viernes, 5 de junio de 2009

Brotes verdes, los green shoots de Ben Bernanke (I)


1. En busca del padre de los green shoots, brotes verdes, signo precursor de la recuperación

Quién se podía imaginar que una ingenua expresión, usada como metáfora de la esperanza, que la pintan verde, podía dar tanto juego. Me imagino que los equipos de inteligencia de la SGAE estarán ya trabajando a fondo, averiguando a quién le corresponde la paternidad de tan feliz idea, y confeccionando las listas de todos aquellos que se han tomado la libertad de “apropiarse” de tal expresión, para pedirles cuenta de los derechos que tienen que pagar.

¡Brotes verdes, verdes brotes! Esto me recuerda la letra de una famosa copla del Maestro Quiroga: Ojos verdes, verdes como la albahaca y el trigo y el verde limón, etc. Y también de aquel impresionante Poema del sonámbulo, de Lorca, al que le puso música Manzanita, por cierto con mucho tino: Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas, etc. Es curioso que al PSOE la cosa le sugiera un concierto, el núm. 1 en Mi mayor, La Primavera, de Antonio Vivaldi (1678-1741). Grandioso, acorde con tan memorable expresión, al parecer key de la solución de la crisis que nos aflige.

La segunda parte del titular me la ha sugerido el nombre de aquella vibrante película de Spielberg, protagonizada por Harrison Ford, En busca del arca perdida (1981), o sea, en busca del padre de la criatura, entre tantos que le han salido. He perdido la cuenta de las adjudicaciones de autor que le han hecho a lo de los “brotes verdes©” –nombre registrado - en las tertulias, de las que hay muchas más que brotes verdes, sobre todo en las TV digitales, que no paran de robarles “fósforos”© a las tradicionales de la radio, donde las ironías quedan mal si no se ve la cara del que habla. Esto ha provocado una notable expansión de la profesión de “tertulianos©”, invento también afortunado que impuso en su día el ínclito.

Cuando se lo oí por primera vez a la Vicepresidenta Segunda Ministra de Economía, y luego, cómo tantos y tantos celebraban la feliz ocurrencia, me dije, esto me suena haberlo oído hace por lo menos un par de meses. El caso es que dejé pasar la cosa, sin darle mayor importancia. Pero pasó el tiempo y la cosa no cesaba, y crecían, crecían los brotes. Y luego estaban las animadas tertulias debatiendo a fondo la cuestión; esto se le ocurrió fulanito, esto se le ocurrió menganito. ¡Basta! Esto pasa de castaño a obscuro. Tengo que hacer algo por calmar la ansiedad que me están produciendo los dichosos green shoots, digo brotes verdes. Lo mejor será que haga lo posible por refrescar mi memoria, y poner “negro sobre blanco©”.

2. Scott Pelley presentador del programa 60 Minutes de la CBS News entrevista a Ben Bernanke

Bromas aparte. Aquí, y en este post, me propongo contar, para no ser menos, mi versión de los hechos, con la correspondiente adjudicación del padre de la criatura, y algún detalle curioso sobre el no menos famoso Chairman del Fed, Mr. Ben Bernanke. Creo que la cosa puede tener su gracia en cuanto ayude a aclarar, qué intención y significado le puso Bernanke al usar ingenuamente tan simple expresión que, previamente, le había apuntado su entrevistador Scott Pelley, en su programa de la CBS News, 60 Minutes, el pasado 15 de marzo. Sobre este detalle prometo ampliar algo más, por aquello de la justa paternidad.

La verdad es que a mí, como economista, como posiblemente a la mayoría de los sensatos navegantes de la web que lleguen a leer este post, nos interesa especialmente todo lo que el sabio y experimentado Chairman del Fed –esa especie de banco central- nos diga sobre la crisis. He repasado varias veces el video que amablemente nos ofrece la CBS News, y tengo que decir que el presentador del programa 60 Minutes, Scott Pelley, es un excelente profesional que está, en todo momento, a la altura de su entrevistado, Chairman del Board of Governors of the Federal Reserve System, que por cierto es la primera vez que se deja entrevistar. Cosa perfectamente comprensible dada la gravedad de la situación, con mucha más entidad que la simple anécdota de los green shoots.

En la presentación del personaje, Pelley dijo que Bernanke puede que sea el Chairman más importante que haya podido tener el Fed en su historia, pero que lo trascendental es saber si sabrá ayudar a América a sacarla de la profunda recesión por la que está pasando. Y sin más preámbulos Pelley entró bruscamente en materia, lanzándole la pregunta clave que todos querríamos hacer: “¿y cuándo terminará todo esto?”

3. El Sistema Financiero abrió la crisis y tiene la llave para cerrarla

Lo que me parece más útil no es hacer simplemente la traducción de lo que dijera Bernanke, sino resaltar aquellos aspectos que nos puedan ayudar a entender la situación, que no es poca cosa. Entonces, a la pregunta de Pelley ¿cuándo terminará la crisis?, Bernanke contestó: “todo depende en gran medida del sistema financiero”. Indudablemente esta afirmación es substancial, porque como hemos podido apreciar por las opiniones de ciertos medios aficionados a la economía, lo del sistema financiero se presentaban como un vicio de la economía, innecesario, como un grano inoportuno que bastaba con sajarlo. ¿Quién no se ha tropezada por las calles de su ciudad con manifestaciones de liberados sindicales en las que se pedía la cabeza de los banqueros, el FMI y el BM, etc.? No cabe duda que queda mucha pedagogía por hacer para comprender que la Economía Real, en un sistema de economía libre y abierta, es inseparable de la Economía Financiera.

Bernanke, consciente de lo que estaba afirmando, recalcó que, como la historia nos demuestra, nos es posible alcanzar una recuperación consolidada mientras el sistema financiero siga enfermo. Contestando a la pregunta de Pelley, “probablemente veremos el fin de la recesión este año”. Ojo, Bernanke se refiere a la recesión. Por eso subrayó con énfasis: “No volveremos al pleno empleo. Pero espero que veamos el fin de esta caída tan fuerte como la de los dos últimos trimestres”. En cuanto a la recuperación, señala Bernanke, la veremos el próximo año, o sea en el 2010, lo que propiciará el despegue –takeoff- futuro. Seguramente a Pelley le dio un vuelco el corazón de alegría al oír esto, por lo que insistió: “¿Quiere usted decir, con lo anterior, que ya estamos fuera de peligro?” “No”, contestó rápidamente Bernanke y volvió machaconamente sobre lo del sistema financiero: “Creo que la clave está en el sistema bancario y en el sistema financiero”. En esta ocasión Bernanke estuvo más fino y amplio, acertadamente, incluir a una componente crucial del sistema financiero.

4. La Gran Depresión y el desempleo

Pelley se refirió a la tasa actual de desempleo en América del 8.1 % –reconozco que estoy contagiado de utilizar el término doméstico América para referirme a Estados Unidos, lo que en esta ocasión hago por comodidad-, para lanzar la siguiente pregunta: “¿espera usted que se duplique el desempleo?” Como era lógico Bernanke se refirió a la dificultad de hacer previsiones exactas, pero parecía que no tenía duda en cuanto que dicha tasa de desempleo no superaría los niveles actuales. Pero sorprendentemente, vuelve a la carga: “pero sólo triunfaremos si somos capaces de estabilizar el sistema financiero”. Más claro no se puede decir.

Pelley parece que no se pudo sustraer, como todo el mundo, hacer referencia a la Gran Depresión, por lo que le preguntó a Bernanke: “¿Quiere usted decir que no estamos en peligro de caer en una nueva Depresión Americana?” A lo que Bernanke contestó: “Creo que hemos conseguido evitar ese riesgo. Ahora el problema es conseguir que las cosas funcionen nuevamente”.

5. La crisis comenzó en 2007 con las subprime. La máquina de hacer dinero

A continuación Pelley dedico una parte de la entrevista a resaltar la brillante biografía de su distinguido invitado, así como a la historia de la importante institución que preside que fue creada en 1913. Y sin abandonar la historia, siguió recordando los detalles de los fiascos con los que se inició la actual crisis. Detalles que sólo voy a mencionar de pasada, por considerar que me desvían de los propósitos que me animan a elaborar y editar este post.

Para Bernanke la crisis comenzó en 2007 con los indecorosos problemas de las hipotecas, la crisis de los prestamistas que obligaron al Fed, o sea a Bernanke, a bajar rápidamente los tipos de interés, como es sabido. Pelley fue repasando cada uno de los más sonados, Bear Steams, Fannie Mae, Freddie Mac, Lehman Brothers, AIG y demás. Y aunque Bernanke sí reconoció que todos estos episodios tuvieron mala prensa, que consideraba un error no dejarlos caer –“Let ‘em fail, the markets will take care of it”-, defendió las decisiones tomadas en su día, en algunos casos con diferentes varas de medir, por las siguientes razones: “no teníamos otro opción, no teníamos medios”.

El Fed tenía miedo a los efectos colaterales que podría afectar seriamente a todo el sistema financiero. En septiembre Bernanke y su Secretario del Tesoro, Paulson, fueron a pedir una ayuda masiva de salvamento para el sistema bancario que los legisladores del Capitol Hill aceptaron. “Si no hubiéramos tenidos tales poderes, las consecuencias podrían haber sido muy graves. Fue una situación muy grave”, argumentó Bernanke.

Pelley le recordó a Bernanke la enorme cantidad de dinero que por aquel periodo crítico hubo que poner en circulación, por lo que le hizo la siguiente pregunta: “¿Tuvo usted que recurrir a la máquina de hacer dinero?” Atención a la respuesta de Bernanke: “Tuvimos necesidad de hacerlo porque nuestra economía está muy débil y la inflación muy baja. Cuando la economía comience a recuperarse, será el momento de rebobinar los programas, subir los tipos de interés, reducir la oferta monetaria para evitar que la recuperación provoque inflación.” Como se puede apreciar por las manifestaciones de Bernanke, forma parte del grupo de economistas que ahora creen que el cierre del grifo del dinero, a cal y canto, por parte del Fed en 1929, convirtió aquella recesión en una calamidad global. “No hicieron ningún esfuerzo para evitar la quiebra de miles de bancos”, reprochó Bernanke.


(continua)

martes, 2 de junio de 2009

Cantinflear, locución política que describe al enigmático y trillado centro político

Han sido varias las ocasiones en las que he manifestado mi incapacidad de entender, desde el campo de las ideologías, que es eso del “centro”, salvo que esa denominación no sea otra cosa que una manifestación más del virus del relativismo rampante que nos domina. Dicen que es una cosa posicionada entre la izquierda y la derecha, una especie de mixtura del maestro cocinero de turno. Una cosa pretendidamente equidistante, nebulosa, oportunista, que juega a confundir a la parroquia, unas veces un pasito a la izquierda, otras veces un pasito a la derecha, que siempre me ha recordado a aquel fantástico Cantinflas haciendo circunloquios, digresiones con los que hacia como que te explicaba algo, y que si tratabas de seguirlo y entenderlo corrías el peligro de volverte loco. Hasta tal punto el estilo de Cantinflas tomó carta de naturaleza que, hace ya tiempo, la RAE decidió introducir la palabra cantinflear para definirla como “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada.”

En uno de mis últimos posts editado en este blog, me hacia la siguiente pregunta: ¿Debe darse por aludido el Rajoy cuando el PSOE insulta a la derecha específicamente sin mencionar al PP? A continuación copio y pego algunos párrafos del citado post que convienen a la cuestión que quiero tratar en esta ocasión.

El partido gobernante, con una persistencia goebbeliana, han ido convenciendo a la oposición -hasta el punto de dejarlos inermes-, y lo peor a la mayoría de los medios, de que son los chicos malos, crean “crispación”, dividen a los ciudadanos, son enemigos del pueblo porque no colaboran con el Gobierno.

En circunstancias normales, y desde luego la que voy a comentar no lo es, no tendría sentido que ante los insultos que el PSOE de ZP arroja sobre la derecha –la mayor de las veces sin mencionar al PP, y aquí está la triquiñuela-, el PSOE pregunte una y otra vez después de cada andanada, ¿por qué se dan por aludidos los del PP? ¡Pero si han dicho que no son de derechas!

El absurdo desdén sobre el que quiero llamar la atención, comenzó el día que Rajoy dijo que él no era de derechas, a lo que ha arrimado el hombro, con gran entusiasmo, el alcalde Gallardón, que tantas atenciones y beneplácitos recibe de El País, tradicional órgano de comunicación de la izquierda que, últimamente, se ha visto reforzado -¿o sustituido?- por el periódico Público. Este gesto desconcertante no puede interpretarse de otra manera que como un sentimiento de vergüenza o de miedo, que a los que nos sentimos de derecha liberal –tachados de torquemadas recientemente- nos deja helados, y nos recuerda aquella triste escena de Pedro negando a Cristo.

Esta desconcertante actitud de desdén, naturalmente tiene consecuencias no deseadas, en la medida que da la impresión de que la izquierda, la enemiga declarada de la derecha, piense que “la plaza” renuncia a defenderse. Pero lo peor es que también da la impresión de que quien tiene confiada la misión de defenderla no parece demostrar mucho entusiasmo. Hasta aquí los párrafos anunciados procedentes de un anterior post de este blog.

Pero precisamente, en el anexo de la edición dominical del diario ABC del pasado 31-5-09, XLSemanal, me topé con el oportuno artículo de Juan Manuel de Prada, titulado, Las palabras no delinquen. Por su acierto y claridad, me permito acotar y reproducir –con el esperado permiso del autor- un párrafo del citado artículo que cito para mejor expresar mis ideas:

España es ese país donde uno puede decir «soy de izquierdas» como formulación orgullosa; en cambio, a nadie se le ocurre decir «soy de derechas», porque sería tan oprobioso como decir «padezco lepra» o «tengo fimosis». Y así, desde hace años, la gente de derechas en España anda inventándose rocambolescas designaciones que disfracen su adscripción ideológica: que si liberal, que si reformista, que si patatín, que si patatán. Pero la batalla de las ideas empieza a perderse en la batalla de las palabras; y desde que la derecha española admitió que declarar sin ambages su adscripción era un baldón o una ignominia, cedió a su contrincante un terreno que le será muy difícil recuperar. Una vez cedido ese terreno, resultan más bien patéticos sus esfuerzos por «conquistar el centro», por la sencilla razón de que el llamado ‘centro’ es una región brumosa, cuyas coordenadas las establece quien maneja el cotarro. En España el cotarro lo maneja la izquierda, que puede situar el centro donde le pete; y, así, el esfuerzo de la derecha por acercarse al centro es tan estéril y conmovedor como el del gozquecillo que corre en pos de un hueso que nunca puede alcanzar, porque la izquierda lo acerca a su terreno tirando de un hilo. Y, mientras tira del hilo, la izquierda se descojona del gozquecillo. “

El gran tutor del invocado centro derecha, acaba de lanzar sus últimos mensajes sobre lo que es centro. Curioso, sin matizar si es de derecha o de izquierda, o sea -ojo al palabro- “centralismo político”. Dice Gallardón: “La victoria se logra por el centro”. ¡Mágico! Entendido alcalde, pero explíquese un poco para que participemos del misterioso modus operandi de semejante ideología. Dice Gallardón que Feijóo es “como el Obama gallego” cuyos valores son, "la modernidad, la sencillez, el espíritu de trabajo, la naturalidad y la modernización que deviene en centralismo". Caramba, este currículo me suena a palabrería hueca ya oídas al otro lado de la frontera con la izquierda. Porque, pasa una cosa, la izquierda no tiene centro, pero maneja con increíble soltura el más amplio repertorio de palabras huecas y grandilocuentes. Emulando a los taurinos, hay que decir que hasta el rabo todo es izquierda, salpicada de nacionalismo –paradoja, que es derecha en estado puro-. Ni el guardián de las purezas izquierdistas extremas, Llamazares, ni los cariñosos Sindicatos permitirían la más mínima contaminación al “centro”. Y estando así las cosas me pregunto, ¿cómo es posible que ZP ganara las elecciones, por dos veces, allá por la izquierda remota, alejada del centro?