mal ambiento de los dos casos más arriba descritos, recojo uno de estos fútiles análisis, relacionados con el 11-S, sobre el que se pueden encontrar otros semejantes, a miles. New York City tiene 11 letras; Afghanistan tiene 11 letras; Ramsin Yusef, el terrorista que amenazó con destruir las Torres Gemelas en 1993, tiene 11 letras; Gorge W. Busch tiene 11 letras; New York es el estado número 11; el primer avión que se estrello contra las Torres Gemelas, fue el vuelo número 11, etc., etc. Como decía el torero, acertadamente, hay gente pa to. Espero que la lectura de este post les haya satisfecho algunas curiosidades, les haya divertido al descubrir ciertas casualidades, o fatalismos ocultos, de la historia con sus nombres y fechas.
Para opiniones libres de actualidad económica, política, social, histórica, científica, artística, literaria..
domingo, 28 de septiembre de 2008
jueves, 10 de julio de 2008
El Manifiesto Pro Defensa de la Lengua Común y la Fundación Pro RAE

En el año 1998, todos los economistas que por aquellas fechas figurábamos colegiados en el Colegio Central de Economistas de Madrid, recibimos la invitación de darnos de alta como Miembros Benefactores de la recién nacida Fundación Pro RAE. Ignoro cuantos de mis colegas aceptaron, como yo mismo hice con entusiasmo, la honrosa invitación que, a fin de cuentas, representaba prestar apoyo institucional a nuestra querida Lengua Española, expresión con la que casi siempre era identificada, no sólo en nuestro país, sino absolutamente, por cualquier parte del mundo donde nuestra actividad profesional nos llevara.
Por aquellas fechas la Academia, nada castellanista, fiel a si misma, resistía los embates de los políticos nacionalistas y asociados, como en cierta ocasión lo hizo el admirado Octavio Paz, con ocasión de otro de los tendenciosos falsos debates sobre si nuestra lengua común se debía llamar castellana o española, a lo que contestó, ante un micrófono con cámara: “yo no sé castellano, yo hablo español”. A Octavio Paz, evidentemente, no le gustaban los cismas a la chilena ni similares –que el sensato presidente chileno Ibáñez zanjó en junio de 1927-. Octavio Paz, como es bien sabido, escribía y hablaba un bellísimo español con grato acento mejicano. La mejor prueba de lo que digo, sobre la postura nada castellanista de la RAE, la podemos encontrar en el prólogo de la Ortografía de la Lengua Española, en su edición de junio del año 1999, en esta ocasión revisada por todos las Academias de la Lengua Española, o sea, verdaderamente panhispánica. Conviene recordar que la primera Ortographía -precisamente así escrita- de la Lengua Española data de 1741.
En el citado prólogo de la edición de 1999, podemos encontrar abundante información de gran utilidad a los fines de este modesto trabajo que llevo a cabo en apoyo del sonado, estos días, Manifiesto Pro la Lengua Común Española, nacido oportunamente en defensa de los derechos de los hispanohablantes perseguidos por los nuevos caciques nacionalistas excluyentes. Del prologo: “El gran lingüista suramericano Ángel Rosenblat escribiría que la unidad ortográfica es la mayor fuerza aglutinante, unificadora de una amplia comunidad cultural: por debajo de ella pueden convivir sin peligros todas las diferencias dialectales. Y añadiría: el triunfo de la ortografía académica es el triunfo del espíritu de unidad hispánica”.
Si uno se toma la molestia de leer con detenimiento las casi XX páginas del prólogo, de la ya citada Ortografía de la Lengua Española del año 1999, podrá comprobar que, a pesar de que en el artículo 3 de la Constitución Española de 1978 dice que “1. El castellano es la lengua española oficial del Estado….”, en solo en una ocasión del prologo se dice, “nuestra lengua castellana o española”; en dos ocasiones se usa la expresión “hispanohablantes”; en cinco ocasiones se usa la expresión, “lengua española”. No aparece, ni una sola vez, la expresión lengua castellana para referirse a nuestra lengua común. Como digo, esto a pesar de que la Constitución llevaba ya 11 años promulgada. Cabe pensar que, entonces, la RAE se consideraba tan independiente en sus funciones fundacionales de “limpiar, fijar y dar esplendor” a la lengua española, como cabría esperar que lo fuera cualquier otra institución académica española independiente de los órganos del Estado. Ciertamente, esta ha sido la “política” seguida habitualmente por la RAE.
De sobra son conocidas las razones por las que un grupo de intelectuales han salido en defensa de los derechos de los hispanohablantes en aquellas autonomías en las que gobiernan nacionalistas integristas y excluyentes. En la presentación del manifiesto, el escritor Fernando Savater ha señalado que los firmantes solicitan al Parlamento las modificaciones o esclarecimientos necesarios de la Constitución y de los Estatutos de autonomía para garantizar "en todos los campos y en todo el territorio nacional" los derechos de quienes opten por el castellano.
No es la primara vez que se han presentado manifiestos similares en defensa de la lengua común española. Pero en esta ocasión ha tenido un efecto expansivo considerable. Pero también, nunca antes la persecución a hispanohablantes había sido tan abiertamente agresiva. En estos momentos, si le preguntamos al buscador Google por el Manifiesto en cuestión, aparecen aproximadamente más de un millón doscientos mil sitios en la red que lo mencionan, lo propagan o invitan a firmarlo. Recientemente pudimos leer en ABC, lo siguiente: “Jamás un texto de esta naturaleza había recabado tantos apoyos. Jamás había habido entre estos apoyos tantas firmas ilustres de escritores y artistas, tantas palmas y tantos laureles. Jamás se habían sumado a la iniciativa, en primera o en segunda instancia, partidos políticos en pleno, desde la cúpula hasta el último de los militantes. Lo primero, pues, que cabe preguntarse es por qué.”
Como era de esperar, también aparecen algunos anti Manifiesto, no contra el castellano o el español, sino como juego retórico para desvirtuar la iniciativa: “la lengua común no corre peligro y no necesita defensa”. Esto es lo que se podría llamar dar una burda larga cambiada. Pero está bien clara la intención del Manifiesto: son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. Por eso, en aras de la claridad de objetivos, no está por demás reflejar aquí, aunque sea de forma abreviada, el contenido del Manifiesto, para que no haya duda de para quienes se solicita ayuda: en defensa algunas personas, algunos ciudadanos que ven injustamente cercenados sus derechos de hispanohablantes.
El manifiesto se resume en los siguientes cinco puntos abreviados:
1.La lengua española es común y oficial a todo el territorio nacional. 2.Todos los ciudadanos que lo deseen tienen derecho a ser educados en lengua española, sea cual fuere su lengua materna. 3.En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser atendido institucionalmente en las dos lenguas oficiales. 4.La rotulación de los edificios oficiales y de las vías públicas es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica. 5.Los representantes políticos, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua española lo mismo dentro de España que en el extranjero.
También en el mismo medio antes citado, ABC, pudimos leer ciertas declaraciones de Víctor García de la Concha con las que justificaba su negativa a firmar el Manifiesto: "por principio", nunca firma ninguno; la Academia no entra en esto porque "se trata de un problema político”. Resulta chocante que el director de la RAE exprese una visión tan estrecha y simplista de lo que en estos tiempos se considera un acto político. En una sociedad abierta y democrática, en la era de la comunicación, y cuando quien se manifiesta es nada menos que el director de la Institución, su negativa no puede merecer otra consideración que la de, efectivamente, acto político –precisamente lo que dice pretender evitar-, tanto como lo es la negativa de Zapatero a respaldar el Manifiesto porque sabe que enojaría a sus socios nacionalistas y perdería su apoyo en las acciones de gobierno, tan político como lo ha sido el acto de poner mi firma al pie de un Manifiesto, evidentemente con intenciones políticas. Dijo Edurne Uriarte, en una de sus columnas habituales de ABC, que “el objetivo y la sustancia del Manifiesto son políticos. Los referidos a los derechos de los españoles que no pueden aprender o utilizar con libertad el español en algunos lugares de España. Precisamente el despiste del Manifiesto -continua Uriarte- está en que no identifica responsabilidades políticas. En estas condiciones el señor García de la Concha no corre peligro de cogerse los dedos. No corre peligro de ser tratado de españolazo.”
Como se puede ver, el argumento de que se está haciendo uso político del Manifiesto ha hecho mella en algunas “sensibilidades de las izquierdas comprometidas”, quienes ya se han precipitado en marcar pautas para evitar problemas con las dictaduras nacionalistas. Algunos tienen miedo a ser catalogados de españolazos. La táctica de los “sensibles” es la de fingir que el problema no existe. Mirar para otro lado ignorando la humillación de los españolazos que ven pisoteados sus derechos legítimos.
También se ha sabido que el día 12 del pasado junio, el académico Francisco Rodríguez Adrados propuso a la RAE que instara al Gobierno a mantener, en las distintas comunidades autónomas, "el carácter del español como lengua común y oficial de España". El texto se discutió los días 12, 18 y 26. Aunque muchos académicos dieron su visto bueno al texto, finalmente no fue votado por falta de quórum. Se consideró, además, que la RAE "no era el sitio adecuado para hacer declaraciones como esas, lo que significaría meterse en un terreno muy conflictivo…". El diario que vengo citando, que desde el primer momento esta tratando con especial cariño e interés el asunto del Manifiesto -afortunadamente existen otros muchos medios que hacen lo mismo-, se hizo eco, el pasado sábado, del apoyo que varios académicos, como el propio Francisco Rodríguez Adrados, Gregorio Salvador, Valentín García Yebra y Manuel Seco han dado ya al texto. Hay una ausencia importante, sin embargo, entre estos apoyos: la del propio director de la RAE, Víctor García de la Concha. Por lo que se ve, la RAE no se atreve a salir en defensa del español, más allá de cuestiones gramaticales y lingüísticas, frente a las agresiones de los nacionalismos, a los derechos y libertades de los hispanohablantes. Defender derechos y libertades de ciudadanos maltratados, no es precisamente una indignidad.
Resulta providencial, en estos momentos de confusión del sentido del acto político en nuestra sociedad y del papel de nuestra lengua común, que en estos días, Rodríguez Adrados, 85 años, ya citado más arriba, uno de los más sabios estudiosos de la Lengua Española, acaba de recoger una selección de artículos que dan muestra de su extensa sabiduría bajo el titulo Hombre, política y sociedad en nuestro mundo, donde reune sus reflexiones sobre lo que el llama “el mundo infinito de los humanos”. Pilar Ortega Bargueño (El Mundo 4 de julio) ofreció un interesante trabajo sobre este insigne académico de la Lengua y de la Historia, helenista consagrado y presidente de honor de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Pues bien, Rodríguez Adrados, comprometido con la nuestra lengua común, no tiene ningún empacho en pedir el respaldo al Manifiesto y en afirmar que “la mayor parte de los académicos aprueban el contenido del Manifiesto, incluso los que dicen no.”
Otro académico de la lengua que no tiene pelos en la lengua para decir las cosas claras es, Luis María Ansón, quien en su Canela Fina del pasado día 8 en El Mundo, tronaba así: “en el Congreso del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero ha vendido la primogenitura del idioma castellano por un plato de escaños. Hay que ser cínico para negar la evidencia de la liquidación del derecho de los ciudadanos a educar a sus hijos en el idioma de Cervantes en algunas comunidades autónomas.” Más adelante afirma Ansón, en respuesta al argumento esgrimido para desvirtuar el objetivo del Manifiesto Pro Defensa del Español, que no esta en peligro y no necesita que nadie lo defienda, dice: “Pero es que no se trata de defender el castellano. Se trata de defender el derecho de los ciudadanos españoles a educar a sus hijos en la lengua común de España, conforme a la Constitución votada por la voluntad general libremente expresada por el pueblo.”
Frente al argumento de los que dicen que el Manifiesto va contra el catalán, conviene recordar que, cuando en los años veinte del pasado siglo, durante la dictadura de Primo de Rivera, el catalán padeció dificultades de parte de aquel Gobierno, la Academia, con don Ramón Menéndez Pidal a la cabeza, salió en defensa del catalán. Pero mas sorprendente resulta que los nacionalistas hayan olvidado el injusto sufrimiento que les infringió el régimen franquista cuando perseguía al catalán. Con esa experiencia vivida en propias carnes, su respuesta, ahora que se sienten amos de la situación, aparece como una vuelta de tortilla, una desquite. El burladero de los regímenes nacionalistas para justificar atropellos, resulta descaradamente alto. Parece que esta Europa de nuestros afanes, que no acaba de poner rumbo en sus ensayos constitucionales, tampoco acaba de encontrar la formula de vacunarse contra el montaraz mal de los nacionalismos que tanta sangre y sufrimiento ha producido, casi hasta ayer mismo. Más bien parece, en más ocasiones de las deseadas -Kosovo, la ultima-, que los estimula irresponsablemente.
Y para terminar vuelvo por donde empecé. Después de haber permanecido con satisfacción, justamente hace ahora 10 años, en la lista de miembros benefactores de la Fundación Pro Real Academia Española, los hechos, argumentos y reflexiones anteriormente expuestos, finalmente, me han llevado a tomar la decisión de manifestarle claramente, a la Gerente de la Fundación, Dª. Monserrat Sendagorta Comendio, por correo electrónico con acuse de recibo, lamentándolo de gran manera, mi voluntad de causar baja de dicha Fundación, por la incomodidad y el desconcierto que todo aquello me produce. Que cada miembro de la Fundación haga, libremente y en conciencia, lo que crea conveniente.
Por aquellas fechas la Academia, nada castellanista, fiel a si misma, resistía los embates de los políticos nacionalistas y asociados, como en cierta ocasión lo hizo el admirado Octavio Paz, con ocasión de otro de los tendenciosos falsos debates sobre si nuestra lengua común se debía llamar castellana o española, a lo que contestó, ante un micrófono con cámara: “yo no sé castellano, yo hablo español”. A Octavio Paz, evidentemente, no le gustaban los cismas a la chilena ni similares –que el sensato presidente chileno Ibáñez zanjó en junio de 1927-. Octavio Paz, como es bien sabido, escribía y hablaba un bellísimo español con grato acento mejicano. La mejor prueba de lo que digo, sobre la postura nada castellanista de la RAE, la podemos encontrar en el prólogo de la Ortografía de la Lengua Española, en su edición de junio del año 1999, en esta ocasión revisada por todos las Academias de la Lengua Española, o sea, verdaderamente panhispánica. Conviene recordar que la primera Ortographía -precisamente así escrita- de la Lengua Española data de 1741.
En el citado prólogo de la edición de 1999, podemos encontrar abundante información de gran utilidad a los fines de este modesto trabajo que llevo a cabo en apoyo del sonado, estos días, Manifiesto Pro la Lengua Común Española, nacido oportunamente en defensa de los derechos de los hispanohablantes perseguidos por los nuevos caciques nacionalistas excluyentes. Del prologo: “El gran lingüista suramericano Ángel Rosenblat escribiría que la unidad ortográfica es la mayor fuerza aglutinante, unificadora de una amplia comunidad cultural: por debajo de ella pueden convivir sin peligros todas las diferencias dialectales. Y añadiría: el triunfo de la ortografía académica es el triunfo del espíritu de unidad hispánica”.
Si uno se toma la molestia de leer con detenimiento las casi XX páginas del prólogo, de la ya citada Ortografía de la Lengua Española del año 1999, podrá comprobar que, a pesar de que en el artículo 3 de la Constitución Española de 1978 dice que “1. El castellano es la lengua española oficial del Estado….”, en solo en una ocasión del prologo se dice, “nuestra lengua castellana o española”; en dos ocasiones se usa la expresión “hispanohablantes”; en cinco ocasiones se usa la expresión, “lengua española”. No aparece, ni una sola vez, la expresión lengua castellana para referirse a nuestra lengua común. Como digo, esto a pesar de que la Constitución llevaba ya 11 años promulgada. Cabe pensar que, entonces, la RAE se consideraba tan independiente en sus funciones fundacionales de “limpiar, fijar y dar esplendor” a la lengua española, como cabría esperar que lo fuera cualquier otra institución académica española independiente de los órganos del Estado. Ciertamente, esta ha sido la “política” seguida habitualmente por la RAE.
De sobra son conocidas las razones por las que un grupo de intelectuales han salido en defensa de los derechos de los hispanohablantes en aquellas autonomías en las que gobiernan nacionalistas integristas y excluyentes. En la presentación del manifiesto, el escritor Fernando Savater ha señalado que los firmantes solicitan al Parlamento las modificaciones o esclarecimientos necesarios de la Constitución y de los Estatutos de autonomía para garantizar "en todos los campos y en todo el territorio nacional" los derechos de quienes opten por el castellano.
No es la primara vez que se han presentado manifiestos similares en defensa de la lengua común española. Pero en esta ocasión ha tenido un efecto expansivo considerable. Pero también, nunca antes la persecución a hispanohablantes había sido tan abiertamente agresiva. En estos momentos, si le preguntamos al buscador Google por el Manifiesto en cuestión, aparecen aproximadamente más de un millón doscientos mil sitios en la red que lo mencionan, lo propagan o invitan a firmarlo. Recientemente pudimos leer en ABC, lo siguiente: “Jamás un texto de esta naturaleza había recabado tantos apoyos. Jamás había habido entre estos apoyos tantas firmas ilustres de escritores y artistas, tantas palmas y tantos laureles. Jamás se habían sumado a la iniciativa, en primera o en segunda instancia, partidos políticos en pleno, desde la cúpula hasta el último de los militantes. Lo primero, pues, que cabe preguntarse es por qué.”
Como era de esperar, también aparecen algunos anti Manifiesto, no contra el castellano o el español, sino como juego retórico para desvirtuar la iniciativa: “la lengua común no corre peligro y no necesita defensa”. Esto es lo que se podría llamar dar una burda larga cambiada. Pero está bien clara la intención del Manifiesto: son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. Por eso, en aras de la claridad de objetivos, no está por demás reflejar aquí, aunque sea de forma abreviada, el contenido del Manifiesto, para que no haya duda de para quienes se solicita ayuda: en defensa algunas personas, algunos ciudadanos que ven injustamente cercenados sus derechos de hispanohablantes.
El manifiesto se resume en los siguientes cinco puntos abreviados:
1.La lengua española es común y oficial a todo el territorio nacional. 2.Todos los ciudadanos que lo deseen tienen derecho a ser educados en lengua española, sea cual fuere su lengua materna. 3.En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser atendido institucionalmente en las dos lenguas oficiales. 4.La rotulación de los edificios oficiales y de las vías públicas es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica. 5.Los representantes políticos, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua española lo mismo dentro de España que en el extranjero.
También en el mismo medio antes citado, ABC, pudimos leer ciertas declaraciones de Víctor García de la Concha con las que justificaba su negativa a firmar el Manifiesto: "por principio", nunca firma ninguno; la Academia no entra en esto porque "se trata de un problema político”. Resulta chocante que el director de la RAE exprese una visión tan estrecha y simplista de lo que en estos tiempos se considera un acto político. En una sociedad abierta y democrática, en la era de la comunicación, y cuando quien se manifiesta es nada menos que el director de la Institución, su negativa no puede merecer otra consideración que la de, efectivamente, acto político –precisamente lo que dice pretender evitar-, tanto como lo es la negativa de Zapatero a respaldar el Manifiesto porque sabe que enojaría a sus socios nacionalistas y perdería su apoyo en las acciones de gobierno, tan político como lo ha sido el acto de poner mi firma al pie de un Manifiesto, evidentemente con intenciones políticas. Dijo Edurne Uriarte, en una de sus columnas habituales de ABC, que “el objetivo y la sustancia del Manifiesto son políticos. Los referidos a los derechos de los españoles que no pueden aprender o utilizar con libertad el español en algunos lugares de España. Precisamente el despiste del Manifiesto -continua Uriarte- está en que no identifica responsabilidades políticas. En estas condiciones el señor García de la Concha no corre peligro de cogerse los dedos. No corre peligro de ser tratado de españolazo.”
Como se puede ver, el argumento de que se está haciendo uso político del Manifiesto ha hecho mella en algunas “sensibilidades de las izquierdas comprometidas”, quienes ya se han precipitado en marcar pautas para evitar problemas con las dictaduras nacionalistas. Algunos tienen miedo a ser catalogados de españolazos. La táctica de los “sensibles” es la de fingir que el problema no existe. Mirar para otro lado ignorando la humillación de los españolazos que ven pisoteados sus derechos legítimos.
También se ha sabido que el día 12 del pasado junio, el académico Francisco Rodríguez Adrados propuso a la RAE que instara al Gobierno a mantener, en las distintas comunidades autónomas, "el carácter del español como lengua común y oficial de España". El texto se discutió los días 12, 18 y 26. Aunque muchos académicos dieron su visto bueno al texto, finalmente no fue votado por falta de quórum. Se consideró, además, que la RAE "no era el sitio adecuado para hacer declaraciones como esas, lo que significaría meterse en un terreno muy conflictivo…". El diario que vengo citando, que desde el primer momento esta tratando con especial cariño e interés el asunto del Manifiesto -afortunadamente existen otros muchos medios que hacen lo mismo-, se hizo eco, el pasado sábado, del apoyo que varios académicos, como el propio Francisco Rodríguez Adrados, Gregorio Salvador, Valentín García Yebra y Manuel Seco han dado ya al texto. Hay una ausencia importante, sin embargo, entre estos apoyos: la del propio director de la RAE, Víctor García de la Concha. Por lo que se ve, la RAE no se atreve a salir en defensa del español, más allá de cuestiones gramaticales y lingüísticas, frente a las agresiones de los nacionalismos, a los derechos y libertades de los hispanohablantes. Defender derechos y libertades de ciudadanos maltratados, no es precisamente una indignidad.
Resulta providencial, en estos momentos de confusión del sentido del acto político en nuestra sociedad y del papel de nuestra lengua común, que en estos días, Rodríguez Adrados, 85 años, ya citado más arriba, uno de los más sabios estudiosos de la Lengua Española, acaba de recoger una selección de artículos que dan muestra de su extensa sabiduría bajo el titulo Hombre, política y sociedad en nuestro mundo, donde reune sus reflexiones sobre lo que el llama “el mundo infinito de los humanos”. Pilar Ortega Bargueño (El Mundo 4 de julio) ofreció un interesante trabajo sobre este insigne académico de la Lengua y de la Historia, helenista consagrado y presidente de honor de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Pues bien, Rodríguez Adrados, comprometido con la nuestra lengua común, no tiene ningún empacho en pedir el respaldo al Manifiesto y en afirmar que “la mayor parte de los académicos aprueban el contenido del Manifiesto, incluso los que dicen no.”
Otro académico de la lengua que no tiene pelos en la lengua para decir las cosas claras es, Luis María Ansón, quien en su Canela Fina del pasado día 8 en El Mundo, tronaba así: “en el Congreso del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero ha vendido la primogenitura del idioma castellano por un plato de escaños. Hay que ser cínico para negar la evidencia de la liquidación del derecho de los ciudadanos a educar a sus hijos en el idioma de Cervantes en algunas comunidades autónomas.” Más adelante afirma Ansón, en respuesta al argumento esgrimido para desvirtuar el objetivo del Manifiesto Pro Defensa del Español, que no esta en peligro y no necesita que nadie lo defienda, dice: “Pero es que no se trata de defender el castellano. Se trata de defender el derecho de los ciudadanos españoles a educar a sus hijos en la lengua común de España, conforme a la Constitución votada por la voluntad general libremente expresada por el pueblo.”
Frente al argumento de los que dicen que el Manifiesto va contra el catalán, conviene recordar que, cuando en los años veinte del pasado siglo, durante la dictadura de Primo de Rivera, el catalán padeció dificultades de parte de aquel Gobierno, la Academia, con don Ramón Menéndez Pidal a la cabeza, salió en defensa del catalán. Pero mas sorprendente resulta que los nacionalistas hayan olvidado el injusto sufrimiento que les infringió el régimen franquista cuando perseguía al catalán. Con esa experiencia vivida en propias carnes, su respuesta, ahora que se sienten amos de la situación, aparece como una vuelta de tortilla, una desquite. El burladero de los regímenes nacionalistas para justificar atropellos, resulta descaradamente alto. Parece que esta Europa de nuestros afanes, que no acaba de poner rumbo en sus ensayos constitucionales, tampoco acaba de encontrar la formula de vacunarse contra el montaraz mal de los nacionalismos que tanta sangre y sufrimiento ha producido, casi hasta ayer mismo. Más bien parece, en más ocasiones de las deseadas -Kosovo, la ultima-, que los estimula irresponsablemente.
Y para terminar vuelvo por donde empecé. Después de haber permanecido con satisfacción, justamente hace ahora 10 años, en la lista de miembros benefactores de la Fundación Pro Real Academia Española, los hechos, argumentos y reflexiones anteriormente expuestos, finalmente, me han llevado a tomar la decisión de manifestarle claramente, a la Gerente de la Fundación, Dª. Monserrat Sendagorta Comendio, por correo electrónico con acuse de recibo, lamentándolo de gran manera, mi voluntad de causar baja de dicha Fundación, por la incomodidad y el desconcierto que todo aquello me produce. Que cada miembro de la Fundación haga, libremente y en conciencia, lo que crea conveniente.
jueves, 28 de febrero de 2008
Los debates de los políticos y la abdicación del cuarto poder en España
Quiero empezar diciendo que, este modelo sui géneris de debate, Zapatero vs. Rajoy, que nos ha impuesto la partitocracia con la vergonzosa abdicación de una parte significativa de la profesión periodística, en mi opinión, lo ganó Rajoy. A continuación, me fui a rastrear por los distintos medios, para contrastar mi opinión subjetiva con la de los expertos, las encuestas científicas, los formadores de opinión. Fue una desagradable experiencia. A mi mente no dejaban de llegar flashbacks de las actuales elecciones primarias que se están celebrando –curiosa casualidad- en Estados Unidos.
Antena3 TV, que no retransmitió el debate por las razones que comentaré más adelante, organizo un desfile con los directores de periódicos más destacados, dirigido por Matías Prats, para que se pronunciaran sobre quien había sido el ganador. Increíblemente, mejor dicho, fatalmente, cada director identificó a su ganador, indefectiblemente, con el partido político por el que “labora” cada día. Todo eso reforzado con los más peregrinos y tendenciosos argumentos. Así, tan fatalmente previsible, a piñón fijo. Este mismo vergonzoso panorama se pudo apreciar en todas y cada de las encuestas, tertulianos y demás peñas que salieron en esa noche mágica –la magia de las 100 verdades y un solo hecho- en los medios. Record de audiencia en nuestra historia. Todos vimos lo mismo, pero los periodistas nos contaron multitud de cuentos sobre un mismo hecho. ¡No puede ser que lo que me cuentan no coincida, en nada, con lo que yo he visto! En fin, cada oveja con su pareja. ¡Qué descrédito de las encuestas descaradamente manipuladas! Que vergüenza de formadores de opinión que no son otra cosa que la voz de su amo, de los suyos, pase lo que pase.
Dice Arcadi Espada, en su columna fija ZOOM, de El Mundo, dos días después del debate, quien se ha propuesto hostigar las conciencias de los periodistas “ausentes”: “un debate electoral no pueden organizarlo los políticos”. Efectivamente, el resultado, como bien pudimos ver, fue un remedo malo de los debates parlamentarios, y además indigno por pretender presentarlo –los políticos y su Academia de TV- como un debate de candidatos de estos tiempos.
Desde hace tiempo los ciudadanos tenemos asumido, de buen grado, que el periodismo ejerza de “cuarto poder”. Lo consiguió en dura lucha con el primer poder, mucho antes de que existieran las Facultades de Periodismo. Pero, hete aquí que, casi sin darnos cuenta, en este país llamado España, una parte significativa de los profesionales con carnet de periodismo reglamentado –que además cuenta con su Colegio profesional y su correspondiente presidente- , han renunciado a su independencia y han decidido integrarse en las distintas “cuerdas militantes” y dejarse abducir por las mitologías ideológicas. Ya sé que cada periodista tiene su “alma en su armario”, como los porteros, lo médicos, los camareros, los militares, etc., profesiones tan dignas como la de periodista, pero que cuando prestan su servicio, todos, honestamente, dejan su ideología en la percha de entrada. Cosa de honestidad profesional. Naturalmente, los más perjudicados con la renuncia de estos guardianes de la playa de la verdad, que nos protegían de la falta de transparencia de las acciones del poder político, somos los ciudadanos, que nos hemos quedado huérfanos, desconcertados. Afortunadamente, simultáneamente ha ido surgiendo un nuevo periodismo libre, e incluso anárquico, que nos ofrece la Red, hasta ahora llamado, un tanto apresuradamente, periodismo digital. Suena raro, aunque lo importante es que nos proporcione información limpia de manipulaciones ideológicas, no sometida.
Pero vale la pena seguir destilando el jarabe fuerte, pero depurativo, de la columna de Arcadi Espada a la que hacia referencia más arriba: “Sólo dos hombres inseguros de sus ideas y de su capacidad de exponerlas son capaces de imponer absurdas reglas que encapsularan el diálogo”. Y aquí viene el purgante: “Y sólo un periodismo espectral, esa soi disant Academia de Televisión, vieja antes de nacer, puede aceptarlas”.
Cuanta lágrima de cocodrilo se están echando en el pos debate, recalquémoslo una vez más, organizado por los políticos con la postura autista del periodismo. De boca para afuera, todos dicen que les apasiona la confrontación de ideas, aunque detestan esa política-espectáculo que se basa en los juicios gratuitos y prepotentes de quienes fabrican aberraciones de la verdad. Dice la vicepresidenta en ejercicio, De la Vega, con su sonrisa de siemprepuesta: “el presidente ha ganado 8 a 3 al líder del PP”. ¿Hay quién dé más? ¿Es verdad, es mentira? Y pregunto, ¿quién nos protege? Y la paradoja es que, simultáneamente, tenemos a nuestro alcance una muestra de cómo los debates deberían hacerse: Obama vs. Hillary. Los contrastes que ofrece la comparación de las simples imágenes que nos llegan por TV, revuelven nuestra conciencia. Si a la oposición le impiden que controle, como es su obligación, a base de “cordones sanitarios”, multiplataformas y pactos "tinellianos"; y el cuarto poder se apunta a las “cuerdas militantes”, ¿entonces, qué nos queda? La prensa libre digital. La esperanza.
Ciertamente, como dice Ferrer Molina en su columna fija Pulsaciones, de El Mundo: “hay personas inconvencibles, para las que Demóstenes habría sucumbido el lunes igualmente ante la sonrisa acrílica de ZP”. ¿Y los periodistas también son inconvencibles? La última historia fascinante de adhesión de artistas nos la ofrece Aute, según recoge también Molina: “personalmente prefiero sus errores a los objetivos de Aznar, ¡uy!, perdón, quise decir Rajoy”. ¡Ay!, la pachanga PAZ (Plataforma de Amigos de Zapatero); le ha faltado hablar de la guerra de Irak, del chapapote, del 11-M, de Franco, de la foto de las Azores, o sea los hitos del nuevo socialismo del siglo XXI, per secular seculorum.
Santiago González en su columna fija A Contrapelo, de El Mundo, nos recuerda una divertida viñeta de hace 15 años –cuando el primer debate electoral- de Ricardo y Nacho: “Se veía a Felipe y Aznar como dos boxeadores antes de la pelea. Entre ellos, el árbitro dice: -¡Que gane el mejor!, a lo que el público, en una sola voz, replica: -¡No, que gane el otro!”. La recuerdo. Se explica por sí sola. Pero hay otra cosa muy bien traída también por González, a propósito de que los contendientes se dedicaran a recapitular los cuatro debates de la legislatura. Se refiere González a la película Novecento, donde Bertolucci muestra a dos personajes “en una pelea sin fin, mientras se van haciendo viejos, parábola del enfrentamiento reflejo entre una izquierda y una derecha que tanto tiempo después no representan lo que fueron”.
Y para terminar, no hay más remedio que referirse a La 1. Se entiende, la primera TV con aspiraciones de única y pretensiones de neutral. En la página 23 del El Mundo, a toda plana, con el fondo de un gran número 1, una fotografía del presidente de TV1, perdón, quiero decir de la Academia de Televisión, entre Zapatero y Rajoy dándose la mano, y debajo, en letras gigantes: Ganó La 1 –caramba, ¿qué pasa con ZP y Rajoy?-. Más abajo, estadísticas de la efemérides, tales como 8.017.000 de telespectadores. Pregunto, ¿quién paga esta explosión de victoria? Cada uno que saque sus propias conclusiones. Comprendo que Antena3 TV y Telecinco TV optaran por defender la dignidad de sus profesionales, frente a la pretensión de utilizarlos como meros postes repetidores. Algunos periodistas del club de “abdicantes” dijeron: Ah, lo que se han perdido esos orgullosos. Afortunadamente, algunos periodistas llevan con dignidad, arrojo y seriedad su papel de cuarto poder.
Antena3 TV, que no retransmitió el debate por las razones que comentaré más adelante, organizo un desfile con los directores de periódicos más destacados, dirigido por Matías Prats, para que se pronunciaran sobre quien había sido el ganador. Increíblemente, mejor dicho, fatalmente, cada director identificó a su ganador, indefectiblemente, con el partido político por el que “labora” cada día. Todo eso reforzado con los más peregrinos y tendenciosos argumentos. Así, tan fatalmente previsible, a piñón fijo. Este mismo vergonzoso panorama se pudo apreciar en todas y cada de las encuestas, tertulianos y demás peñas que salieron en esa noche mágica –la magia de las 100 verdades y un solo hecho- en los medios. Record de audiencia en nuestra historia. Todos vimos lo mismo, pero los periodistas nos contaron multitud de cuentos sobre un mismo hecho. ¡No puede ser que lo que me cuentan no coincida, en nada, con lo que yo he visto! En fin, cada oveja con su pareja. ¡Qué descrédito de las encuestas descaradamente manipuladas! Que vergüenza de formadores de opinión que no son otra cosa que la voz de su amo, de los suyos, pase lo que pase.
Dice Arcadi Espada, en su columna fija ZOOM, de El Mundo, dos días después del debate, quien se ha propuesto hostigar las conciencias de los periodistas “ausentes”: “un debate electoral no pueden organizarlo los políticos”. Efectivamente, el resultado, como bien pudimos ver, fue un remedo malo de los debates parlamentarios, y además indigno por pretender presentarlo –los políticos y su Academia de TV- como un debate de candidatos de estos tiempos.
Desde hace tiempo los ciudadanos tenemos asumido, de buen grado, que el periodismo ejerza de “cuarto poder”. Lo consiguió en dura lucha con el primer poder, mucho antes de que existieran las Facultades de Periodismo. Pero, hete aquí que, casi sin darnos cuenta, en este país llamado España, una parte significativa de los profesionales con carnet de periodismo reglamentado –que además cuenta con su Colegio profesional y su correspondiente presidente- , han renunciado a su independencia y han decidido integrarse en las distintas “cuerdas militantes” y dejarse abducir por las mitologías ideológicas. Ya sé que cada periodista tiene su “alma en su armario”, como los porteros, lo médicos, los camareros, los militares, etc., profesiones tan dignas como la de periodista, pero que cuando prestan su servicio, todos, honestamente, dejan su ideología en la percha de entrada. Cosa de honestidad profesional. Naturalmente, los más perjudicados con la renuncia de estos guardianes de la playa de la verdad, que nos protegían de la falta de transparencia de las acciones del poder político, somos los ciudadanos, que nos hemos quedado huérfanos, desconcertados. Afortunadamente, simultáneamente ha ido surgiendo un nuevo periodismo libre, e incluso anárquico, que nos ofrece la Red, hasta ahora llamado, un tanto apresuradamente, periodismo digital. Suena raro, aunque lo importante es que nos proporcione información limpia de manipulaciones ideológicas, no sometida.
Pero vale la pena seguir destilando el jarabe fuerte, pero depurativo, de la columna de Arcadi Espada a la que hacia referencia más arriba: “Sólo dos hombres inseguros de sus ideas y de su capacidad de exponerlas son capaces de imponer absurdas reglas que encapsularan el diálogo”. Y aquí viene el purgante: “Y sólo un periodismo espectral, esa soi disant Academia de Televisión, vieja antes de nacer, puede aceptarlas”.
Cuanta lágrima de cocodrilo se están echando en el pos debate, recalquémoslo una vez más, organizado por los políticos con la postura autista del periodismo. De boca para afuera, todos dicen que les apasiona la confrontación de ideas, aunque detestan esa política-espectáculo que se basa en los juicios gratuitos y prepotentes de quienes fabrican aberraciones de la verdad. Dice la vicepresidenta en ejercicio, De la Vega, con su sonrisa de siemprepuesta: “el presidente ha ganado 8 a 3 al líder del PP”. ¿Hay quién dé más? ¿Es verdad, es mentira? Y pregunto, ¿quién nos protege? Y la paradoja es que, simultáneamente, tenemos a nuestro alcance una muestra de cómo los debates deberían hacerse: Obama vs. Hillary. Los contrastes que ofrece la comparación de las simples imágenes que nos llegan por TV, revuelven nuestra conciencia. Si a la oposición le impiden que controle, como es su obligación, a base de “cordones sanitarios”, multiplataformas y pactos "tinellianos"; y el cuarto poder se apunta a las “cuerdas militantes”, ¿entonces, qué nos queda? La prensa libre digital. La esperanza.
Ciertamente, como dice Ferrer Molina en su columna fija Pulsaciones, de El Mundo: “hay personas inconvencibles, para las que Demóstenes habría sucumbido el lunes igualmente ante la sonrisa acrílica de ZP”. ¿Y los periodistas también son inconvencibles? La última historia fascinante de adhesión de artistas nos la ofrece Aute, según recoge también Molina: “personalmente prefiero sus errores a los objetivos de Aznar, ¡uy!, perdón, quise decir Rajoy”. ¡Ay!, la pachanga PAZ (Plataforma de Amigos de Zapatero); le ha faltado hablar de la guerra de Irak, del chapapote, del 11-M, de Franco, de la foto de las Azores, o sea los hitos del nuevo socialismo del siglo XXI, per secular seculorum.
Santiago González en su columna fija A Contrapelo, de El Mundo, nos recuerda una divertida viñeta de hace 15 años –cuando el primer debate electoral- de Ricardo y Nacho: “Se veía a Felipe y Aznar como dos boxeadores antes de la pelea. Entre ellos, el árbitro dice: -¡Que gane el mejor!, a lo que el público, en una sola voz, replica: -¡No, que gane el otro!”. La recuerdo. Se explica por sí sola. Pero hay otra cosa muy bien traída también por González, a propósito de que los contendientes se dedicaran a recapitular los cuatro debates de la legislatura. Se refiere González a la película Novecento, donde Bertolucci muestra a dos personajes “en una pelea sin fin, mientras se van haciendo viejos, parábola del enfrentamiento reflejo entre una izquierda y una derecha que tanto tiempo después no representan lo que fueron”.
Y para terminar, no hay más remedio que referirse a La 1. Se entiende, la primera TV con aspiraciones de única y pretensiones de neutral. En la página 23 del El Mundo, a toda plana, con el fondo de un gran número 1, una fotografía del presidente de TV1, perdón, quiero decir de la Academia de Televisión, entre Zapatero y Rajoy dándose la mano, y debajo, en letras gigantes: Ganó La 1 –caramba, ¿qué pasa con ZP y Rajoy?-. Más abajo, estadísticas de la efemérides, tales como 8.017.000 de telespectadores. Pregunto, ¿quién paga esta explosión de victoria? Cada uno que saque sus propias conclusiones. Comprendo que Antena3 TV y Telecinco TV optaran por defender la dignidad de sus profesionales, frente a la pretensión de utilizarlos como meros postes repetidores. Algunos periodistas del club de “abdicantes” dijeron: Ah, lo que se han perdido esos orgullosos. Afortunadamente, algunos periodistas llevan con dignidad, arrojo y seriedad su papel de cuarto poder.
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viernes, 11 de enero de 2008
Sarko y la cambiante conjura de los formadores de opinión
Resulta curiosa observar la reacción de ciertos periodistas -a los que se han añadido últimamente escritores y políticos, en pluriempleo de cuota/cuerda impuesta- en lo referente al fenómeno Sarko. Y cito a los periodistas y demás añadidos, porque la gente de la calle no va gritando lo que opina sobre el personaje en cuestión. Hay que reconocerlo, las cosas existen si aparecen en los medios tradicionales, especialmente en la TV. Otra cosa es, si uno se decide navegar por la Red para palpar el ambiente, lo que cada vez resulta de lo más variopinto, reconfortante y ventajoso desde el punto de vista informativo. Y a propósito de este ya cotidiano fenómeno, sobre las ventajas de la comunicación digital, uno se pregunta: ¿cuál será el destino de la prensa tradicional frente al nuevo periodismo –por llamarlo de alguna manera- sin periodistas profesionales? ¿Cómo me debo considerar, yo mismo, al “postar” este texto en mi blog?
Pero volviendo al observado fenómeno Sarko, que me ha llevado a la redacción de este texto, destinado a instalarlo en mi blog, el lance me ha llegado desde un soporte de papel: El Mundo del miércoles 9 de enero de 2008. Al finalizar el repaso habitual de este medio, me ha quedado la impresión de que los columnistas y demás invitados de turno, se habían conjurado para inquirir sobre la vida sentimental de Sarko. Mejor dicho, el fenómeno de la pareja Sarko/Bruni.
Si lo pienso con detenimiento observo que hemos pasado, bruscamente, de un periodo de sorpresa y admiración del triunfador de las pasadas elecciones francesas, a otro de reproches más bien puritanos. Recuerdo como El Mundo declaró a Sarko, no hace tanto, el hombre del año, lo que, francamente, me pareció atinado. Me complació porque Sarko representa un soplo de aire fresco –perdón por topicazo-, una esperanza de renovación para la adormilada Europa, que se ha empeñado en seguir mirándose el ombligo, cuando no se entretiene en llevarle la contraria a Bush –veremos que pasa después de las expectantes próximas elecciones, si la cosa se queda ahí o es más cuestión de “anti imperialismo” al uso.
Pero como no quiero desviarme de mi propósito de desvelar la conjura referida, no me voy a entretener, ahora, en relatar las interesantes y esperanzadoras propuestas políticas que en su día hizo Sarko, que fueron celebradas por la mayoría, entre los que me encontraba, destinadas, no sólo a reflotar a la deprimida Francia, sino de esperable sano efecto para el resto de Europa.
A lo que iba. Como creo que hacemos todos, voy pasando cada página indagando aquellos titulares que me llamen la atención y especialmente las columnas de aquellos autores que habitualmente no me suelen defraudar. Así, en la segunda página, me detengo en la columna de Arcadi Espada que presenta un titular curioso: Nata montada. ¿Intrascendente? Pues no. Arcadi es un fino observador que suele acertar en sus diagnósticos. El columnista describe el caso de cómo, en una determinada ocasión, la prensa había presentado tres noticias relacionadas con el terrorismo, ante lo que concluye: “de las tras noticias relacionadas con el terrorismo la única que describía un acto terrorista era la más insignificante”. Ahora queda claro lo de la “nata montada”. Dice Arcadi: “lo más importante del periodismo no son las noticias que da sino como las monta. Nata montada, el oficio”. Es la triste realidad. Con toda modestia animo, desde este humilde blog, a que Arcadi Espada siga con su campaña de abrirnos los ojos para percibir los vicios aceptados fríamente por todos del periodismo y así impulsar su deseada regeneración.
Sigo escudriñando y, en la misma página en la que estaba, me encuentro la sección de David Torres, “A diestra y siniestra”, en la que habitualmente nos ofrece cosas interesantes. Pero en esta ocasión Torres se debió encontrar, digamos, aburrido, y no se le ocurre otra cosa que caer en la trampa de apuntarse en la lista de los defraudados por el nuevo “frívolo y exhibicionista” Sarko. Torres pone las cartas boca arriba desde su titular: Sarkozy en su salsa (rosa). ¿Pero cómo es posible que un periodista de esta categoría se ponga las gafas del filtro rosa tonto y no capte el meollo del personaje? Estimado David, se trata del presidente de Francia, un político. En fin, allá él. Como mi propósito no es repetir los irónicos reprochazos tontunos –para eso he citado el medio en el que aparece y su fecha-, sigo con mi propósito de desentrañar la conjura.
En la página 4, donde suelen situar la Tribuna Libre de los invitados distinguidos del día, me encuentro el siguiente titular en francés: “Je t’aime”, firmado por Javier Gómez de Liaño, que como casi todos sabemos es magistrado excedente. Hay un segundo titular que me da la pista sobre por donde va ir la cosa: “Nicolás Sarkozy ha sabido romper las esclavitudes de los demás para conquistar su propia libertad amorosa”. ¡Ostras! ¿Pero qué está pasando hoy en este periódico? Otra vez Sarko, pero no para ilustrarnos sobre las virtudes o los errores del político, sino más sobre los amoríos con la preciosa modelo. Caramba, nadie niega que merece un homenaje y que está de envidia.
Cada vez resulta más intrigante la presunta conjura informativa sobre el frívolo Sarko. Ciertamente, estamos ante un ilustrativo caso de Nata montada de Arcadi. Increíble. Menos mal que Liaño entretiene con estilo exquisito sobre las virtudes del sexo, el amor, el amor, el sexo. Y así, entre las incontestables virtudes del sexo/amor, descubro una referencia interesante relacionada con una carta que García Márquez le envió a sus amigos: “A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, ¡sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!”. No está mal. Al menos es consolador ver como Liaño le alaba el gusto a Sarko. Aunque no entiendo la insinuación de viejo. Si mal no recuerdo Sarko tiene sólo 54 años. ¡Cuando pienso en mi edad me desmorono!
Como la sección de Tribuna Libre suele ocupar dos páginas, resulta inevitable que me tope con la columna de David Gestau titulada Las visitadoras. Ya no hay duda: la conjura está fraguada. No necesito leer el subtítulo para percibir que seguimos montando la nata. ¡Bendito Arcadi! Dice el subtítulo: “La paz mundial depende de que la CÍA –en absoluto se refiere a la TIA- se anime a crear cuanto antes una unidad de Visitadoras –la inspiración de Vargas Llosa- reclutadas entre los personajes fashion de la moda”. La verdad es que no me ha sorprendido el abordaje de Gestau –su sección se titula Al Abordaje-. Gestau es un cachondo simpático que dice las cosas con soltura. No hay más que oírlo en la peña vespertina de Alsina en Onda Cero, para darse cuenta que le gusta conducir suelto de manos. Unas veces da, otras no, pero cae bien. En esta ocasión, por lo que se ve, ha tocado la vena cachonda. Precisamente David Gestau –de educación francesa-, si la memoria no me engaña, fue uno de los que empezaron entusiasmado con Sarko y ha terminado ayudando a montar la nata de Arcadi. Jaja. Con perdón. Cosas del periodismo de estos tiempos.
Sigo pasando páginas, bastantes, y pienso que ya está bien, por hoy, de Sarko. Pero no, allá en la página 26, descubro con sorpresa una sección para la ocasión titulada: La nueva Francia / Las promesas para 2008. Bravo por El Mundo y su corresponsal en París, Rubén Amón. El titular, con letras grandes –perdón por dejar ver mi ignorancia de la jerga periodística-: “Sarko retoma las riendas”. Ahí queda eso. Lo de “retoma” está muy bien. Las manos de Sarko han pasado de mimar la cintura de su amada Carla –con todo respeto para la futura primera dama de Francia- a tomar las riendas de la eterna Francia.
Pero volviendo al observado fenómeno Sarko, que me ha llevado a la redacción de este texto, destinado a instalarlo en mi blog, el lance me ha llegado desde un soporte de papel: El Mundo del miércoles 9 de enero de 2008. Al finalizar el repaso habitual de este medio, me ha quedado la impresión de que los columnistas y demás invitados de turno, se habían conjurado para inquirir sobre la vida sentimental de Sarko. Mejor dicho, el fenómeno de la pareja Sarko/Bruni.
Si lo pienso con detenimiento observo que hemos pasado, bruscamente, de un periodo de sorpresa y admiración del triunfador de las pasadas elecciones francesas, a otro de reproches más bien puritanos. Recuerdo como El Mundo declaró a Sarko, no hace tanto, el hombre del año, lo que, francamente, me pareció atinado. Me complació porque Sarko representa un soplo de aire fresco –perdón por topicazo-, una esperanza de renovación para la adormilada Europa, que se ha empeñado en seguir mirándose el ombligo, cuando no se entretiene en llevarle la contraria a Bush –veremos que pasa después de las expectantes próximas elecciones, si la cosa se queda ahí o es más cuestión de “anti imperialismo” al uso.
Pero como no quiero desviarme de mi propósito de desvelar la conjura referida, no me voy a entretener, ahora, en relatar las interesantes y esperanzadoras propuestas políticas que en su día hizo Sarko, que fueron celebradas por la mayoría, entre los que me encontraba, destinadas, no sólo a reflotar a la deprimida Francia, sino de esperable sano efecto para el resto de Europa.
A lo que iba. Como creo que hacemos todos, voy pasando cada página indagando aquellos titulares que me llamen la atención y especialmente las columnas de aquellos autores que habitualmente no me suelen defraudar. Así, en la segunda página, me detengo en la columna de Arcadi Espada que presenta un titular curioso: Nata montada. ¿Intrascendente? Pues no. Arcadi es un fino observador que suele acertar en sus diagnósticos. El columnista describe el caso de cómo, en una determinada ocasión, la prensa había presentado tres noticias relacionadas con el terrorismo, ante lo que concluye: “de las tras noticias relacionadas con el terrorismo la única que describía un acto terrorista era la más insignificante”. Ahora queda claro lo de la “nata montada”. Dice Arcadi: “lo más importante del periodismo no son las noticias que da sino como las monta. Nata montada, el oficio”. Es la triste realidad. Con toda modestia animo, desde este humilde blog, a que Arcadi Espada siga con su campaña de abrirnos los ojos para percibir los vicios aceptados fríamente por todos del periodismo y así impulsar su deseada regeneración.
Sigo escudriñando y, en la misma página en la que estaba, me encuentro la sección de David Torres, “A diestra y siniestra”, en la que habitualmente nos ofrece cosas interesantes. Pero en esta ocasión Torres se debió encontrar, digamos, aburrido, y no se le ocurre otra cosa que caer en la trampa de apuntarse en la lista de los defraudados por el nuevo “frívolo y exhibicionista” Sarko. Torres pone las cartas boca arriba desde su titular: Sarkozy en su salsa (rosa). ¿Pero cómo es posible que un periodista de esta categoría se ponga las gafas del filtro rosa tonto y no capte el meollo del personaje? Estimado David, se trata del presidente de Francia, un político. En fin, allá él. Como mi propósito no es repetir los irónicos reprochazos tontunos –para eso he citado el medio en el que aparece y su fecha-, sigo con mi propósito de desentrañar la conjura.
En la página 4, donde suelen situar la Tribuna Libre de los invitados distinguidos del día, me encuentro el siguiente titular en francés: “Je t’aime”, firmado por Javier Gómez de Liaño, que como casi todos sabemos es magistrado excedente. Hay un segundo titular que me da la pista sobre por donde va ir la cosa: “Nicolás Sarkozy ha sabido romper las esclavitudes de los demás para conquistar su propia libertad amorosa”. ¡Ostras! ¿Pero qué está pasando hoy en este periódico? Otra vez Sarko, pero no para ilustrarnos sobre las virtudes o los errores del político, sino más sobre los amoríos con la preciosa modelo. Caramba, nadie niega que merece un homenaje y que está de envidia.
Cada vez resulta más intrigante la presunta conjura informativa sobre el frívolo Sarko. Ciertamente, estamos ante un ilustrativo caso de Nata montada de Arcadi. Increíble. Menos mal que Liaño entretiene con estilo exquisito sobre las virtudes del sexo, el amor, el amor, el sexo. Y así, entre las incontestables virtudes del sexo/amor, descubro una referencia interesante relacionada con una carta que García Márquez le envió a sus amigos: “A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, ¡sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!”. No está mal. Al menos es consolador ver como Liaño le alaba el gusto a Sarko. Aunque no entiendo la insinuación de viejo. Si mal no recuerdo Sarko tiene sólo 54 años. ¡Cuando pienso en mi edad me desmorono!
Como la sección de Tribuna Libre suele ocupar dos páginas, resulta inevitable que me tope con la columna de David Gestau titulada Las visitadoras. Ya no hay duda: la conjura está fraguada. No necesito leer el subtítulo para percibir que seguimos montando la nata. ¡Bendito Arcadi! Dice el subtítulo: “La paz mundial depende de que la CÍA –en absoluto se refiere a la TIA- se anime a crear cuanto antes una unidad de Visitadoras –la inspiración de Vargas Llosa- reclutadas entre los personajes fashion de la moda”. La verdad es que no me ha sorprendido el abordaje de Gestau –su sección se titula Al Abordaje-. Gestau es un cachondo simpático que dice las cosas con soltura. No hay más que oírlo en la peña vespertina de Alsina en Onda Cero, para darse cuenta que le gusta conducir suelto de manos. Unas veces da, otras no, pero cae bien. En esta ocasión, por lo que se ve, ha tocado la vena cachonda. Precisamente David Gestau –de educación francesa-, si la memoria no me engaña, fue uno de los que empezaron entusiasmado con Sarko y ha terminado ayudando a montar la nata de Arcadi. Jaja. Con perdón. Cosas del periodismo de estos tiempos.
Sigo pasando páginas, bastantes, y pienso que ya está bien, por hoy, de Sarko. Pero no, allá en la página 26, descubro con sorpresa una sección para la ocasión titulada: La nueva Francia / Las promesas para 2008. Bravo por El Mundo y su corresponsal en París, Rubén Amón. El titular, con letras grandes –perdón por dejar ver mi ignorancia de la jerga periodística-: “Sarko retoma las riendas”. Ahí queda eso. Lo de “retoma” está muy bien. Las manos de Sarko han pasado de mimar la cintura de su amada Carla –con todo respeto para la futura primera dama de Francia- a tomar las riendas de la eterna Francia.
En mi opinión, el corresponsal Amón ha hecho un excelente trabajo. En el subtítulo se puede leer: “El presidente francés finiquita las 35 horas, evade las cuestiones sobre el poder adquisitivo y anuncia una revolución de la televisión”. Debajo aparece una expresiva fotografía de Sarko enfrentándose a las enjundiosas preguntas politico-económicas de los periodistas. También hubo algunas sobre el tema rosa, las menos, pues los/las interpelantes corrían el riesgo de que el presidente los/las dejará plantadas como pasó en USA con la entrevistadora de la CBS. Más abajo, un utilísimo recuadro con un resumen de los “puntos clave de su política exterior”: diplomacia de reconciliación, la defensa de la lengua, derecho a la energía en los países árabes, ampliar el Consejo de Seguridad de la ONU –ojo, incluir a Alemania, Japón, Brasil, la India y, ahí va, Sudáfrica-. Ojalá lo consiga, sería el camino para que la ONU deje de ser una inutilidad.
No quiero dejar de citar también la políticas de Sarko para el interior, orientadas a crear una nueva Francia -quién las cogiera por aquí-: solucionar la crisis del hogar de bolsillos vacíos, la televisión pública sin publicidad, utilizar a los Nobel Stiglitz y Amartya Sen para establecer nuevos parámetros de medición del progreso –no para propaganda de imagen-, fuera las 35 horas –hay que trabajar más-, fuera el sanedrín del G8 –si acaso ampliarlo con la India, China, Rusia y Brasil, México y Sudáfrica. Y para colmo, un concepto interesante, nada fantasmal, de civilización. Dice Sarko: “hay que cambiar las formas de trabajar, de producir, de aprender y hasta de vivir. Porque ése es el proyecto de la civilización”. Estas son las vitaminas que la UE necesita urgentemente para fortalecer nuestra valiosa y universal civilización. Sí, en nuestro mundo total, globalizado con ayuda de las tecnologías -Internet, miles satélites, los teléfonos móviles, la TV digital, etc., sólo hay una civilización. Lo otro son culturas de nuestro tiempo, otras de la edad media pero mortalmente amenazadas por las anteriores tecnologías citadas, pero tambien hay culturaletas y ciertas OSG -o asea, organizaciones si gubernamentales. ¿Hay quien dé más?
Y me pregunto con asombro: ¿como es posible que ciertos analistas políticos profesionales, sean periodistas o escritores reconvertidos no quieran ver la entidad del mensaje de Sarko y estén a la caza de las minucias rosas? Resulta sorprendente que quienes presumen de liberados y liberales se conviertan en estrechos puritanos de moral de bragueta. Clinton siempre me pareció un presidente intrascendente, un convidado de piedra, inmóvil ante los problemas que le tocó lidiar y que se los dejó en herencia al odiado Bush –amigo de Aznar, jaja- . Y no lo digo por lo de la mamada. Enjuicio al político.
Algunas posturas son un caso clínico. Voy a referirme a uno –naturalmente no voy a dar nombres, es lo de menos- bastante representativo del fenómeno encanto/desencanto hispano de Sarko. Una tertuliana, joven, guapa, no periodista, o sea, escritora reconvertida, representativa de la nueva hola invasora en el mundo total del periodismo, que siempre ha exhibido la imagen de mujer liberada, moderna, de nuestro tiempo, etc., etc. Pues bien, en la tertulia de turno, en la que salió el caso Sarko –que junto con el de los obispos, eran los temas estrella de ese día-, manifestó, más o menos, que no soportaba el exhibicionismo de Sarko con la modelo; que su comportamiento era impropio de un presidente; que le resultaba frívolo e indigno. Cuando uno de los de la peña le recordó a la escritora tertuliana los cínicos casos ocultos de Mitterand el polígamo, que ocultó a su hija hasta después de muerto, o de Chirac, etc., se revolvió con rabia y manifestó que prefería ese modelo cínico de los presidentes citados, al de Sarko. Punto. O sea, juicio sumarísimo de condena por el pecado imperdonable de la bella Carla. O sea, mantenella e non enmendalla. Es lo que hay.
Que cosas pasan. Da que pensar, y me pregunto: ¿acaso han hecho mal Sarko y su amada Bruni en anunciar, a pecho descubierto, que se han comprometido a no mentir? Me imagino la cara de asombro que habrán puesto la mayoría de los políticos de profesión del mundo total al oír semejante provocación.
No quiero dejar de citar también la políticas de Sarko para el interior, orientadas a crear una nueva Francia -quién las cogiera por aquí-: solucionar la crisis del hogar de bolsillos vacíos, la televisión pública sin publicidad, utilizar a los Nobel Stiglitz y Amartya Sen para establecer nuevos parámetros de medición del progreso –no para propaganda de imagen-, fuera las 35 horas –hay que trabajar más-, fuera el sanedrín del G8 –si acaso ampliarlo con la India, China, Rusia y Brasil, México y Sudáfrica. Y para colmo, un concepto interesante, nada fantasmal, de civilización. Dice Sarko: “hay que cambiar las formas de trabajar, de producir, de aprender y hasta de vivir. Porque ése es el proyecto de la civilización”. Estas son las vitaminas que la UE necesita urgentemente para fortalecer nuestra valiosa y universal civilización. Sí, en nuestro mundo total, globalizado con ayuda de las tecnologías -Internet, miles satélites, los teléfonos móviles, la TV digital, etc., sólo hay una civilización. Lo otro son culturas de nuestro tiempo, otras de la edad media pero mortalmente amenazadas por las anteriores tecnologías citadas, pero tambien hay culturaletas y ciertas OSG -o asea, organizaciones si gubernamentales. ¿Hay quien dé más?
Y me pregunto con asombro: ¿como es posible que ciertos analistas políticos profesionales, sean periodistas o escritores reconvertidos no quieran ver la entidad del mensaje de Sarko y estén a la caza de las minucias rosas? Resulta sorprendente que quienes presumen de liberados y liberales se conviertan en estrechos puritanos de moral de bragueta. Clinton siempre me pareció un presidente intrascendente, un convidado de piedra, inmóvil ante los problemas que le tocó lidiar y que se los dejó en herencia al odiado Bush –amigo de Aznar, jaja- . Y no lo digo por lo de la mamada. Enjuicio al político.
Algunas posturas son un caso clínico. Voy a referirme a uno –naturalmente no voy a dar nombres, es lo de menos- bastante representativo del fenómeno encanto/desencanto hispano de Sarko. Una tertuliana, joven, guapa, no periodista, o sea, escritora reconvertida, representativa de la nueva hola invasora en el mundo total del periodismo, que siempre ha exhibido la imagen de mujer liberada, moderna, de nuestro tiempo, etc., etc. Pues bien, en la tertulia de turno, en la que salió el caso Sarko –que junto con el de los obispos, eran los temas estrella de ese día-, manifestó, más o menos, que no soportaba el exhibicionismo de Sarko con la modelo; que su comportamiento era impropio de un presidente; que le resultaba frívolo e indigno. Cuando uno de los de la peña le recordó a la escritora tertuliana los cínicos casos ocultos de Mitterand el polígamo, que ocultó a su hija hasta después de muerto, o de Chirac, etc., se revolvió con rabia y manifestó que prefería ese modelo cínico de los presidentes citados, al de Sarko. Punto. O sea, juicio sumarísimo de condena por el pecado imperdonable de la bella Carla. O sea, mantenella e non enmendalla. Es lo que hay.
Que cosas pasan. Da que pensar, y me pregunto: ¿acaso han hecho mal Sarko y su amada Bruni en anunciar, a pecho descubierto, que se han comprometido a no mentir? Me imagino la cara de asombro que habrán puesto la mayoría de los políticos de profesión del mundo total al oír semejante provocación.
domingo, 14 de octubre de 2007
El 12 de octubre: antes Día de la Raza, ahora Fiesta Nacional de España, mañana Fiesta del Estado Español
No me atrevo a afirmar que lo único que tenemos seguro es que el 12 de octubre corresponda al día y el mes del descubrimiento de América. Ni siquiera si corresponde a un descubrimiento, encuentro o qué sé yo. En España sobre cualquier acontecimiento histórico relevante, nos hemos empeñado en enredarlo a base de deconstruir -o sea, seducir poéticamente, que es la estrategia del mismísimo ‘Diaulo’, el cirujano sepulturero- destruir, reconstruir, etc. Dice Cesar Vidal en su libro Mentiras de la Historia de uso común (Planeta de Agostini 2006): “Las mentiras históricas nunca han sido inocentes. No derivan de la fiabilidad humana, del escaso conocimiento que tenemos de algunos hechos o de la especulación. No, en realidad las mentiras que se encarnan en la Historia suelen tener una intencionalidad ideológica clara. Mediante su uso se pretende legitimar causas no pocas veces ilegítimas, inventar justificaciones para el presente, desviar las propias responsabilidades hacia otros, encontrar chivos expiatorios de los pecados propios e incluso desculpabilizar las mayores atrocidades”. Por su parte, Ricardo de al Cierva dice en su libro Misterios de la Historia (Planeta 1990): “Hay en la Historia demasiada mentira, demasiada política, demasiadas nubes de humo, demasiados secretos sin resolver”. Así opinan los historiadores.
La fecha del 12 de octubre ha sufrido distintas designaciones seguramente por efecto de oportunas deconstrucciones y reconstrucciones, tipo “memorias históricas”, políticamente interesadas. Los políticos no han dejado de meterse en corral de los historiadores, quienes ante la descripción de determinados hechos acontecidos en el pasado, se han visto postergados, cuando no desacreditados o perseguidos, por mor de la razón de la fuerza del poder político. La manipulación de la historia con fines sectarios o partidistas, no es cosa solamente de estos tiempos en los que se pretende, por ley, reinterpretar, digamos por caso, los atropellos ilegales de la II República, especialmente a partir del año 1934 y los consiguientes de la Guerra Civil. El resultado fue que, una dictadura fue finalmente derrocada por otra. Inevitablemente hubo, como siempre ha ocurrido en la historia, vencedores y vencidos. Y aquí estamos, con unos vencidos resucitados dispuestos a cambiar los papeles “como sea”.
Pero no es mi propósito entrar a analizar ahora este asunto. A lo que iba. La fecha en cuestión adquiere inevitablemente un gran significado con América y los iberoamericanos. La dictadura de lo políticamente correcto ha impuesto que se les llame latinoamericanos, o peor aún, simplemente “latinos” como signo de identidad. La cosa tiene gracia; ¿entonces nosotros los españoles, los portugueses, los franceses, los italianos, los rumanos y algunos más cuyas culturas y lenguas tuvieron mucho que ver con Roma, qué somos?-. Todavía en territorio gringo comprendo que sea utilizado el término latino como hecho diferenciador –aunque no dejen de ser una amalgama de pueblos no cohesionados que hablan español o portugués-, pero en la Europa Latina propiamente dicha resulta chocante. En fin, más papistas que el Papa, quiero decir, más latinistas que los latinos. Es posible que esta estrategia inventada por Napoleón para ocultar la herencia española, puede que esté tocando a su fin debido al Movimiento Nacional Indigenista, el invento de los nuevos libertadores bolivarianos que arrasa América.
Pero todo este asunto viene a cuento de una simple anécdota, aparentemente irrelevante. Precisamente en la tarde de la celebración de la Fiesta Nacional de España (FNE), cuando estaba llevando a cabo mi diaria caminata de puesta a punto, coincidí en mi trayecto, durante unos minutos, con dos chicas que por su acento y aspecto nadie dudaría que eran “latinas”. La cosa no tiene nada de especial, pues mi ruta cruza por el centro del barrio de Ventas, que en los últimos tres o cuatro años ha sufrido una metamorfosis muy llamativa. Gran parte de los pobladores fundacionales de este barrio procedentes de Andalucía, han sido sustituidos por “latinos” –naturalmente los andaluces desplazados eran latinos, aunque puede que ahora, según Moratinos político, sean andalusíes, o sea moritos. Adios Roma adios-. Una de las chicas, de raza negra, le comentaba a la otra, con cierta indignación: “esta es una fiesta de racistas: el Día de la Raza. El nombre lo dice todo”. Enseguida me vino a la memoria una información que acababa de leer en El Mundo de hoy día 12 –curioso periódico que, cada vez me resulta más difícil diferenciarlo de El País-, con el siguiente titular: “Gaspar Llamazares acusa al PP de fomentar la <> y el patriotismo de cortijo ”. ¡Que barbaridad! Este lenguaje resulta más propio de disputas de taberna. Lo peor es que el coordinador de iU se siente obligado a estar todos los días en el candelero descalabrando a su odiada derecha. Resulta agobiante, pesada, reiterativa y sobre todo una antigualla. Todos los días los mismo. Se comprende que a algunos de sus camaradas no les guste el papel poco airoso de monaguillo del PSOE que hace su coordinador. Pero por lo que se ve, se agarra a la poltrona como una lapa; no hay forma. En fin, de alguna manera hay que agradecerle al PSOE que permite que el coordinador que coordina tenga tan desproporcionado protagonismo.
Como decía, el caso es que no me sonaba que alguien hubiera resucitado esa añeja expresión de “fiesta de la raza”, aparte del citado titular de Llamazares y el comentario de la manipulada negrita latina. Mi curiosidad me llevó a navegar un rato por la red de redes para probar a mejorar mis conocimientos sobre la evolución de las denominaciones que ha sufrido el 12 de octubre a lo largo de los años, y cuanto había de verdad en el uso de los términos raza con toda la carga peyorativa que comporta.
Aunque lo que encontré fue menos de lo que esperaba, no obstante vale la pena traerlo a colación. Fue en el año 1913, en el seno de la entonces constituida Unión Iberoamericana, presidida por un ex ministro del Gobierno de Maura llamado Faustino Rodríguez-San Pedro –por cierto bisabuelo de Rato- donde se decidió la institución del Día de la Raza. Este hecho fue el desencadenante de que sucesivamente fuera instituido en la mayoría de los países hispanoamericanos. Resulta interesante observar cronológicamente, dicha adopción. Así, cuatro años después de lo decidido en la Unión Iberoamericana, o sea en 1917, en Argentina, siendo presidente Hipólito Irigoyen, se instituyó el Día de la Raza. Un año después, bajo el reinado de Alfonso XIII, se adoptó en España con el nombre de Fiesta de la Raza. Le sigue Venezuela en el año 1921, estando de presidente Vicente Gómez, con la denominación de Fiesta de la Raza. La cosa duró hasta que el régimen de Chávez, en 2002, lo cambió por el Día de la Resistencia Indígena. Más claro, agua. Siguiendo con la cronología, fue Chile la que en 1923 instituyo el Día del Descubrimiento de Dos Mundos, aunque en la práctica se usa la expresión original del Día de la Raza. Nada menos que José Vasconcelos Calderón –el gran mexicano-, en el año 1928, la impuso en México como Día de la Raza. En Uruguay, desconozco desde cuando, dicha fiesta se la denomina Día de las Américas. En cambio en Colombia, Ecuador, El Salvador y Perú se la conoce como Día de la Raza, sin que conozca las fechas de su implantación, probablemente llevado a cabo a raíz de la adopción por la citada Unión Iberoamericana.
Conviene volver al caso de España. Como se ha dicho más arriba, la celebración se impuso en 1918 como Fiesta de la Raza. Desconozco en este momento que se hizo durante la época de la II República. Lo que sí sé es que Franco la confirmó, en el año 1940 como Día de la Raza. Casi veinte años después, o sea en 1958, Franco la cambio por la del Día de la Hispanidad, denominación con la que se la ha conocido hasta que en el año 1987, o sea casi 30 años después del último cambio, bajo la Constitución de 1978, en la España de las autonomías, pasó a denominarse, por ahora, Fiesta Nacional de España. Digo por ahora, porque tal y como van las cosas con ZP –que ahora abjura de su alias por razones electorales- si vuelve a salir no sería descabellado imaginar que el término Nacional será sustituido por el de Estado. O sea, Fiesta del Estado Español.
Visto lo anterior, teniendo en cuenta lo que babosea Llamazares y lo que repite la manipulada negrita latina de mi caminata, se puede decir que en España se desterró el término raza, evidentemente peyorativo, hace ya casi 50 años, mientras que en la mayoría de los países “latinos” dicha celebración es conocida actualmente, bien legalmente o como costumbre, como Día de la Raza. A algunos le traiciona su sectarismo y a otras la mala información recibida de algún propagandista del Movimiento Indigenista.
(Epílogo. Consultando el DRAE. Raza: Casta o calidad del origen o linaje. Racismo: Doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior. Fiesta: Día en que se celebra alguna solemnidad nacional, y en el que están cerradas las oficinas y otros establecimientos públicos).
Madrid 14/10/2007
Francisco J. Manso Coronado
La fecha del 12 de octubre ha sufrido distintas designaciones seguramente por efecto de oportunas deconstrucciones y reconstrucciones, tipo “memorias históricas”, políticamente interesadas. Los políticos no han dejado de meterse en corral de los historiadores, quienes ante la descripción de determinados hechos acontecidos en el pasado, se han visto postergados, cuando no desacreditados o perseguidos, por mor de la razón de la fuerza del poder político. La manipulación de la historia con fines sectarios o partidistas, no es cosa solamente de estos tiempos en los que se pretende, por ley, reinterpretar, digamos por caso, los atropellos ilegales de la II República, especialmente a partir del año 1934 y los consiguientes de la Guerra Civil. El resultado fue que, una dictadura fue finalmente derrocada por otra. Inevitablemente hubo, como siempre ha ocurrido en la historia, vencedores y vencidos. Y aquí estamos, con unos vencidos resucitados dispuestos a cambiar los papeles “como sea”.
Pero no es mi propósito entrar a analizar ahora este asunto. A lo que iba. La fecha en cuestión adquiere inevitablemente un gran significado con América y los iberoamericanos. La dictadura de lo políticamente correcto ha impuesto que se les llame latinoamericanos, o peor aún, simplemente “latinos” como signo de identidad. La cosa tiene gracia; ¿entonces nosotros los españoles, los portugueses, los franceses, los italianos, los rumanos y algunos más cuyas culturas y lenguas tuvieron mucho que ver con Roma, qué somos?-. Todavía en territorio gringo comprendo que sea utilizado el término latino como hecho diferenciador –aunque no dejen de ser una amalgama de pueblos no cohesionados que hablan español o portugués-, pero en la Europa Latina propiamente dicha resulta chocante. En fin, más papistas que el Papa, quiero decir, más latinistas que los latinos. Es posible que esta estrategia inventada por Napoleón para ocultar la herencia española, puede que esté tocando a su fin debido al Movimiento Nacional Indigenista, el invento de los nuevos libertadores bolivarianos que arrasa América.
Pero todo este asunto viene a cuento de una simple anécdota, aparentemente irrelevante. Precisamente en la tarde de la celebración de la Fiesta Nacional de España (FNE), cuando estaba llevando a cabo mi diaria caminata de puesta a punto, coincidí en mi trayecto, durante unos minutos, con dos chicas que por su acento y aspecto nadie dudaría que eran “latinas”. La cosa no tiene nada de especial, pues mi ruta cruza por el centro del barrio de Ventas, que en los últimos tres o cuatro años ha sufrido una metamorfosis muy llamativa. Gran parte de los pobladores fundacionales de este barrio procedentes de Andalucía, han sido sustituidos por “latinos” –naturalmente los andaluces desplazados eran latinos, aunque puede que ahora, según Moratinos político, sean andalusíes, o sea moritos. Adios Roma adios-. Una de las chicas, de raza negra, le comentaba a la otra, con cierta indignación: “esta es una fiesta de racistas: el Día de la Raza. El nombre lo dice todo”. Enseguida me vino a la memoria una información que acababa de leer en El Mundo de hoy día 12 –curioso periódico que, cada vez me resulta más difícil diferenciarlo de El País-, con el siguiente titular: “Gaspar Llamazares acusa al PP de fomentar la <
Como decía, el caso es que no me sonaba que alguien hubiera resucitado esa añeja expresión de “fiesta de la raza”, aparte del citado titular de Llamazares y el comentario de la manipulada negrita latina. Mi curiosidad me llevó a navegar un rato por la red de redes para probar a mejorar mis conocimientos sobre la evolución de las denominaciones que ha sufrido el 12 de octubre a lo largo de los años, y cuanto había de verdad en el uso de los términos raza con toda la carga peyorativa que comporta.
Aunque lo que encontré fue menos de lo que esperaba, no obstante vale la pena traerlo a colación. Fue en el año 1913, en el seno de la entonces constituida Unión Iberoamericana, presidida por un ex ministro del Gobierno de Maura llamado Faustino Rodríguez-San Pedro –por cierto bisabuelo de Rato- donde se decidió la institución del Día de la Raza. Este hecho fue el desencadenante de que sucesivamente fuera instituido en la mayoría de los países hispanoamericanos. Resulta interesante observar cronológicamente, dicha adopción. Así, cuatro años después de lo decidido en la Unión Iberoamericana, o sea en 1917, en Argentina, siendo presidente Hipólito Irigoyen, se instituyó el Día de la Raza. Un año después, bajo el reinado de Alfonso XIII, se adoptó en España con el nombre de Fiesta de la Raza. Le sigue Venezuela en el año 1921, estando de presidente Vicente Gómez, con la denominación de Fiesta de la Raza. La cosa duró hasta que el régimen de Chávez, en 2002, lo cambió por el Día de la Resistencia Indígena. Más claro, agua. Siguiendo con la cronología, fue Chile la que en 1923 instituyo el Día del Descubrimiento de Dos Mundos, aunque en la práctica se usa la expresión original del Día de la Raza. Nada menos que José Vasconcelos Calderón –el gran mexicano-, en el año 1928, la impuso en México como Día de la Raza. En Uruguay, desconozco desde cuando, dicha fiesta se la denomina Día de las Américas. En cambio en Colombia, Ecuador, El Salvador y Perú se la conoce como Día de la Raza, sin que conozca las fechas de su implantación, probablemente llevado a cabo a raíz de la adopción por la citada Unión Iberoamericana.
Conviene volver al caso de España. Como se ha dicho más arriba, la celebración se impuso en 1918 como Fiesta de la Raza. Desconozco en este momento que se hizo durante la época de la II República. Lo que sí sé es que Franco la confirmó, en el año 1940 como Día de la Raza. Casi veinte años después, o sea en 1958, Franco la cambio por la del Día de la Hispanidad, denominación con la que se la ha conocido hasta que en el año 1987, o sea casi 30 años después del último cambio, bajo la Constitución de 1978, en la España de las autonomías, pasó a denominarse, por ahora, Fiesta Nacional de España. Digo por ahora, porque tal y como van las cosas con ZP –que ahora abjura de su alias por razones electorales- si vuelve a salir no sería descabellado imaginar que el término Nacional será sustituido por el de Estado. O sea, Fiesta del Estado Español.
Visto lo anterior, teniendo en cuenta lo que babosea Llamazares y lo que repite la manipulada negrita latina de mi caminata, se puede decir que en España se desterró el término raza, evidentemente peyorativo, hace ya casi 50 años, mientras que en la mayoría de los países “latinos” dicha celebración es conocida actualmente, bien legalmente o como costumbre, como Día de la Raza. A algunos le traiciona su sectarismo y a otras la mala información recibida de algún propagandista del Movimiento Indigenista.
(Epílogo. Consultando el DRAE. Raza: Casta o calidad del origen o linaje. Racismo: Doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior. Fiesta: Día en que se celebra alguna solemnidad nacional, y en el que están cerradas las oficinas y otros establecimientos públicos).
Madrid 14/10/2007
Francisco J. Manso Coronado
sábado, 4 de agosto de 2007
Curioseando en el "Saco bendito" de Raúl del Pozo

Son varias los posts que figuran en este blog que están dedicados a comentar alguna columna de Raúl del Pozo (RdP). Para evitar resultar empalagoso no voy a repetir los méritos por los que, en ocasiones, le dedico especial atención a sus develamientos. Tan sólo decir que la columna que nos acarrea en esta ocasión se caracteriza por esos tirones de la manta en los que no se deja nada en el teclado, o títere sin cabeza, sin reparar en la categoría de, o los, protagonistas analizados, que es como si lanzara todo lo que tiene dentro sobre asuntos candentes, que están en boca de algunos y en la mente de muchos. Ya sé que en muchas esquinas de la prensa digital se escribe a calzón quitado, con frecuencia irresponsablemente. Pero son muy pocos los que se atreven a gastarse estos desplantes en un medio de la difusión que tiene El Mundo (“El saco bendito”, 2-8-07). No digo yo que en pleno mes de agosto, cuando la parroquia esta dispersa físicamente y mentalmente, facilite ciertos desahogos sin preocuparse de mirar alrededor.
Menudo repaso le dedica al joven juez Torres y a sus malayos. Dice RdP que el juez en cuestión es “duro, frío, que lee novelas de Pérez Reverte, juega a la PlayStation y sigue a Los Simpsons”. RdP tiene la habilidad de decir que dicen, otras veces de referir hechos, y de nunca cogerse los dedos, que no es cosa menor, como diría el otro. El caso es que, según parece, al juez valiente, que fue de pesca a Marbella, se le han escapado los “tiburones peregrinos”, esos privilegiados a los que se le ha aplicado el In dubio pro reo. O sea, en caso de duda, a favor del reo; porque a RdP le gusta adornarse, de vez en cuando, con algún que otro latinajo. Y no es que RdP diga que el juez duro “sólo haya pescado chanquetes”, o sea malayos. Pero si dice que dicen que que no ha “escarbado en las cloacas”. También dice que Ángeles Muñoz –por cierto, doctora en ciencias-, o sea la nueva alcaldesa del PP en Marbella, avisó cuando sólo era portavoz de su partido, “que Roca tiene padrinos en la Junta de Andalucía”.
RdP explica por que titula su columna, con reticencia, “El saco bendito”, en lugar del llamativo y amarillo “sambenito” que el Santo Oficio le ponía a sus reos. Como según dice RdP, al juez que le gustan Los Simpson, detesta a los paparazzi, y por eso ha entregado a los “chanquetes” sospechosos, o sea los reos de la justicia civil, a los espectadores y telespectadores que los “acosaban con insultos”. Y añade RdP, supongo que de motu proprio, que el juez que lee las novelas de Pérez Reverte, “que es hijo putativo del Garzón, ha administrado la prisión preventiva con sadismo y ha puesto el saco amarillo a muchos que quedarán exentos”. Pero no queda ahí la cosa: “No ha colocado ni corchetes ni pulseras a ningún político de los que cobran comisiones”. Que bochorno, leerlo así de claro. Es que a RdP le gusta la cirugía curativa. Y a mí también.
En definitiva, el juez que juega con la Play, que “ha tenido el apoyo del sanedrín de los ropones”, “deja el juzgado número 5 de Marbella después de haber empapelado a los malayos y de echar a la papelera o a la trituradora algunos autos que tenía preparados”.
Francamente, aunque sea de vez en cuando, sienta bien que alguien, sin recurrir a frases vacuas, políticamente correctas, trate las cuestiones sin velos vaporosos, con sentido, de modo que podamos enterarnos el resto de los ciudadanos mortales. Las cosas claras. De eso se trata.
Menudo repaso le dedica al joven juez Torres y a sus malayos. Dice RdP que el juez en cuestión es “duro, frío, que lee novelas de Pérez Reverte, juega a la PlayStation y sigue a Los Simpsons”. RdP tiene la habilidad de decir que dicen, otras veces de referir hechos, y de nunca cogerse los dedos, que no es cosa menor, como diría el otro. El caso es que, según parece, al juez valiente, que fue de pesca a Marbella, se le han escapado los “tiburones peregrinos”, esos privilegiados a los que se le ha aplicado el In dubio pro reo. O sea, en caso de duda, a favor del reo; porque a RdP le gusta adornarse, de vez en cuando, con algún que otro latinajo. Y no es que RdP diga que el juez duro “sólo haya pescado chanquetes”, o sea malayos. Pero si dice que dicen que que no ha “escarbado en las cloacas”. También dice que Ángeles Muñoz –por cierto, doctora en ciencias-, o sea la nueva alcaldesa del PP en Marbella, avisó cuando sólo era portavoz de su partido, “que Roca tiene padrinos en la Junta de Andalucía”.
RdP explica por que titula su columna, con reticencia, “El saco bendito”, en lugar del llamativo y amarillo “sambenito” que el Santo Oficio le ponía a sus reos. Como según dice RdP, al juez que le gustan Los Simpson, detesta a los paparazzi, y por eso ha entregado a los “chanquetes” sospechosos, o sea los reos de la justicia civil, a los espectadores y telespectadores que los “acosaban con insultos”. Y añade RdP, supongo que de motu proprio, que el juez que lee las novelas de Pérez Reverte, “que es hijo putativo del Garzón, ha administrado la prisión preventiva con sadismo y ha puesto el saco amarillo a muchos que quedarán exentos”. Pero no queda ahí la cosa: “No ha colocado ni corchetes ni pulseras a ningún político de los que cobran comisiones”. Que bochorno, leerlo así de claro. Es que a RdP le gusta la cirugía curativa. Y a mí también.
En definitiva, el juez que juega con la Play, que “ha tenido el apoyo del sanedrín de los ropones”, “deja el juzgado número 5 de Marbella después de haber empapelado a los malayos y de echar a la papelera o a la trituradora algunos autos que tenía preparados”.
Francamente, aunque sea de vez en cuando, sienta bien que alguien, sin recurrir a frases vacuas, políticamente correctas, trate las cuestiones sin velos vaporosos, con sentido, de modo que podamos enterarnos el resto de los ciudadanos mortales. Las cosas claras. De eso se trata.
sábado, 21 de julio de 2007
Frases que hacen pensar: "La mentira es una virtud política"

Raúl del Pozo (RdP) se solaza en una columna de “puesto fijo” en el periódico El Mundo –también podríamos llamar de contrato indefinido- con un título bien conferido: Vicios de la Corte. O sea, hacer ecografías –las radiografías ya están técnicamente superadas- de los males que aquejan, no fácilmente apreciables, a las señorías que se mueven por esa supuesta Corte que es Madrid, y que el talento indiscutible de RdP retrata con originalidad. En general, es muy raro encontrar a RdP sin inspiración o que recurra simplemente a describirnos “como pasa el rato PepeCarapato” –en memoria del periodista Pepe Alcaide del Diario Córdoba-. Todas sus columnas suelan tener gran repercusión, y es bien sabido que presidentes, jefes de estado, ministros, lideres de la oposición –en singular, sólo funciona una- están pendientes, cada día, del qué dirá esta especie de fuente nutricia para afanosos de opiniones sin brújula. En el fondo le temen –lógicamente-, lo que infunde un gran respeto y trato deferente allá por donde vaya. No es posible ignorarlo. Su arena de lidia suele ser el Congreso de los Diputados. Además cumple muy bien la consigna de su director, PJR, de que El Mundo sea un buen ejemplo de periódico abierto a todas las sensibilidades, mediante un hábil juego de desplazamientos de un lado a otro de la convencional línea fronteriza de las geométricas ideologías. Es una cómoda frontera coladero, inventada por unos astutos ideólogos de humo de paga. Ese centro que, ideológicamente, nadie ha sido razonablemente capaz de definir, representa lo políticamente correcto. Pues como digo, RdP, pasa cómodamente de un lado a otro y nunca se queda formalmente atrapado en una de las canchas. Ese pasaporte-bula se lo gana, por derecho, gracias a su ingenioso dominio de la palabra. Ah, y cuando llega el caso, afirma que él es un hombre de izquierdas, naturalmente. Aunque luego, cuando llega la hora, reparta leña a los suyos.
Pues bien, el pasado sábado día 14 de julio, nuestro admirado politólogo, nos ofreció una contundente lección sobre la importancia de la mentira en política –La engañifa, como él la llama-. En esta ocasión situó el púlpito en el centro mismo de la raya mágica, desde donde impartió golpes categóricos a diestra y siniestra. Lo atractivo de su columna estaba en la abundante dosis de franqueza que puso en juego para hablar de la mentira. “Es difícil llegar a ser líder político en España sin saber mentir”. No cabe más claridad. Sin duda, eso es lo que hay en el cuadrilátero del combate de la acción política española. “Los socialistas y populares se acusan mutuamente de pucheladores en los tratos con los vascos”. “No hay más que verles los caretos en el telediario.” RdP le recuerda a Aznar que Ortega ha dejado escrito que “el imperio de la política es el imperio de la mentira.” Unos y otros, como en el juego de volleyball, se echan en cara sus mentiras desde cada lado de la frontera cedazo. El Aznar mentiroso de Atocha, se la devuelve enumerando las mentiras y ocultaciones de Zapatero en las negociaciones con ETA. “Ha habido que engañar tanto y a tantos que al final se han engañado a sí mismos.” Pero de inmediato RdP le da una buena palmadita correctora a Aznar: “Mentir no es de caballeros; la verdadera aristocracia no consiste en batirse, sino en no mentir; los políticos, señor Aznar, no tienen nada que ver con los aristócratas; es muy difícil gobernar sin camelar. Un buen político no tiene por qué ser un caballero, dado que la mentira es una virtud en política.” En ocasiones RdP pega sin piedad incluso a esos que llaman ciudadanía: “la muchedumbre siempre dispuesta a creer cualquier necedad, sobre todo la mayor de todas, la más celebrada: el pueblo es sabio y la verdad acaba siempre imponiéndose”.Jaja. No se puede negar que en esta lección el maestro ha estado sembrado.
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